Ensayo
Voces de la Ilustración, luces del conocimiento
Biblioteca Castro publica el volumen ‘Voces de la Ilustración’ que reivindica la figura de Feijoo, Cadalso y Jovellanos, sus tres más ilustres pensadores recogiendo algunos de sus textos más significativos

La Ilustración intentó una modernización de España, que no siempre fue bien vista. / L. O.
El rechazo que en su época supuso la Ilustración se debió a que se veía como un modelo que traía la modernización y quería acabar con la tradición española, la tradición imperial del Siglo de Oro. La ilustración se rechaza porque se supone que trata de disolver los valores tradicionales, porque no representaba a la España imperial del XVII.
Biblioteca Castro, de la mano del investigador y escritor Joaquín Álvarez Barrientos, pretende espantar todos esos fantasmas y reivindicar los logros alcanzados en este periodo y a las figuras que lo hicieron posible, representadas en sus tres principales, Benito Feijoo, José de Cadalso y Melchor de Jovellanos, de los que aquí se traen sus mejores escritos.
El periodo ilustrado apuesta por mejorar la vida de los individuos, por difundir la cultura, por rebajar el analfabetismo, por crear un Estado moderno, mejorar la educación y sus instituciones, modernizar el ejército, la industria y también atender a las condiciones de vida y la salud y igualar a hombres y a mujeres.
En estos tiempos transmodernos y de posverdad se ha debilitado el modelo ilustrado; ahora se apela constantemente a las emociones y se desprecia el dato y el conocimiento científico; ahora prima la arrogancia ignorante en lugar del conocimiento.
Una máxima se alzaba por encima del resto: la fe en el poder revolucionario de la educación. Educación para construir una sociedad más justa igualitaria y pacífica, con un objetivo teórico principal: alcanzar la «felicidad pública», que luego se reformuló como «bien común».
En este siglo de las luces destacan tres brillantes pensadores que recogen el espíritu de un tiempo que se prolongara hacia el futuro. Son estas voces de la Ilustración las que se destacan en este estudio. La primera de ellas la de Gaspar Melchor de Jovellanos, la figura más relevante de este tiempo. Propuso reformas en la escuela, la educación o la agricultura donde defendió liberalizar la tierra para su mejor explotación. La extensión de la educación a toda la sociedad, la modernización del Estado en todas sus estamentos, o la defensa de la cultura fueron sus tres principales batallas desplegando en ello una enorme actividad.
Benito Jerónimo Feijoo, es el que destaca por su talla intelectual. Utilizando un modelo a caballo entre el periodismo y en ensayo, ilustró constantemente a los ciudadanos sobre todo tipo de temas sociales y culturales. Su labor fue fundamental pues gracias a estos artículos llevo la razón y la libertad de pensamiento a la cabeza de miles de ciudadanos a los que enseñó a pensar y tener un criterio propio.
José de Cadalso. Educado en Francia e Inglaterra, militar de profesión, ejerció, al igual que Feijoo, sus ideales de modernización a través de la literatura, donde defendió su ideal social del «hombre de bien» que sería el más adecuado para reformas la sociedad. Pese a su brillantez y erudición era también el que tenía una visión más amarga y desengañada de la realidad, constatando con frecuencia la imposibilidad de reformar al hombre y a la propia sociedad..
La actividad desplegada por los ilustrados para alcanzar ese estad basado en el bien común chocó con una realidad no siempre deseosa de cambiar, más bien al contrario. Poner al hombre en el centro para atender a la mejora de sus condiciones de vida, era una tarea casi revolucionaria. Sus discursos y sus teorías no se ajustaban muchas veces a la realidad dominante. De ahí que surgiera el desencanto y la desilusión, expresado en personajes como José Cadalso o Goya que dejaron constancia de ese desengaño.
A la Ilustración, en definitiva, se debe gran parte de nuestro lenguaje sentimental y político, así como el papel central de la educación, que se convirtió en objeto político de gobiernos como revela la Memoria sobre educación pública de Jovellanos. No obstante, la instrucción de las mujeres siguió siendo objeto de debate. La idea de que les correspondía a ellas educar a los hijos y formar ciudadanos y patriotas, amantes de la verdad y de la libertad estaba entonces fuertemente asentada. A pesar del optimismo que caracteriza estos años, el Siglo de las Luces también sufrió el desengaño de ver cómo muchos de sus discursos reformistas no se ajustaban a la realidad. He aquí el marco en el que se inscribieron las «Voces» de estos tres brillantes ensayistas, que recogen el espíritu de un tiempo que ha trascendido a través de los siglos. De las reflexiones de Feijoo sobre temas tan actuales como el amor a la patria, la acción de los españoles en América o la defensa de las mujeres, a las de Cadalso, famoso por su parodia de los falsos intelectuales. A ellas se añaden los escritos de Jovellanos donde reivindica la importancia de las humanidades en la formación del individuo, y apuesta por la vinculación entre el estudio de las ciencias y la literatura.
Un apasionante recorrido en el que veremos las luces, pero también las dudas de aquellos que fueron capaces de cuestionar su propio tiempo y cambiaron el semblante de una época.

Voces de la Ilustración
Editorial: Biblioteca Castro
Páginas: 730
Precio: 19,00 €
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