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Editorial Alfaguara

Sergio del Molino: rescatar del olvido a la hija de Goya, su gran discípula

Sergio del Molino firma con ‘La hija’ su novela más ambiciosa, una portentosa recreación de la vida de Rosario Weiss, criada y adiestrada por Francisco de Goya. La novela rescata del olvido a esta gran pintora, sus años de niñez y adolescencia junto al maestro a la vez que recrea el tiempo histórico de Goya

Sergio del Molino

Sergio del Molino / l.o.

En su aún corta carrera como novelista (comenzó en 2012 con ‘No habrá mas enemigo) Sergio del Molino ha tenido una querencia especial por las narraciones híbridas, o a caballo, entre un personaje o acontecimiento histórico y la ficción que sostiene y engrandece dicho relato histórico. De esa atracción surgieron relatos muy depurados como ‘Los alemanes’, ‘Calomarde’ o ‘Un tal González’.

Ahora el escritor ha encontrado el tiempo y el espacio y, sobre todo, la conjunción ideal de los genios que alimentan su talento para abordar en ‘La hija’ la historia de Rosario Weiss, discípula y ahijada de Francisco de Goya, su hija para muchos, del que aprendió a pintar y dibujar para convertirse en una gran retratista y litógrafa pese a vivir solo 28 años.

Dicho esto hay que señalar que en ‘La hija’ hay una superioridad palpable respecto a sus trabajos anteriores. Por ambición literaria, por sus pretensiones de recreación histórica, por su lenguaje tan apropiado al fondo y a la forma del relato, ‘La hija’ supone el significativo paso adelante de un escritor que ha ido creciendo con los años hasta conseguir este relato monumental de la vida de dos personajes como Goya y Rosario Weiss y de una época histórica tan denostada y olvidada como el periodo del absolutismo de Fernando VII.

Sergio del Molino reparte su relato en dos momentos distintos. En el primero, más alimentado por la ficción, la historia es contada por Juan Antonio Rascón, conde de Rascón, periodista y amigo de la familia,que estuvo enamorado de Weiss y recrea los años de la pintora en Madrid tras la muerte de Goya y el escenario liberal de la capital, recompuesta tras sacudirse los abusos del rey absolutista.

En el segundo es el propio escritor el que toma el pulso del relato mientras contempla, cautivado, el autorretrato que exhibe el Museo del Prado desde octubre de 2024, donde Weiss se representa a sí misma como una alegoría de La Atención. En este segundo escenario, Del Molino reconstruye la vida de la pintora, una vida que muchos han intentado borrar con el ridículo e inútil argumento de que no hiciese sombra a Goya, sin pensar que no hay sombra posible que oscurezca el genio de Goya.

El autor resalta lo que es imposible de borrar, que Rosario, a quien llamaban Rosarito o Mariquita, pasó su infancia y adolescencia con Goya, que este sintió siempre una debilidad absoluta y pasional por ella, que fue la niña de sus ojos, que se encargó de su educación pictórica y que ambos mantuvieron una relación intimísima y cómplice hasta la muerte del pintor.

Rosario había nacido en octubre de 1814 en casa de Isidoro, un joyero de origen alemán. Además de Guillermo, había otro hermano mayor y cuando su madre Leocadia Zorrilla se separó del joyero se quedó con Guillermo y Rosario, mientras el mayor quedó con su padre. Luego Goya y Leocadia, parientes lejanos, compartieron casa y cama. Rosario se crió allí y conocía a Goya desde siempre, como un padre, su casa era La Quinta, la Quinta del Sordo que llamaron después. Rosario vivió en la Quinta tres años, de los seis a los nueve. Él le enseñaba a pintar mientras pintaba; no le daba instrucciones sino que la dejaba hacer y luego le decía como conseguir el efecto del volumen, como modular las sombras o corregir las proporciones o las leyes de la perspectiva, y tanto él como Leocadia le dejaban hacer y vivir como le viniera en gana.

Cuando Goya dejó la Quinta para marchar a Burdeos, Rosario quedó al cuidado de Don Tiburcio, un arquitecto amigo de Goya. En su casa Rosario se dedicó a copiar los Caprichos de Goya, también, de la mano del arquitecto aprendió el dibujo técnico, que le valió años después-.

Más de un año después marchó con su madre y su hermano Guillermo a Burdeos. Tenía diez años, era 1824. Cuatro años después, moría Goya y se iniciaba uno de los periodos más negros de Rosario. Javier, el hijo del pintor, que detestaba a Leocadia y a la niña, llegó y las desahució sin nada, las echó a la calle apenas sin nada. No tenían derecho a nada de las inversiones y propiedades que había logrado Goya en vida. No encontraron ningún documento en el que Goya les otorgarse algo, y Javier, el hijo, fue despiadado. Se mudaron a un pequeño apartamento de dos habitaciones.

Cuando las cosas estaban peor para ellas comenzó Rosario a hacer dinero con su trabajo. Primero fue una litografía que vendió muchas copias entre los exiliados españoles. Fermín Remón, el antiguo amigo de Goya, la introdujo en el mundo del retrato y Rosario empezó retratar a la burguesía de Burdeos.

Así hasta que en marzo de 1833 el rey declaró la amnistía para todos los exiliados que no fueran rebeldes. Rosario, su madre y Guillermo volvieron a España. Rosario, tras ocho años en Francia, ya era una mujer

Volvemos aquí a la primera parte del relato donde nos habla Juan Antonio Rascón, conde de Rascón, que pasa por un enamorado de Rosario en los años de la pintora en Madrid. Primero conoció a su hermano Guillermo, que se ganaba la vida importando pianos de Francia para venderlos en Madrid, un hombre bien conocido en el Madrid liberal y progresista. En el entresuelo de su almacén estaba la vivienda donde vivían su madre, doña Leocadia y su hermana Rosario, la pintora.

Desde el inicio de conocerse ella le hizo saber que no podía casarse, que estaba casada con sus pinceles y sus lápices. Fue el de ellos un amor de paseos y risas. Rosario le sacaba siete años, era una mujer imponente. En esos años se ganaba la vida como retratista. Ella hacía del silencio su vida, lo necesitaba para dominar su arte, para pasar el día observando con paciencia, meditando entre sombras y volúmenes.

La hija

Autor: Sergio del Molino

Editorial: Alfaguara

643 páginas. 22,70 €

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