Alba Editorial
Oblómov, el espejo de una era
Es la crítica del hombre superfluo, el rentista indolente. ¿Aún existen personajes como él? ‘Oblómov’ supone el rescate de los lectores contemporáneos: ¿por qué leer hoy a los clásicos? Una de las grandes novelas rusas del siglo XIX de Iván Aleksándrovich Goncharov, publicada por Alba Editorial

Oblómov, un rentista apático de unos treinta y pocos que vivía en la tierra de los zares hace 167 años / L.O.
Si pudiésemos entrevistar hoy al personaje de Iliá Ilich Oblómov para un podcast de YouTube, tendríamos que viajar a su casa de la calle Gorójovaia, en San Petersburgo, pues tendría serios problemas de voluntad para levantarse de la cama e iniciar el día, además de poner todo tipo de excusas para no salir a la calle. Quien nos abriría la puerta sería su criado Zajar, que luce una vieja levita gris añorando los tiempos en que vestía una librea, cuando vivían los padres de su señor. La casa de Oblómov está llena de polvo, revuelta, con facturas pendientes sobre la mesa y la carta de su administrador sobre los aprietos económicos en las tierras de Oblómov. Al vernos nos diría que no nos acercáramos porque venimos de la calle, donde hace frío, pero al marcharnos nos diría que nos quedásemos a comer con él. Así es Oblómov, un rentista apático de unos treinta y pocos que vivía en la tierra de los zares hace 167 años. Podríamos imaginarlo como a un personaje de nuestro país que vive aburrido en una gran capital mientras un administrador dirige la explotación de sus tierras de modo fraudulento.
Del mismo modo que la arquitectura romana, dos mil años después, la literatura eslava del XIX se alza imperturbable frente a fenómenos editoriales. Es la monumental literatura rusa, la otra cara de este país, la de la gran cultura frente a la lamentable guerra en Ucrania. Leer ‘Oblómov’ es progresar en el nivel de lectura. La vuelta a un clásico moderno como ‘Oblómov’ de Iván Aleksándrovich Goncharov (1812, Simbirsk - 1892, San Petersburgo), publicado por primera vez en 1859, y que ahora publica Alba Editorial en una ciudada edición de tapa dura, que a través de su lectura nos muestra las cuadernas de la gran literatura: la construcción de un arco narrativo; el gran narrador omnisciente del siglo XIX; los vivos diálogos de estilo directo; la descripción de una atmósfera cuando las palabras valen más que mil imágenes; la psicología de los personajes a través de sus acciones y diálogos; la capacidad de llevarnos ciento sesenta años en el tiempo a la otra punta de Europa; la que nos muestra la crítica a un estereotipo, «el hombre superfluo», lo que en Andalucía se llamó toda la vida el señorito, solo que en una versión eslava, que vive de la rentas generadas por sus antepasados, inmerso en la decadencia, con una servidumbre quemada de aguantar al señor, con una vida sin propósito. Es la literatura con mayúsculas de los tiempos de Pushkin, Gógol, Turguéniev, Dostoyevski, Chéjov, Tolstói, y Goncharov con su ‘Oblómov’.
Aprender a leer se aprende dos veces, primero de forma mecánica, en la primera infancia, la segunda vez es años más tarde, cuando se genera un hábito y se aprende a distinguir la lectura grande del resto, y cuando se conforma un criterio propio. Para esto sirve leer a los clásicos.
‘Oblómov’ fue publicada en 1859, es una de las cumbres del realismo ruso, es una sátira de la nobleza. Oblómov no es un villano, pero representa la pasividad absoluta en las personas de su clase social, de ahí el concepto ‘oblomovismo’, que hasta el propio Lenin utilizaría sesenta años más tarde de manera crítica en su discurso revolucionario. La desidia es uno de los elementos fundamentales con los que Goncharov construye la psicología del personaje, a quien se le pegan otros personajes parasitarios como Tarántiev, un tipo tóxico que solo busca sacarle dinero. Zajar, por otro lado, es el criado malhumorado de Oblómov, y entre quienes se establece una dependencia mutua, de un lado, el protagonista que por su pasividad le necesita, y de otro, el propio Zajar, que representa a la servidumbre rusa que no sabe vivir sin su señor. Otro personaje significativo es Stolz, el mejor amigo de Oblómov, pero a la vez su antítesis, un tipo activo y viajero. Y por otro lado está Olga, que representa el amor que pretende transformar al protagonista.
La literatura rusa del siglo XIX es uno de los grandes hitos de la literatura universal, y aunque sus figuras más preeminentes son Tolstói y Dostoyevski, esta novela de Goncharov, ‘Oblómov’, junto con ‘Almas muertas’ de Gógol, son también obras significativas de esa narrativa que contribuyó a transformar la literatura. A pesar de que la narrativa rusa también se interesa por la literatura fantástica, como los relatos geniales de Gógol ‘El capote’, ‘Vi’, o ‘La nariz’, pero sobre todo es una literatura psicológica, un ejemplo significativo son los cuentos de Chéjov y las novelas de Dostoyevski. Sin esta literatura la evolución literaria del siglo XX no habría sido posible, y volver a estos clásicos es salvar la literatura del siglo XXI de las prácticas de algunas agresivas campañas best-seller donde se diluyen notablemente esas cimas literarias de la historia alcanzadas a través de Cervantes, Shakespeare, los rusos del XIX, Hemingway, Faulkner, Borges, o el boom latinoamericano, entre otros.

Oblómov
- Iván A. Goncharov
- Editorial: Alba
- Traducción: Lydia Kúper de Velasco
- Precio: 28,00 €
- 644 páginas
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