Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Editorial Fulgencio Pimentel

Gustavo Faverón, el mago

En ‘Madame Vargas Llosa’ asistimos a un prodigioso ingenio narrativo, con juegos literarios continuos, donde nada es lo que parece y donde el autor peruano monta todo un soberbio espectáculo de magia literaria

Gustavo Faverón

Gustavo Faverón / L.O.

Gustavo Faverón, es un valioso representante de la literatura peruana que, por su clarividencia y su lenguaje que busca nuevos caminos narrativos ha alcanzado un meritorio reconocimiento literario no solo en Latinoamérica sino en buena parte de Europa. Faverón ha demostrado con sus libros anteriores: Vivir abajo y, sobre todo, con Minimosca, que es un escritor prodigioso, dotado de una imaginación desbordante, capaz de crear y desarrollar unos juegos literarios propios de una inteligencia poco común y portentosa.

Es por ello que, en su nuevo y último trabajo ‘Madame Vargas Llosa’, Faverón la escriba bajo la sombra y la invocación de Quevedo, del que elige para abrirlo una frase («Nadar sabe mi llama la agua fría») de aquel inmortal soneto ‘Amor mas allá de la muerte’ . Toda una declaración de intenciones que nos lleva a los lectores a nadar en esas aguas turbulentas que nos propone Faverón en ‘Madame Vargas Llosa’ que es también un homenaje póstumo al nobel peruano y a su novela ‘La guerra del fin del mundo’.

Madame Vargas Llosa no es un libro de relatos, pero tiene a cuatro narradores: María Triade, Ruy Guerra, Fittipaldi y Rita Fontana que relatan de cuatro maneras diferentes una misma historia.

En el primer relato, alguien que se presenta como el escritor Mario Vargas Llosa viaja a la zona brasileña de Canudo donde se fraguó la guerra que sirvió a Vargas Llosa para escribir La guerra del fin del mundo. El supuesto escritor conocerá antes en Río de Janeiro a Manoel Magalhaes, guionista de fotonovelas, al que todos llaman Fittipaldi por su capacidad para acabar rápido esos guiones, que siempre alcanzan un éxito absoluto en la televisión. Más aún, lo sorprendente es que Fittipaldi va relatando en sus telenovelas sucesos que le acontecerán al autor más tarde, como la desaparición de toda su familia y otras desgracias a las que tendrá que enfrentarse. Finalmente Faverón nos descubre su juego y destapa que el narrador no es Vargas Llosa sino un transexual, de nombre María Trindade, que se hace pasar por el escritor.

El segundo narrador será el cineasta Ruy Guerra, que después de haber colaborado y tenido amistad con Vargas Llosa, se distancia de él a partir del giro derechista del escritor peruano.

En el tercer relato narrado por Fittipaldi, este nos descubre otro juego propio de Laverón, al revelarnos que él no es el creador de los famosos guiones televisivo, dando así un giro inesperado para que nos lleva a conocer al verdadero autor.

El último relato es un epílogo escrito desde el otro mundo por Rita Fontana, la que fue mujer de Fittipaldi. Aquí todos los laberintos, todos los juegos narrativos con los que Faverón nos ha deslumbrado y desconcertado van cerrando sus espacios y todo va encajando. El gran truco de magia ha terminado. El gran mago narrativo que es Faverón culmina su actuación después de brindarnos un espectáculo soberbio, pletórico de imaginación que ha dejado asombrados a los lectores por su creativa historia.

Madame Vargas Llosa

  • Gustavo Faverón
  • Editorial: Fulgencio Pimentel
  • Precio: 20,90 €
  • 192 páginas
Tracking Pixel Contents