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Novela

Juan Gómez Bárcena y la locura imposible de un padre por volver al pasado

En ‘Abril o nunca’, Juan Gómez Bárcena regresa a la novela para narrar cómo la muerte accidental de su hija pequeña hunde en el vacío a un padre roto por el dolor y que deserta del mundo real y del presente para deshacer el pasado, regresar a lo ya vivido y cambiarlo

Juan Gómez Barcena

Juan Gómez Barcena / MAMAGAZINE

Aunque escribió una novela inicial en 2002, la irrupción de Juan Gómez Bárcena en el escenario literario español llega en 2012 con un libro de cuentos, ‘Los que duermen’, toda una revelación de sus excelentes dotes narrativas que irá demostrando en los años siguientes hasta llegar a 2022 en que alcanza su consagración con ‘Lo demás es aire’ donde partiendo de la realidad de un pequeño pueblo cántabro, reescribe una historia emocional de un país, aportando nuevas técnicas narrativas y una originalidad argumental propia de un talento narrativo poco común.

Vino después ‘Mapa de soledades’, un ensayo que es un recorrido por las distintas soledades en distintos tiempos y lugares.

Ahora, con ‘Abril o nunca’, Gómez Bárcena regresa a la novela para relatarnos cómo la muerte accidental de su pequeña hija trastoca totalmente el mundo de su padre que, incapaz de asumir su muerte, se convierte en un ser trastornado por el dolor y empeñado en volver atrás, regresar a lo ya vivido y cambiarlo.

Teresa, hija de padres divorciados celebra su cumpleaños dos veces, una con su madre, en Madrid, el día oficial, el 3 de abril, y otra, días después, con su padre. Siempre lo pasa mejor en el primero, donde están sus amigas, pero este año por su 13 cumpleaños su padre, Daniel, le iniciará en el buceo.

Desde el divorcio, Daniel siente que la relación con su hija es un habitar permanente en el pasado, siempre llega tarde y mas como por motivos de trabajo pasa seis meses al año en Benidorm, durante esos meses, cuando la ve, piensa que su vínculo con ella debe partir desde cero.

Él era abogado en un bufete matrimonialista. Estaba acostumbrado a lidiar con rupturas, infidelidades, con niños utilizados como armas y por eso pensaba que en su caso sería distinto, que él lo haría mejor, pero no fue así, lo hizo igual de mal que aquellos a los que divorciaba. Las cosas empeoraron cuando su ex mujer conoció a Jaime y este se convirtió en un segundo padre para su hija.

Para su trece cumpleaños su padre le regala todo lo necesario para aprender a bucear y la lleva a la Cala de los Amarillos, en Benidorm, un lugar alejado y casi desierto, el lugar donde él aprendió a bucear; se trataba por tanto de un ejercicio de imitación del pasado. Bucean felices, comen bocadillo de mortadela y el padre decide echarse una pequeña siesta y la niña aprovecha para meterse sola en el mar a bucear y ocurre la tragedia.

Desde la muerte de su hija Teresa su vida ha adquirido la textura alucinada del fondo marino: la ingravidez, la lentitud sonámbula, los ruidos en sordina. La sensación de que nada ni nadie es del todo real, ni siquiera él mismo. Debe enfrentarse a la culpa por sentirse responsable de la muerte de su hija, también debe enfrentarse a esa pérdida que siempre es trauma, pero en su caso más, pues sobre él pesa la culpa de la responsabilidad del fatal accidente que acabó en irreparable tragedia. Pero no lo consigue. Aparece así el tiempo y sobre todo ese tiempo interno que asume el protagonista que se transforma en su obsesión de viajar en el tiempo para cambiar el pasado. Él tiene una percepción particular del tiempo, asumiendo que lo que está sucediendo en su mente está alterando el tiempo, su tiempo. Esto hace que tenga muchas dificultades para habitar el mundo en el que está, para relacionarse con normalidad con los amigos, con los que le rodean, pues está conectado a otro mundo de ayer. por eso fracasa su relación amorosa con Natalia una joven cardióloga, enamorada, que fracasa en su intento por rescatarlo para el mundo presente.

Él sabe que ya nada será igual, que el tiempo no puede invertir sus pasos hacia atrás, que no hay esperanza de olvidar, al menos en lo que le queda de vida. Pero se empeña en que su existencia es un recordatorio de que el dolor nos espera en cualquier parte.

Si pudiera viajar en el tiempo escogería el 13 de abril y el coche con Teresa a su lado, volvería a la Cala de los Amarillos y no se quedaría dormido.

Había conocido a Natalia en el supermercado, una cardióloga. Con ella comparte la primera sonrisa en mucho tiempo. A Natalia le miente sobre Teresa, él lo llama soñar. Con ella recupera una parte de vida, con ella no siente dolor, ni vacío, ni aburrimiento. Con el paso del tiempo junto a ella comenzó a sentir placer y esto le hizo dudar. ¿Tenía derecho?

A Natalia le oculta la muerte de Teresa, le miente haciéndole creer que sigue viva y la echa de menos. Él no le llama mentir, sino soñar. Estira la mentira hasta el punto de anunciarle la visita de la niña.

Pero Natalia comienza a sospechar de los silencios de Daniel, de esos secretos que él guarda y que cree que hay que mantener para que la pareja siga siéndolo. A él no le sirve el amor de Natalia, no le sirve que él ame a Natalia, eso no pude devolverle a su hija. El amor no le sirve.

Él vive en un tiempo que no gira, ni avanza ni retrocede. El tiempo de los sueños, sus mentiras, donde Teresa no está muerta. Por eso resulta imposible continuar con Natalia.

Daniel es un hombre trastornado por el dolor, un hombre que creyó que podía deshacer el pasado, volver atrás, regresar a lo ya vivido y cambiarlo, reescribirlo.

Hay también en ‘Abril o nunca’ unas profundas reflexiones filosóficas que emanan de la condición de licenciado en Filosofía de Gómez Bárcena y que le permiten firmar una novela compacta, bien definida, y que completan con brillantez esta terrible historia.

Abril o nunca

Autor: Juan Gómez Bárcena

Editorial: Seix Barral

Páginas: 367

Precio: 21,90 €

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