Editorial Lumen
Sara Barquinero: relato con luces y sombras del feo mundo universitario
En ‘La chica más lista que conozco’ Sara Barquinero desnuda el mundo universitario y descubre las vergüenzas de profesores a la caza de alumnas en busca de favores y de estudiantes que prefieren medrar en busca de la beca. Un relato que vive en exceso del malestar de la escritora por estos hechos lo que le resta cierto equilibrio

Sara Barquinero / l.o.
‘La chica más lista que conozco’ el último trabajo de Sara Barquinero, da testimonio del despertar intelectual y emocional de Alicia. Ella es una chica de provincias (Valladolid) que llega a la universidad de Madrid cargada de ilusiones, dispuesta a que la universidad le depare un desarrollo intelectual que colme sus expectativas intelectuales y también un lugar donde trabar amistades y quizás amores, pero el desencanto aparece pronto cuando observa que el mundo académico no está a la altura de sus expectativas de joven idealistas. Soñaba con una universidad abierta y moderna que le abriera el camino al conocimiento, pero se encuentra con un mundo donde cuestiones como el elitismo o la competitividad valen más que el talento, con una burocratización del conocimiento donde lo que cuenta es medrar para obtener la beca o la cátedra y, en fin, con un escenario donde hay una especie de mercado de blancas en el que los catedráticos cincuentones pugnan por ‘cazar’ a las jóvenes que prefieren el atajo de la cama del profesor para llegar a su sobresaliente deseado.
Al llegar, para intimar escoge a un pequeño grupo: Daniel, Cristina Sebastián, alumnos elitistas, sobrados de inteligencia pero arrogantes y creídos. Intenta estar a su altura, quitarse la careta de chica de provincias, camuflar su forma de ser. Se ennovia con uno de ellos, Daniel, pero no acaba de sentirse satisfecha, lee a Sartre que le dice que el amor es en esencia una empresa insensata. Ella piensa que en el amor las cosas tienen que ir a más, no quedarse como son, pues sería otra clase de tortura. La fascinación que había sentido por Daniel se reconvirtió en fuerte rechazo y luego en indiferencia
Hasta que conoció a Juan Comala, profesor de Antropología, un treintañero con aspecto entre aspirante a Lord Byron y cantante de post punk, que les daría un seminario sobre violencia como algo inherente a la condición humana. Tenía 36 años, justo el doble que Alicia, había vivido en Londres y París, había escrito una novela que, según la crítica, era capaz de mostrar la desazón propia de la época moderna. Tenía una elegante afectación, modales de dandy. Desde el principio ella sitió una gran atracción por él, leyó su novela, escudriñó sus redes sociales, leyó sus artículos académicos.
Ella era una romántica incurable, Daniel había dejado de ser el destinatario de sus ensoñaciones y ahora estas solo tenían como destino a Juan Comala. Tuvo que esperar a que terminase el romance que el profesor mantuvo con Penny, otra alumna, hasta que llegó su turno y un comienzo esperanzador y romántico, como ella. Un romance ideal , pero secreto con el profesor estrella de la facultad. Efectivamente él era una estrella rutilante que compartía su amor y su cama con todas alumnas y profesoras que se ponían a tiro.
La segunda parte está centrada en los abusos y métodos que usan determinados profesores para seducir y llevarse a la cama a alumnas deslumbradas por el brillo de la cátedra. Ahí también la reacción de determinados estudiantes, mujeres en especial, para denunciar y sacar a la luz estos abusos aunque sin mucho éxito. Es el caso del profesor Tenorio, -el apellido no puede encajar mejor- un auténtico depredador que llegó a ser denunciado judicialmente por una alumna y pasó un pequeño infierno cuando, durante dos años, los alumnos se dedicaban a boicotear sus clases, pero finalmente Tenorio nunca fue condenado e incluso llegó a catedrático.
Ella insiste en que en estos casos la vergüenza debe cambiar de bando y que sean los perpetradores lo que sufran la responsabilidad y el bochorno que normalmente recae en las víctima, que además sufre el corporativismo rancio del resto de profesores varones que arropan sin vergüenza al compañero.
‘La chica más lista que conozco’ es un intento obvio de transmitir una brutal crítica del mundo académico actual en España. Solo lo consigue a medias; abusa de la facilidad en las meras descripciones de los personajes y los sucesos; con eso siempre se acierta, pero le falta la profundidad, se alarga en exceso en la descripción de los personajes claves, pero apenas se ahonda en describir la vida interior de Alicia u otros personajes de la novela. Hay superficialidad en describir los abusos y el nepotismo de ciertos profesores con sus jóvenes alumnas, pero falta el ahondar en los mecanismos interiores de esos depredadores académicos , si hay culpa, vergüenza u oprobio en sus acciones.
‘La chica más lista que conozco’ acierta al describir con naturalidad las miserias del mundo universitario, tanto en lo puramente académico como en las relaciones personales entre sus miembros, pero queda falta de mayor ambición, de dar mayor profundidad al relato, de no quedarse solo en describir lo que pasa y profundizar hasta el porqué pasa.

La chica más lista que conozco
Autora: Sara Barquinero
Editorial: Lumen
448 páginas. 21,76 €
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