Editorial Plaza y Janés
Frederick Forsyth fantasea con nazis en la Casa Blanca
El desaparecido rey del thriller se despide con ‘La venganza de Odessa’ (Plaza & Janés), secuela de su segunda novela y una buena muestra de su capacidad para construir escandalosas intrigas internacionales

Frederick Forsyth. / l.o.
¿Qué puede refrendarte como un influyente escritor de novelas de espionaje y acción? Vender millones de ejemplares ayuda, pero eso ya lo consiguen algunos otros. Que adapten tus libros a la gran pantalla con éxito también es conveniente, aunque de nuevo eso mismo resulta rutinario para otros autores. Quizá que entre tus lectores se encuentre el terrorista internacional más buscado podría valer para distinguirte de tus otros compañeros. Justo eso le sucedió en 1975 a Frederick Forsyth (1938-2025), cuando al inspeccionar uno de los pisos londinenses en los que Ilich Ramírez Sánchez, conocido como Carlos, se ocultaba de la Interpol, un periodista de ‘The Guardian’ localizó un ejemplar de ‘Chacal’ (1971). A partir de ese momento, Carlos ya era Carlos el Chacal y Frederick Forsyth el rey del thriller. Y por eso, la publicación de ‘La venganza de Odessa’ (Plaza & Janés, 2026), la tan pedida secuela de uno de sus mayores éxitos, debe ser celebrada como la despedida de un gigante del best seller internacional, una clase de libros a los que él aportó cierta credibilidad y dignidad.
Forsyth ha disfrutado en sus últimos años de una renovada atención por parte del cine y la televisión, con nuevas adaptaciones de varios de sus trabajos. Aún había ganas de Forsyth. Pero afrontar la escritura de una nueva novela, y una tan ambiciosa como la continuación de ‘Odessa’ (1972), suponía un esfuerzo mayúsculo para un hombre de 86 años, por lo que su novela póstuma también lleva la firma de Toby Kent, abogado y novelista de notable reconocimiento. Que todos los aficionados respiren tranquilos, porque en esta pareja de baile quien llevaba el paso era Forsyth, por lo que todo adicto a sus intrincadas historias podrá reconocer en cada página y situación al viejo maestro de ceremonias de pasados viajes e intrigas internacionales. Forsyth fue fiel a sí mismo hasta el final.
«Han pasado cincuenta años desde que Peter Miller revelara los secretos de Odessa, una organización clandestina de antiguos nazis que luchaban por recuperar el poder. Ahora jubilado y convertido en una leyenda del periodismo, Miller se ha volcado en cuidar de su nieto Georg tras la muerte de su hijo y su nuera en un trágico accidente de coche. Tras décadas en la sombra, y más poderosa que nunca, Odessa ha comenzado a extender de nuevo su veneno. El ascenso de la extrema derecha en Alemania, el auge de los partidos «patrióticos», la violencia contra los inmigrantes... Todos son síntomas de un peligro oculto que debe detenerse a toda costa. Porque, mientras, los herederos de Odessa apuntan hacia su objetivo final: un sillón en la Casa Blanca». ¿Podía Forsyth dejar escapar la oportunidad de tratar el auge de la extrema derecha? Claro que no. A su manera algo escandalosa y especulativa, el autor de ‘Los perros de la guerra’ siempre ha buscado poner un espejo a las realidades políticas de cada época, y esa motivación impulsa de nuevo ‘La venganza de Odessa’.
Si Forsyth se convirtió en novelista fue por despecho: tras una brillante y explosiva carrera como corresponsal para Reuters y BBC, después de haber sido uno de los pilotos de menor edad de la RAF, el aún joven Forsyth se encontraba en paro y delante de una máquina de escribir cuando comenzó a teclear ‘Chacal’, un debut literario de tanto éxito que el regreso al periodismo ya no era una opción. Lo que nunca le abandonó fue el ansia por relatar lo que sucedía en el mundo. Así, cada una de sus novelas es un elaborado trabajo periodístico con tintes de denuncia en el que la deformación y la exageración ayudan a lanzar el mensaje -sus críticos más feroces solían acusarle de sensacionalismo y falta de imaginación, lo que quizá fueran las virtudes que buscaban sus millones de lectores-. Eso funciona de forma brillante en sus mejores creaciones: desde la posibilidad real de involucionismo por parte de la Unión Soviética en los estertores de la Guerra Fría, en ‘El cuarto protocolo’ (1984), a la sombra del nazismo en la pujante Alemania Federal de los años 70, en ‘Odessa’. Regresar a su segunda novela ha sido una tentación fortísima a la que el veterano maestro no ha podido resistirse, porque la realidad casi ha superado sus deformantes fantasías. Basta con observar de cerca las infames maneras de actuar del ICE, la atroz policía paramilitar de Donald Trump, o el racismo explícito de muchas de las puyas que lanza el actual ocupante de la Casa Blanca.
No, ‘La venganza de Odessa’, no es la mejor novela de Frederick Forsyth, ese título siempre lo va a ostentar ‘Chacal’, una obra portentosa y digna de permanecer en lo más alto de una carrera que fue brillante y muy notable, porque reinar y dignificar la literatura de superventas merece más respeto del que quizá algunos le tenían al rey del thriller. Forsyth ha dicho adiós con una novela que no desmerece entre sus hermanas, y que pide un buen retraso en la sala de espera de cualquier aeropuerto o estación de tren para disfrutarla como es debido.

La venganza de Odessa
Autores: Frederick Forsyth (con Tony Kent)
Editorial: Plaza y Janés
Traducción: Efrén del Valle Peñamil
444 páginas. 21,75 €
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