Maite, el alma vasca a través de tres mujeres
Fernando Aramburu aborda la historia de una familia en una narración que transcurre en los días de 1997 en los que ETA secuestró y asesinó al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco

El escritor Fernando Aramburu, este mes de marzo en Madrid. / Alba Vigarayv
Vuelve Fernando Aramburu por quinta vez al asunto vasco. A las canalladas de ETA como telón de fondo en una sociedad golpeada, sufriente, en parte cómplice también, hastiada y dividida, donde las gentes desarrollan su vida a veces muy al margen y en ocasiones involucradas como víctimas, terroristas, padres, madres, etc.
En 2006 abordó el mal causado por la banda terrorista en su libro de relatos ‘Los peces de la amargura’. Con él, Aramburu inauguró la serie llamada Gentes vascas. En ese volumen se contenían algunas historias inolvidables, que abordaban la falta de empatía de no pocos, la insensibilidad, el sentir de las familias de las víctimas. Emocionante por ejemplo aquella escena en la que lanzan un cóctel contra la fachada del edificio en el que vive un amenazado. Con tan buena fortuna que solo incendia un colchón puesto a secar en un balcón. La familia dueña del colchón lamenta muchísimo más el daño a ese enser que la amenaza, el cerco, el sufrimiento que experimenta su vecino de abajo.
En 2011 publicó ‘Años lentos’, obra semi-autobiográfica ambientada en la Euskadi de los 60. Narra la vida cotidiana de una familia obrera en San Sebastián a través de los ojos de un niño, abordando la represión social, el ambiente proletario y los inicios de ETA.
Pero fue en 2016 cuando Aramburu, con ‘Patria’, trenzó la novela canónica, definitiva incluso, sobre una época del País Vasco. Con un enfoque múltiple, desde muchos puntos de vista, con personajes arquetípicos pero excelentemente construidos. Fue un superventas, un long seller. Aunque sin equívocos: Fernando Aramburu se sitúa del lado de los que sufren, condenando la sinrazón de ETA. «No me quita el sueño que la gente recuerde o no lo que pasó, pero yo voy a seguir escribiendo sobre ello», ha dicho en una reciente entrevista promocional.

Aramburu, en Madrid. / Alba Vigaray
Ahora, tras otros libros ligeros o enjundiosos, después de adentrarse también en la poesía, y de otros textos sobre lo vasco, lanza ‘Maite’. Tres mujeres, una madre y sus dos hijas. Una vive en Estados Unidos (Elene) casada y con hijos -sumergida totalmente en la cultura yanqui a su pesar, sus hijos ni siquiera hablan castellano- y vuelve para pasar unos días. Su hermana Maite habita en San Sebastián con su marido dentista, detallista, dinámico y bonachón. La madre, Manoli, joven aún, viuda, está en parte impedida físicamente y no sale mucho de casa. No se cuentan toda la verdad de sus vidas. De nuevo, en parte, las apariencias engañan. Son los días -julio del año 1997- en los que ETA secuestra y luego asesina a Miguel Ángel Blanco. La acción se desarrolla en pocas jornadas. Asistimos a comidas y cenas entre las tres, a paseos, a confesiones íntimas. Maite tiene la costumbre de entrevistarse a sí misma imaginariamente. Se abstrae y se hace preguntas que va contestando. Es una técnica literaria interesante para trasladar al lector las reflexiones de la protagonista, cuyo marido esos días anda en un congreso en Madrid. Elene habla de su cónyuge, de su ciudad americana, de la educación de sus hijos, de cuánto echa de menos su tierra. Queda con su cuadrilla de siempre a la que no ve desde hace muchos años, se cruza un exnovio. La acción va a mucho más, no hay spoiler, salvo, claro, el desenlace del secuestro del joven concejal de Ermua, que ya sabemos que acabó en un vil asesinato y en una gran conmoción social. Las protagonistas hablan de sus cosas y de fondo un noticiario habla de Blanco. Compran el periódico y ahí está la cara del infortunado edil, que tenía toda la vida por delante. La madre pertenece quizás a esa estirpe de la que Aramburu ha escrito en ocasiones «los callados», «el país de los callados». Sin embargo, pronuncia una frase brutal: «Dios se adapta a todo y en este país se ha apuntado al nacionalismo». Eleane alberga buenos sentimientos pero bastante tiene con resolver su propia vida. Maite tiene un lazo azul que repudia los secuestros y que a veces luce en la solapa con orgullo solidario y que a veces guarda en el bolsillo temerosa. No en vano, recibió una pedrada en una manifestación por lucirlo.
Aramburu trata de retratar el alma vasca. Otra vez. Quizá ya lo dijo todo en ‘Patria’. Este libro podría ser un Patria en pequeño. O un largo capítulo de Patria. Aramburu escribe, siempre, con un prodigioso dominio del castellano y hace que el texto se lea rápido, con gusto, con placer. Pero claro, dejando paradójicamente un cierto regusto en algunos pasajes de novela funcional, aseada, de oficio. La historia, sin el trasfondo de Miguel Ángel Blanco, también hubiera valido como apunte de un momento dado de la historia. No es el mejor de sus libros pero conmueve y será uno de los más aplaudidos. ‘Maite’ (amor en euskera) simboliza hasta que punto ese agente tóxico para España y la democracia, para la moral y la convivencia fue ETA y cómo impregnó a la sociedad. Es también una novela sobre la familia, sobre tres mujeres, sobre la sinceridad y los lazos. Sobre los afectos y envidias. El diario que llevó de pequeña Eleane cumple un pequeño papel en la historia. Ahí habla de su familia.
La madre es el nexo de unión, le sobran los yernos y echa en falta al aita. Se fríe pescado para la cena, como en ‘Patria’. La atmósfera está conseguida. Hay un punto en la novela en la que tal vez haya lectores que hubieran preferido una novela sobre Miguel Ángel Blanco, una crónica literario histórica sobre él. Otros hubieran querido una historia sin ese crimen, sin el asesinato, simplemente con el devenir de estas tres mujeres.
Aramburu ha creado escuela, estilo y hasta tiene imitadores. ETA y su tiempo como personaje y asunto. Una pesadilla que no hay que olvidar ni dejar que se tergiverse. Escribir sobre ello puede que sea hasta un deber moral. Que se consiga con ello hacer alta literatura o no es otra cosa.

Maite
- Fernando Aramburu
- Editorial: Tusquets
- Precio: 20 €
- 390 páginas
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