Editorial Destino
David Uclés: un ciclón de narrativa fantástica
‘La ciudad de las luces muertas’, ganadora del Premio Nadal 2026, es una novela de género fantástico que transcurre durante la posguerra en Barcelona
El autor de la exitosa ‘La península de las casas vacías’ envuelve en su novela a figuras culturales vinculadas con la ciudad

David Uclés. / l.o.
Si en la antigua Grecia los seguidores de Homero eran homéridas, los de Carmen Laforet serían «laforetéridas», siempre que siguieran el realismo existencial de la posguerra española en su obra cumbre, ‘Nada’, con la que una joven desconocida de 23 años y un talento extraordinario gana el primer Premio Nadal de 1944, cuando se descubre su voz. Con el último Nadal, ‘La ciudad de las luces muertas’ de David Uclés, observamos cómo se incluye a Laforet como personaje destacado, digamos, un reclamo a modo de campo magnético, pero que no es realismo social ni existencial, sino literatura fantástica.
El conflicto narrativo radica en un apagón en Barcelona donde confluyen personajes de distintas épocas. Todo comienza con un prólogo a modo de relato donde Ruiz Zafón se halla en Nueva York, y el narrador dice que tiene «dolencias psíquicas», no sabe si está en Nueva York o en Barcelona. Entonces oye una «explosión descomunal». Zafón contempla un barco enorme con la basílica de la Sagrada Familia, y allí, a un anciano «idéntico a Antoni Gaudí». El autor busca un pacto con el lector sobre la fantasía que desarrollará, sin embargo, cabe plantearnos si es realismo mágico, pues el Boom latinoamericano nos muestra pinceladas de fantasía en entornos no urbanos sobre mitos locales, mientras que esa fantasía en espacios urbanos, sustentada en hechos extraños, se denominó realismo fantástico, es decir, cuando se busca las excepciones de la realidad, como hacía Julio Cortázar en sus cuentos. Desde esta perspectiva, más que realismo mágico garciamarquiano o realismo fantástico cortazariano, diríamos que es una fantasía libre de David Uclés.
‘La ciudad de las luces muertas’ sitúa la trama en la Barcelona de posguerra, donde Uclés utiliza a setenta y cuatro personalidades de la cultura como personajes, algunas vinculada con Barcelona, y que, a diferencia de Laforet que recrea sus propios personajes en ‘Nada’, lo que hace Uclés es una iconización pop de estas figuras en una novela coral. Y no es la primera historia sobre Barcelona con personajes de la cultura, ya lo hizo Juan Marsé en su relato ‘Noches de Bocaccio’ donde la Gauche Divine cree descubrir a un genio desconocido de la literatura, así aparecen personajes como Beatriz de Moura, Carlos Barral, Terenci Moix, Montserrat Roig, y muchos otros como María Aurelia Capmany que dice en el cuento sobre ese genio: «revela un talent literari de primera magnitut…».
La cronología no es un impedimento en la novela, supera el hecho de que muchos personajes no vivieron la misma época. En 277 páginas aparecerá un gran número de personajes famosos, donde en ese dramatis personae que anticipa a la novela, no figura a Marsé ni a Vila-Matas. Como dice Gérard Mauger en su extensa reseña ‘Jack London, sociólogo’ sobre la novela ‘Martin Eden’, en la edición española de Le Monde Diplomatique: «(...) las obras literarias llevan la huella de las vivencias sociales de sus autores o, más bien, de la memoria que de ellas han conservado y de su punto de vista sobre el mundo social». Podríamos concluir que el contacto de Uclés con Barcelona ha sido más académico que desde la perspectiva social de Marsé. Una novela emblemática de Barcelona que contrasta a la burguesía con la emigración andaluza mediante personajes inolvidables como el Pijoaparte y Teresa Serrat fue ‘Últimas tardes con Teresa’. Otro gigante de Barcelona es Enrique Vila-Matas, al que la revista Fotogramas le enviaba a discotecas donde iba la intelectualidad para estar al tanto, posteriormente Vila-Matas acabaría siendo referente de la metaliteratura.
Una carta de amor a Barcelona, como dijo Uclés en la gala del Nadal, podría haberse situado a finales de los sesenta o principios de los setenta, cuando la ciudad tiene una transformación cultural y social, y agoniza la dictadura. Uclés, sin embargo, ubica su novela en los años duros de la posguerra, en la época del asesinato salvaje de Carmen Broto en el distrito de Gràcia, y cómo los periódicos locales no ahondan porque no existía la libertad de prensa. Es el nervio de una época, pero Uclés se centra en la atmósfera de aura luminosa.
El autor huye del narrador contemporáneo, no es Nick Carraway en ‘El gran Gatsby’, es decir, el narrador testigo, ni el narrador protagonista tan del siglo XXI, sino que para desarrollar su novela coral Uclés opta por un narrador omnisciente y un estilo directo, con un lenguaje lírico por momentos. Sin embargo, es mediante el entusiasmo por Barcelona y estas figuras culturales, unido a la pasión por lo fantástico, que Uclés aborda la novela, una narrativa que cautivó a miles de lectores en su anterior novela, aunque, desde otra óptica más exigente de la literatura y la técnica, puede generar crítica. Con independencia del juicio que se forme cada lector, Uclés no es un escritor que deje indiferente.

La ciudad de las luces muertas
Autor: David Uclés
Editorial: Destino
288 páginas. 22,91 €
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