Editorial Candaya
Fernanda García Lao: curso de patafísica
‘Estación Saturno’, el nuevo juguete absurdo de Fernanda García Lao, nos invita a aceptar la lógica desnortada del mundo loco para seguir cuerdos

Fernanda García Lao / l.o.
Ricardo Menéndez Salmón
La Libérrima en su ejecución, y muy gozosa en su lectura, ‘Estación Saturno’, el nuevo juguete absurdo de Fernanda García Lao, es una fiesta de la inteligencia. Hay un momento, hacia el inicio de la novela, en el que la escritora argentina levanta, como petición de principio, su pacto de lectura. La frase es tan breve como contundente: «La materia depende de la convicción de sus partículas». La aventura de dos hermanos (y de un ga to) en un paisaje inverosímil y en un espacio caprichoso precipita la peripecia de la obra hacia la sinrazón en un contundente ejercicio de velocidad de escape de la realidad. La pirueta permanente que exige ‘Estación Saturno’ se amplifica hacia el final del texto mediante otra declaración programática: «Ver es pacto. No hay dos que vean lo mismo, pero convenimos en dar por válido lo que se adapta a nuestro relato para no enloquecer». De modo que, si el mundo se ha vuelto loco, hay que aceptar su lógica desnortada para permanecer cuerdos. La estrategia posee muy fecundos precedentes en literatura, desde los cuentos de E.T.A. Hoffmann a «Ubik» de Philip K. Dick, aunque Kafka sigue siendo el alquimista que mejor ha orquestado el matrimonio entre lo implausible y su acatamiento. No en vano, son muchos los escritores que desayunan cada mañana junto al lecho estupefacto de Gregor Samsa. Una vez asumido el marco, lo consecuente es hacerlo verosímil.
Por las páginas de ‘Estación Saturno’ desfilan los invitados habituales de la escritura de García Lao, los mismos que resuenan en la siniestra «Nación Vacuna» y que se condensan con inusitada armonía (y no menor fiereza) en los relatos de «Teoría del tacto»: las estancias de lo impropio, el de lirio como tierra natal, esos decalajes entre el mundo y su percepción que desquician las ventanas por las que miramos y las puertas tras las que nos cobijamos. La locura como testigo de cargo, la ominosa pregunta por la identidad y el recurso al disparate enuncian la verdad de una escritura que interroga constantemente a la realidad acerca de sus significantes. ¿De qué hablamos cuando hablamos del tiempo y del espacio? ¿Desde qué lugar sancionamos lo que es normal y aquello que ha dejado de merecer ese nombre? ¿En qué momento eso que denominamos «yo» se ha convertido en una pregunta sin respuesta?
Todas estas preocupaciones aparecen envueltas en ‘Estación Saturno’ bajo el papel de regalo de un talento narrativo exultante y a través de un sentido del humor finísimo, que quizá provenga de la patafísica de Ubu y su ciencia de las soluciones imaginarias. Así, el hotel Tiānqì, un lugar donde el tiempo desmonta su secuencia para darse completo, todo en uno, sin cronología, principio ni final, y donde el espacio se desdobla, multiplica y desordena, merece desde ya ser saludado como otra zona memorable, digna heredera de las mejores arquitecturas que la literatura ha urdido como metáforas de un mundo sin mapas que lo cifren ni brújulas que señalen sus polos y latitudes.

Estación Saturno
Autora: Fernanda García Lao
Editorial: Candaya
Páginas: 144
Precio: 18,00 €
- Ángela y Daniel se bajaron siete minutos antes del accidente en Adamuz: una historia de supervivencia
- Descarrila un tren de Málaga a Madrid: 21 fallecidos y 25 heridos
- El médico malagueño Jesús Saldaña, entre los fallecidos del accidente de tren de Adamuz
- Un médico malagueño, entre los desaparecidos tras el accidente de Adamuz
- Un accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, deja 21 fallecidos y un centenar de heridos
- Una embarazada que iba en el tren de Málaga durante el accidente ferroviario de Adamuz, en la UCI: 'Está intubada e inconsciente
- Accidente ferroviario en Adamuz: ¿Por qué ha ocurrido el choque?
- Más de veinte fallecidos y un centenar de heridos en el accidente ferroviario de Adamuz