Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Biblia

Biblia de Ferrara: la Biblia que burló a la Inquisición

En 1553 en la ciudad italiana de Ferrara se publicó la primera biblia en castellano. llamada desde entonces la Biblia de Ferrara que ahora Biblioteca Castro reedita con una importante introducción histórica de la catedrática de historia sefardí Paloma Díaz Mas

Gracia Nasi, después Beatriz de Luna, benefactora de la Biblia de Ferrara.

Gracia Nasi, después Beatriz de Luna, benefactora de la Biblia de Ferrara.

La Biblia de Ferrara fue la primera biblia traducida al castellano (judeo español), en 1553. Estaba destinada principalmente a los judíos españoles y portugueses que en el siglo XVI abandonaron su condición de conversos al cristianismo y volvieron a la práctica del judaísmo, pero ya no entendían el hebreo. Pero su influencia fue a más y en los años siguientes se hicieron nuevas reediciones en Italia, en Amsterdam y en el Nuevo Mundo. La publicación de esta biblia en castellano fue fundamental para la difusión del cristianismo tanto en Europa, gracias a las siguientes publicaciones que de la misma se realizaron en Amnsterdan, que albergaba otra gran comunidad judía, como en el Nuevo Mundo donde fue llevada por los conquistadores españoles.

El Concilio de Trento había establecido la versión latina de la Biblia atribuida a san Jerónimo (la llamada Vulgata) como texto canónico para los católicos; mientras que en los países donde triunfó la Reforma protestante se fomentó la traducción de la Biblia a lenguas vernáculas. Todas esas circunstancias provocaron que en el siglo XVI las traducciones de la Biblia al español se imprimieran fuera de España, por iniciativa de judíos sefardíes o de protestantes españoles exiliados

La importancia histórica de este texto ha llevado a Biblioteca Castro a publicar una nueva edición del mismo y la ha dotado de un importante trabajo al contar en su introducción con un estudio de la académica Paloma Díaz-Mas sobre la peripecia histórica y cultural del libro, a la que sigue un prefacio en el que el profesor Moshe Lazar presenta la tradición de las biblias romanceadas medievales.

En la ciudad italiana de Ferrara se había agrupado una activa comunidad de los judíos expulsados de Castilla y de Portugal, acogidos bajo la protección de Ercole II d’Este, duque de Ferrara. Allí se estableció también Gracia Nasi, perteneciente a una familia de judíos expulsados de Aragón que se habían refugiado en Portugal y habían sido obligados a convertirse en 1496. Su nombre cristiano fue Beatriz de Luna y, después de enviudar, se hizo cargo de los negocios de su marido, que la llevaron de Lisboa a Amberes, Venecia, Ferrara y Constantinopla. Casi sesenta años de vida intensa donde se convirtió en una importante mecenas para sus correligionarios judíos y conversos proveniente de una rica estirpe de comerciantes portugueses de origen judío que durante su estancia en Ferrara apoyó abiertamente a la comunidad judía e impulsó la empresa de la Biblia de ahí que los primeros ejemplares le fueran dedicados. No sabemos si su apoyo fue económico o de otro tipo, pero en cualquier caso debió ser importante y decisivo, de ahí que los primeros ejemplares le fueran dedicados a ella.

El apoyo del duque permitió que la comunidad judía sefardí de Ferrara, a los que concedió libertad de culto y de comercio, se convirtiera en la segunda más importante de Italia, como gran centro de reunión de judíos conversos procedentes especialmente de España y Portugal. Hay otros dos dedicatorias a judíos. Una es a Abraham Usque, converso portugués que después fue Duarte Pintel y el otro el converso español Yom Tob Atías (después Jerónimo Vargas), que financió la edición de la biblia, mientras que la participación de Abraham fue de índole técnica aportando «industria y diligencia».

La Biblia de Ferrara fue pues obra de conversos judaizantes o cristianos nuevos, eran descendientes de conversos. Su formación judía era rudimentaria ya que al tener prohibida su práctica, esta se refugiaba en los domicilios familiares y reuniones clandestinas y apenas tenían formación judaica. Eran conversos judaizantes faltos de formación y tuvieron que aprender a ser judíos. En este escenario tiene sentido y necesidad la Biblia de Ferrara que vino a llenar el hueco.

La Biblia se tradujo del original hebreo traduciendo palabra por palabra, esto hizo que el lenguaje resultara extraño incluso para el castellano de entonces, con un lenguaje raro y poco refinado y sobre todo muy arcaico. Ello se debe a que el sistema de traducción utilizado era el trasladar el texto hebreo palabra por palabra y respetando el orden en que aparece, lo que supone seguir también la sintaxis hebrea. Ello daba como resultado un texto complicado de leer, pero justificado pues se trataba de reproducir fielmente el texto original que se considera revelado por Dios y por ello no puede alterarse.

Uno de los hechos más significativos de la Biblia de Ferrara es cómo logró burlar a la Inquisición que por entonces solo autorizaba la publicación de biblias en latín y las prohibía en cualquier lengua romance bajo pena de procesamiento e incluso la muerte a sus editores

¿Cómo logró engañar a la Inquisición y eludir su prohibición? Con una mentira clamorosa: haciendo imprimir en la portada de la primera edición la declaración de que «ha sido vista y examinada por el oficio de la Inquisición». Todo fue una falsedad ingeniosamente trabada pues es prácticamente imposible que los autores de la Biblia de Ferrara cometiesen la torpeza de someter su publicación a la Inquisición pues con seguridad hubiesen acabado detenidos y llevados a prisión.

Más aún, años después, la propia Inquisición en los índices que publicaba de textos prohibidos menciona a la Biblia de Ferrara yadvierte que «falsamente» dice que ha sido examinada por la institución.

Con esta falsedad los autores de la Biblia de Ferrara consiguieron burlar a la Inquisición y proteger y facilitar la difusión de la misma, lo que ayudó a la expansión del cristianismo.

Biblia de Ferrara

Editorial: Biblioteca Castro

Introducción: Paloma Díaz Mas

Edición: Moshe Lazar

Páginas: 1.312

Precio: 72,00 €

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents