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Random House

Salman Rushdie: plenitud de una vejez luminosa

‘La penúltima hora’ una colección de cinco relatos donde Rushdie retrata personajes conscientes de su próximo fin, pero que no se dejan vencer y que tratan de adaptar sus vida a la muerte sin amilanarse

Salman Rushdie, durante una entrevista con El Periódico

Salman Rushdie, durante una entrevista con El Periódico / Ferran Nadeu

Apenas dos años separan en edad a Julian Barnes y Salman Rushdie, 80 años el primero, 78 el segundo. Ambos con la misma mente lúcida con que iniciaron sus carreras literarias. Pero Barnes ha decidido parar y con la publicación de su último libro, ‘Despedidas’, anunciaba que dejaba de escribir novelas, con la certidumbre de que había dicho todo lo que quería decir. Rushdie, en cambio, creador de un grandioso universo literario, quiere seguir ampliando ese universo. Azotado -o estimulado, quizás- por una fatua que le condenaba a muerte y por fanáticos que casi le matan en agosto de 2022, el escritor no se rinde. Quiere seguir escribiendo para que la cultura y la civilización triunfe sobre la barbarie.

Y fruto de este compromiso es su último libro ‘La penúltima hora’ donde Rushdie vuelve a su mejor versión literaria, a esa desbordante imaginación que vertió en ‘Hijos de la Medianoche ‘, o ‘La encantadora de Florencia’ y que ha sido su territorio predilecto durante tanto tiempo.

La penúltima hora’ es una colección de cinco relatos trenzados alrededor de ese escenario casi final (penúltima hora) donde la vida alcanza su postrimería, pero donde aún es posible al hombre alcanzar logros pendientes. Queda poco, pero queda.

Curiosamente, o quizá con premeditación, ‘La penúltima hora’ comienza y termina con dos relatos: ‘En el sur’ y ‘El viejo de la piazza’ protagonizados por ancianos de cuerpos frágiles pero inflexibles en sus determinaciones a las que no renuncian.

En cualquier caso, en ‘La penúltima hora’ nos encontramos con un Rushdie lógicamente mayor, consciente de su propia mortalidad, pero también profundamente interesado en el mundo y presente en él, como lo están los protagonistas de sus historias. De ahí que ‘La penúltima hora’ sea una parábola imaginativa sobre el tiempo vivido y, especialmente, sobre cómo la vida se adapta a la muerte.

Dos relatos sobresalen por encima de los otro tres. Son ‘En el sur’ y ‘La intérprete de Kahani’. El primero porque alumbra como ningún otro ese mensaje de Rushdie de que el final debe pillarnos de pie y peleando; el segundo porque nos devuelve al mejor Rushdie, al de la imaginación puesta al servicio de la creación literaria. El escritor crea de la nada un mundo soberbio y fabuloso en el escenario de su Bombay natal, reconvertida en en Kahani (que significa historia).

Salman Rushdie, en Londres.

Salman Rushdie, en Londres. / Jose Sarmento Matos (BLOOMBERG)

‘En el sur’, dos ancianos de 81 años, Senior y Junior, discuten y polemizan hasta la muerte. Si la vejez se consideraba como el crepúsculo de un día que terminaba en el olvido perpetuo de la medianoche, el reloj de ambos señalaba más allá de la undécima hora.

Eran viejos pero afortunados, tenían aun buena vista y oído y la cabeza les regía, se apañaban todavía solos, eran capaces de bajar las escaleras y luego, arrastrando los pies, ir hasta la estafeta para cobrar la pensión; cobrar uno mismo su pensión era una cuestión de orgullo. Se movían como dos sombras, así se mueven los viejos por el mundo, como sombras, invisibles, no importan a nadie

Fue en uno de esos viajes a la estafeta que Junior murió. Una Vespa que conducían dos jóvenes universitarias pasó tan cerca de el cuando esperaba el cruce del semáforo que lo derribó y del golpe en el suelo murió. Al día siguiente un terremoto seguido de un gran tsunami arrasó la ciudad dejando miles de muertos. Junior se asomó al a galería de su vivienda y vio una sombra allí donde Junior solía ponerse. La muerte y la vida no eran sino galerías contiguas.

‘La intérprete de Kahani’, es la historia de una ciudad, Bombay. Es también la historia de la familia Contractor y el nacimiento de una niña que nace con un nuevo milenio y da comienzo a una nueva era. Ella era Chandni Contractor que nació con un don divino y con cuatro años ya tocaba el piano como un virtuoso. Con el tiempo llegó a ser la más célebre interprete de Kahani. Cuando el padre la abandona para hacer sopas siguiendo a un lunático religioso y estafador, la perfección musical de la joven creció. A los 18 años Chandni era capaz de desatar, tocando el sitar o el piano, una furia tal que parecía capaz de hacer añicos el mundo, o crear un mundo nuevo. Y eso fue lo que ocurrió cuando después de casarse con el rico heredero de la familia mas poderosa de Kahani y verse despreciada por ella, volvió a casa para tocar una música que, como una llamarada, atravesó la ciudad para acometer su obra mortal y ejecutar su venganza, demostrando así cómo el arte puede crear, pero también destruir.

Destaquemos también ‘Oklahoma’ donde Rushdie se vuelve español para descubrirnos a Goya y su respuesta pictórica frente al despotismo de Fernando VII y los suyos. ‘Oklahoma’ nos habla primero de una ingeniosa historia dentro de otra que intenta combinar la reflexión erudita sobre Kafka con la historia de un escritor mayor que desaparece y otro escritor más joven que lo tenía en alta estima, y una obra posiblemente póstuma que no debió ser escrita por el escritor mayor que desapareció, sino por el escritor más joven. Es una historia experimental que nos habla sobre la obsesión, lo incompleto y lo falso a medida que surgen más preocupaciones. Es ahí donde Rushdie superpone la figura de Goya, de como a sus 73 años se retiró a la Quinta del Sordo furioso por la estupidez y la crueldad de la raza humana y las brutalidades de la corte de Fernando VII. Goya necesitaba huir de aquello. Se había dedicado a pintar por encargo, y ahora pintaba su cólera. Se enfrentó a su propia condición de viejo decrépito. Allí pintó sus murales mas terroríficos y magistrales: las pinturas negras, catorce pinturas sombrías que reflejaban su pesimismo con el mundo, la locura del mundo, Saturno devorando a su hijo. La noche que los terminó se le apareció el Bosco, fue a prevenirle de la locura que se cernía sobre el, pues él sabía de eso y le invitó a marcharse a Burdeos.

La penúltima hora’ es también la penúltima ocasión de apreciar el talento envidiable de Rushdie, su magia infinita, su ciclópea imaginación.

La penúltima hora

  • Salman Rushdie
  • Editorial: Random House
  • Traducción: Luis Murillo Fort
  • Precio: 21,80 euros
  • 272 Páginas
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