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Novela

Sobre la tristeza mutante de Gospodínov

Impedimenta lanza la nueva edición de ‘Física de la tristeza’ del afamado escritor búlgaro, a todas luces una de las novelas europeas más originales, inclasificables y amargamente divertidas de las últimas décadas; un artefacto obsesionado con el tiempo, la consunción del pasado y la vulnerabilidad de los mitos

Gueorgui Gospodínov

Gueorgui Gospodínov

Lucas Martín

Lucas Martín

Existe una regla tácita, deshuesada y de ancha jurisprudencia en el mundo de los libros que vincula la capacidad potencial de impacto de una obra a las dificultades técnicas a la hora de definirla. Salvo para los lectores rasos, que son los únicos que vienen a jugar y a pasárselo bien en esto de la literatura, el resto -de escritores de paratextos a articulistas- sufrimos lo indecible para acotar algunas propuestas sin experimentar la culposa sensación de estar cometiendo un acto verbal de injusticia. La crítica española, sañuda y castiza como ella sola, suele zanjar históricamente el asunto yéndose por la vía intermedia y haciendo bueno eso de que a falta de rigor buenas son las tortas del ingenio y de la ufanía. Ante tamaño desajuste lo mejor que se puede decir es que sucede únicamente cada cierto tiempo -no son tantas las obras que justifican esa imperiosa ambigüedad-. Y lo peor, puede que también lo mismo, porque suelen ser estos títulos -con la excepción de los consabidos y pretenciosos batiburrillos y otros pecados de juventud- los que procuran más placer y dan de lleno en el corazón de todo este malentendido milenario que es siempre el asunto de la escritura.

Seamos serios y consecuentes con nuestras elucubraciones: por más que esté de moda el adanismo, hace ya demasiado tiempo de que lo de sorprender al lector resulta difícil. Y más teniendo en cuenta que nunca hubo nada nuevo, ni siquiera al principio. Por eso es tan a celebrar y temer que de vez en cuando aparezcan textos que sin dejar de fotografiarse de forma más o menos nítida con sus antecedentes supongan un azote de aire fresco inequívoco; textos que con toda su ligereza inclasificable nos metan en problemas enunciativos y nos reconcilien con ese caleidoscopio y esa libertad formal que de Bocaccio, a Cervantes y a Sterne ha hecho de géneros como la novela un campo de desafíos casi sin límites. Algo que acaso contaminado por ejemplos extremos y setenteros hace pensar de inmediato en una prosa abstrusa y colindante al dolor de cabeza, pero que en realidad ha ido dejando a lo largo de tiempo obras maestras que se caracterizan por todo lo contrario, es decir, por su condición volátil, luminosa y expresiva. Tono que hasta en sus horas más negras y desesperadas acompaña los artefactos del escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov (Yambol, 1968), ganador del Booker Internacional y todo un fenómeno editorial en su país, que hace sudar a los normalmente avezados redactores de solapas de sus ediciones en español. Incluso cuando, como es el caso de ‘Física de la tristeza’, recientemente recuperada por Impedimenta, cuenta con el concurso de aliados tan solventes como la traductora María Vútova. En la cubierta del texto se nos dice básicamente que hay un personaje aquejado de un síndrome de empatía que le permite adentrarse en los recuerdos de los demás y que con eso se cuela en la memoria de un minotauro y de una babosa. Luego se emplean varias observaciones en torno a la memoria, el tiempo y la narrativa laberíntica, todas ellas igualmente audaces y pertinentes. Y aun así cuando se termina el libro se tiene la impresión -por la naturaleza inasible del texto- de que faltan advertencias. Quizá no se pueda hacer otra cosa. Pero habrá que intentarlo. Al fin y al cabo, uno también se gana más o menos la vida con el oficio.

Lo primero, tanto para los que hayan leído a Gospodínov como para los que no, tal vez sea dar una vuelta por el perímetro acompañando a los lectores. Piensen en este sentido en la voluntad de juego y de collage de Calvino y de Cortázar, en las mordaces enumeraciones y estampas de Perec, en los recovecos fantasiosos e intertextuales de Borges o Manganelli, en la obsesión por el tiempo de Proust. Todo eso vibrando de fondo simultáneamente, siendo su continuidad y a la vez otra cosa diferente, lo que en la espontaneidad visual de la prosa de Gospodínov y su deriva multidireccional se escapa incluso de las lindes literarias para conectar extrañamente con propuestas cinematográficas como los ensayos de Godard y las primeras películas de Radu Jude. En ‘Física de la tristeza’ tienen cabida todo tipo de digresiones, desde recuerdos personales a la Bulgaria fantasmal soviética, el mito del minotauro, el paradigma cuántico, las cuentas con el pasado, las máscaras antigás o el miedo al fin del mundo. Una fiesta de la imaginación que, en su puesta en escena indomable y rabiosamente digerible y atractiva, acaba por confluir en una visión poliédrica sobre todo lo que desaparece que por momentos convoca en la misma línea al desgarro y a la risa. Y que nos sitúa frente a un texto revestido de esa rara cualidad que hace que descubramos nuevas aristas en cada idea y que no queramos nunca abandonar su lectura. El libro ahora rescatado por Impedimenta -segundo título en la bibliografía de Gospodínov, también artista y poeta- es a todas luces un juguete que precisamente conmueve porque ni siquiera en sus pasajes más desternillantes y tiernos llega a ser frívolo. Y que tiene la virtud de convertir la vida en un país que The Economist describiría como el más triste del mundo en un recuerdo universal con el que -dictaduras y miserias materiales y espirituales mediante- resulta bastante difícil no identificarse. ¿Quieren más felices paradojas? La novela, denodadamente experimental, fue la más vendida en Bulgaria de la pasada década -Joyce, en un registro diferente, necesitaría muchos más años y que las autoridades dieran de beber al personal para que ‘Ulises’ fuera reconocido por sus compatriotas-. Leer a Gospodínov es volver al campo, a la pura invención; la fuerza cristalina y sin etiquetas de los juegos que se escriben para nunca dejar de jugar en serio.

Física de la tristeza

Autor: Gueorgui Gospodínov

Editorial: Impedimenta

Traducción: María Vútova

Páginas: 304

Precio: 24,95 €

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