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Editorial Anagrama

Mick Herron: todos los espías tienen un pasado

Mick Herron firma quizá su mejor novela con ‘Las horas secretas’ (Salamandra 2026), una historia independiente de su popular serie sobre los Caballos lentos de Jackson Lamb, pero que se complementa con ella

Mick Herron

Mick Herron / l.o.

José Luis G. Gómez

José Luis G. Gómez

Que el pasado es un cadáver fácil de desenterrar, que además suele reaparecer sin que nadie se moleste en coger una pala, forma parte de las ideas asociadas a la novela negra y al género del espionaje. En las obras de Mick Herron, debemos sumarle que ese pasado suele oler mal, muy mal, y que termina por enterrar en oprobio y ridículo a quienes se acercan a esas historias resucitadas. Y así sucede en ‘Las horas secretas’ (Salamandra, 2026), lo último que ha llegado a las librerías españolas de la mano del magistral titiritero británico de los espías.

‘Las horas secretas’ nos introduce en una estancada investigación gubernamental, Monocromo que lleva dos años intentando destapar irregularidades en el MI5 sin más resultado que una serie de callejones sin salida. Griselda Fleet y Malcolm Kyle, los dos funcionarios asignados al proyecto, tienen acceso ilimitado a los archivos confidenciales del Servicio, pero su trabajo parece condenado al fracaso.

Durante décadas, el MI5 ha ocultado lo sucedido en la recién reunificada Berlín, y pretende que siga siendo así. La investigación se hunde, y Griselda y Malcolm ven cómo sus carreras naufragan bajo la lluvia incesante de Londres. Hasta que de forma sospechosa aparece el expediente OTIS: la historia enterrada de una operación clasificada en el Berlín de 1994 que acabó en tragedia y escándalo, y cuyo encubrimiento ha reescrito treinta años de la historia del Servicio Secreto. A partir de ese momento, el desastre se desencadena.

Con ese punto de partida, Mick Herron desarrolla una compleja trama que transcurre durante apenas unos días en el presente y unas pocas semanas en el Berlín de los primeros años de la caída del Muro, cuando la renacida capital alemana era el verdadero zoo de los espías. Y por supuesto, en las casi 500 páginas de esta trepidante novela nos volvemos a encontrar con un sentido del humor despiadado, cruel, ácido, mordaz y certero, dirigido contra las vergonzosas clases dirigentes del Reino Unido.

El novelista británico, Premio Pepe Carvalho 2026, reconocimiento que se le entregó en el reciente festival BCNegra de Barcelona, entrega con ‘Las horas secretas’ la que quizá sea su mejor novela hasta la fecha. ‘Las horas secretas’ se presenta como una obra independiente de la serie de los Caballos lentos; aquí, Jackson Lamb y su trupe no son protagonistas, pero el grasiento, perspicaz e icónico Lamb sí tiene un protagonismo especial, al igual que la calculadora Primera Mesa. Porque sin ser una entrega más de su popular saga, esta historia funciona como extraordinario acompañamiento, y aún más, como regalo a los lectores más fieles y quizá la mejor puerta de entrada imaginable para quienes lleguen nuevos a la fiesta.

En la trama del presente, de intrigas en los entresijos del poder, con maniobras tediosas, oscuras y rastreras, domina el baile una brillante Diana Taverner, aunque otro personaje habitual en las novelas de los Caballos lentos también disfruta de un bien ganado protagonismo -revelarlo sería destruir buena parte de las sorpresas que atesora esta novela-. En los años de Berlín, nos encontramos con un Lamb desencadenado, aún joven e igual de indescifrable. Para el lector reincidente, aquí se le regalan claves y algo de luz sobre algunos aspectos de la gran creación de Mick Herron. Ambas historias están inescrutablemente unidas, cosidas por los temores que asaltan a los espías en sus horas secretas, y la narración salta con soltura de un lado a otro.

No llegas a Regent’s Park, sede del otrora orgulloso servicio de inteligencia británico, y allí te transformas. No, llegas a Regent’s Park porque algo en ti te dirige a esa puerta que te abre a tu interior más oscuro. Así, ninguno de sus habitantes, pasados o presentes, puede presumir de inocencia. Pero en el deprimido Reino Unido de las novelas de Mick Herron, justo reflejo de la realidad presente, con su capital tomada por depredadores y ambiciosos, manchada por el dinero sucio y arrastrada al fango de la política de miras bajas, tampoco es fácil encontrar inocencia en otros estratos cercanos a la política o el servicio público. Así, lo que Herron propone es buscar algo de luz en la oscuridad inherente a todos ellos. Y la encuentra, y nos la muestra.

Quizá sea esa búsqueda lo que convierta a ‘Las horas secretas’, cuya lectura es un deleite absoluto, en la mejor novela de Mick Herron. Y quizá, por fin, esta sea la primera obra del nuevo maestro del género del espionaje que de verdad rivaliza, jugando con sus propias reglas y cartas marcadas, con las creadas por John le Carré. Esa afirmación se sostiene gracias a una escritura que humaniza lo que toca, que puede presumir de un carácter propio, socarrón e irónico, y que sabe cómo denunciar las inquietudes y compartir los temores e ilusiones de su propio tiempo.

Las horas secretas

Autor: Mick Herron

Editorial: Anagrama

Traducción: Antonio Padilla Esteban

480 páginas, 21,85 €

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