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Diario de lecturas

La lluvia moja los libros y los deja fatal: odio la lluvia

La borrasca Leonardo ha dejado abundantes lluvias y fuertes vientos en toda Andalucía

La borrasca Leonardo ha dejado abundantes lluvias y fuertes vientos en toda Andalucía / L.O

José Luis G. Gómez

José Luis G. Gómez

Llueve en nuestros corazones y, cosa rara, también llueve en la calle -y además mucho y con fuerza, lo que dispara las alarmas y los alarmismos, que tampoco parece mala cosa porque así evitamos más desastres-. Con la lluvia, qué remedio, algunos leemos más, pero intento imaginar la cara de espanto y aburrimiento de los libreros, esa especie en peligro de extinción, viendo como no entra ni un alma en sus establecimientos, esos que también están en extremo peligro de extinción. En las últimas semanas, han cerrado varias librerías en España, algunas tan famosas y premiadas como la madrileña Tipos Infames; y si librerías bien conocidas y reconocidas tienen que echar el cierre, ¿cómo respiran las demás? Tampoco andan contentas las galerías de arte, que han estado de huelga hasta el 7 de febrero, exigiendo el IVA cultural reducido, el mismo del que disfrutan sus equivalentes en Francia o Italia, incluso en Portugal. ¿Mucha gente percibirá esa huelga? No lo creo. A los gestores y políticos les gusta mucho fardar de industria cultural, pero si librerías y galerías están temblando mientras los cines están tosiendo, y la mayoría de los teatros son públicos, ¿de qué industria cultural presumen? Mientras tanto, las editoriales siguen a lo suyo, publicando como si estuviésemos ante el fin del mundo y hubiese que alimentar la caldera con más y más libros para así llegar antes al abismo por el que nos vamos a despeñar. Aquí dejo una aclaración, esto lo he escrito en un día de lluvia, fenómeno meteorológico que detesto y me vuelve aún más pesimista de lo habitual, y eso ya es decir mucho.

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