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Editorial Anagrama

El lenguaje osado y rico de Juan Francisco Ferré

En ‘Todas las hijas de la casa de mi padre’, Juan Francisco Ferré narra con maestría dos inicios: el del deseo sexual y el de la transición española

Juan Francisco Ferré, con el libro ‘Todas las hijas de la casa de mi padre’ en el puerto

Juan Francisco Ferré, con el libro ‘Todas las hijas de la casa de mi padre’ en el puerto / EFE

Con la fuerza narrativa y el lenguaje provocativo y poderoso que le llevó a ganar el premio Herralde de novela con ‘Carnaval’ en 2012, llega de nuevo a las librerías, Juan Francisco Ferré con un relato algo distinto a otros suyos anteriores para contar los años de adolescencia y juventud de la narradora, su transformación de niña a mujer, que son también los años de transformación de la sociedad española desde los inicios de la democracia hasta que esta, al igual que la narradora, llega a la adultez.

El lector que se deje arrastrar por su desbordante potencia creativa asistirá a esta doble consagración a través de una narración genuina y peculiar que permite a Juan Francisco Ferré contar tanto la transición democrática como el paso a la edad adulta de la narradora con un lenguaje diferente y propio. El lector conocerá la transición española como nunca se la han contado, con un lenguaje rompedor que huye de la narrativa al uso y apuesta por una más excitante y que estimule al lector. Se trata, como ha señalado el propio Ferré, de recordar ahora en estos tiempos de olvido, que aquellas luchas de los años setenta y ochenta tenían sentido y fueron necesarias y obligadas.

La protagonista y narradora , que vino al mundo contra la voluntad de su padre que, ante el peligro del parto, pidió al ginecólogo salvar a la madre, aunque la cesárea finalmente salvó la vida de las dos, recuerda sus años de adolescencia y juventud , entre los años 1976 y 1983, en una urbanización llamada El Atabal, fundada por holandeses, donde su singular inteligencia le irán llevando a una vida brillante, lejos de la mediocridad general, que se verá oscurecido por un asesinato.

Su perspicacia le lleva a no dejase arrastrar por los impulsos adolescente. Ella gusta de observar a todos sus vecinos, reflexionar sobre sus comportamientos y no dejarse llevar. Así adopta una idea bisexual de la identidad y se deja hacer por el lesbianismo de su amiga Regina y también por los impulsos sexuales de su vecino Carlos, una especie de sex symbol del que está enamorada y que la utiliza para aplacar su instintos, sin tocarle ni un pelo.

Ella lo acepta al asumir la sexualidad como algo ambivalente y abierto, que puede cambiar en función del objeto de deseo, de manera que va adoptando distintas afinidades sexuales a lo largo del relato. El sexo juega de esta manera un papel primordial en esta iniciación sexual de la protagonista, una chica que pasa de la adolescencia a la primera juventud y vive distintas experiencias con total plenitud y probándolo todo.

Más aún cuando al poco aparecen otros dos personajes masculinos en su vida. Carlos, pintor, que la dibujará desnuda y Ángel, el escritor; dos caras distintas y opuestas del comportamiento humano. Dos corrientes distintas que tratan cada una de arrastrar a la narradora.

Se trata así de un ejercicio narrativo muy propio de Juan Francisco Ferré, que gusta de adoptar esa ambivalencia presentando dos emociones o sentimientos opuestos, de manera que se constituye como un relato abierto a distintas lecturas y a diferentes interpretaciones.

La historia está ambientada en Málaga, un territorio que él conoce bien y esto le sirve para contar los años de la transición de una manera distintas, más descentralizada, y ofrecer otro escenario desde el que recodar que estos años se vivieron con igual intensidad y decisión que en otros puntos álgidos.

Esto último le confiere a la narración cierto sesgo autobiográfico donde las propias vivencias del escritor sobre aquellos años se reflejan en la narración aunque bien enmascaradas en una ficción que domina el texto con mano maestra y le otorga verosimilitud y credenciales de obra importante y significativa.

Son necesarios escritores como Juan Francisco Ferré, que arriesgan, que ponen su fértil imaginación al servicio de una narrativa muy necesaria que rompe cánones y abre nuevas perspectivas al quehacer novelístico.

Todas las hijas de la casa de mi padre

  • Juan Franisco Ferré
  • Editorial: Anagrama
  • Precio: 22,90 €
  • 480 páginas
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