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Editorial Impedimenta

En la senda de los grandes maestros rusos

Veinte años ha tardado ‘El cabello de Venus’, la gran novela de Mijaíl Shishkin, en llegar a España, pero lo hace convertida en un éxito literario. Siguiendo los pasos de sus maestros rusos, Chejov, Tolstoi o Gogol, Shishkin firma una novela increíblemente creativa y original, a partir de decenas de historias que confluyen en un todo universal. Es literatura total

Mijaíl Shishkin

Mijaíl Shishkin / L.O.

Mijaíl Shishkin ha sabido seguir con ejemplaridad e inteligencia los pasos de sus grandes maestros rusos; de Tolstoi, Dostoievski, Pushkin, Chéjov y, sobre todo, de Gógol. La obra de este escritor ruso, afincado desde finales del pasado siglo en Suiza, destila en cada página la esencia y el espíritu grandioso de aquellos maestros. Él ha mamado de ellos, ha sabido interpretarlos, darles el carné de modernidad y traerlos de nuevo en sus novelas.

Es gracias a haber sabido cobrar esa deuda con sus maestros que ahora Shishkin puede seguir su misma senda, pagar esa contribución y ofrecernos un último relato: ‘El cabello de Venus’ ,que de principio a fin es literatura con mayúsculas, a la altura de las grandes novelas europeas y fiel heredera de la que escribieron sus maestros rusos.

Cierto que Mijaíl Shishkin, pese a llevar años de buen oficio literario, es poco conocido en España. Cierto que esta obra que ahora comentamos, ‘El cabello de Venus’, no es reciente pues data de 2005 y ha debido recorrer un largo camino jalonado de premios en países como Italia, Francia o Alemania, para que finalmente llegue a España donde el magnífico ojo literario del editor de Impedimenta, Enrique Redel, ha sabido ficharlo, como se ficha a un astro del fútbol. El propio Redel apuesta decididamente por este libro que define como «literatura con mayúsculas, porque nos habla del amor, del tiempo, del exilio, de lo que nos hace humanos y de la capacidad de la literatura para dar sentido a lo vivido».

Realizar una semblanza de ‘El cabello de Venus’ resulta complejo. No es un libro en sí, son muchos libros; son decenas de historias, de tramas narradas, de dramas contados, de personajes que manejan hilos distintos pero que finalmente, como ocurre en las grandes historias, se van entramando y convirtiendo en una narración histórica y universal. Es, digamos, una novela sin una trama definida, sin principio ni fin, pero increíblemente creativa y original, construida a partir de decenas de historias y leyendas diversas, que confluyen en un todo universal. Sí, su lectura es compleja porque Shishkin no rehúye la densidad, la complejidad, incluso lo incomprensible; desde las primeras páginas, desconcierta al lector, desorientándolo y obligándolo a esforzarse por comprender, exige su complicidad. El lector debe aprender a navegar en ese curso narrativo que propone Shishkin, pero si se sumerge en ese mundo, como se sumergió en la complejidad de Joyce o de Beckett, el lector obtendrá el premio literario más deseado, el de una historia total e infinita, quizás sumamente difícil de comprender por completo, pero maravillosa de leer.

Pero todo esto no sería posible sin añadir la maestría lingüística y estilística de nuestro escritor, su lenguaje vívido y rico, su atención al detalle y a la creatividad, proporcionando así una narración cautivadora, dinámica e impredecible.

Hay un personaje que ejerce de relator, es un intérprete ruso que trabaja para la Policía de Extranjería Suiza entrevistando a refugiados de la antigua Unión Soviética que han presentado solicitud de asilo.Él se hace llamar truchimán (aquel que explica lo dicho en otra lengua). En su tiempo libre, para relajarse y olvidar, lee la Anábasis de Jenofonte (narra cómo Ciro, el menor de los hijos de Darío, rey de Persia, se enfrenta en guerra a su hermano mayor, Artajerjes para conseguir el trono persa).

Asistimos a los fríos interrogatorios que debe escuchar el intérprete. Al principio las historias de los refugiados se presentan como relatos auténticos de un solicitante específico, aunque anónimo: «Trabajaba en la frontera de Kazajistán, los militares pasaban drogas en sus vehículos y mi jefes estaban confabulados con ellos»; otro: «he vivido en un orfanato desde los diez años El director me violó. Y huí. En una parada conocí a unos conductores que llevaban trailers al extranjero y uno de ellos me sacó». Casi ninguno es creído y no pasa el corte. El jefe de la oficina les pone a todos el sello de Prioritätsfall, prioridad para denegarles el asilo. Pero gradualmente los personajes adquieren rasgos de héroes literarios, ya que la frontera entre la literatura y el mundo real es difusa en Shishkin. A los personajes de las historias de los refugiados se les dan nombres de héroes de la poesía bucólica antigua, como Dafnis y Cloe. Los problemas de los peticionarios de asilo se van transformando en un juego visionario de preguntas y respuestas que toca historias lacerantes y terribles que apuntan a las raíces de la identidad humana.

Otro de los hilos centrales de la novela, que lo va cruzando y remodelando de principio af in es la vida de la cantante rusa Isabella Yuryeva, una de las principales intérpretes de canciones románticas en su país y luego en Francia. La elección de Yuryeva permite a Shishkin recrear el mundo ruso anterior a la revolución y también el posterior. Isabella nos cuenta su niñez, sus años jóvenes en Rostov del Don. Tiene seis años y oye hablar de huelgas, revolución progrom. Pero a ella lo que mas le gusta es cantar. Luego estalla la guerra en Europa, 1914. Sus enamoramientos, sus clases con Nina Nikoláieva; sus primeras actuaciones en Moscú. Tras triunfar en Moscú viaja a París donde oye cantar a Maurice Chevalier y Josephine Baker y donde queda deslumbrada por el Moulin Rouge y el music-hall. Y luego llegó su decadencia.

Hay un hilo más interior, el que sigue la vida del interprete. Su infancia en un apartamento, en un barrio de Moscú; su llegada a Suiza, su matrimonio con una suiza; recuerda sus días en Roma con su mujer, que ya venía de un matrimonio anterior y él convirtió a ese marido fallecido en una sombra que se agrandó hasta romper su amor.

El intérprete actúa finalmente como guía del libro, como un personaje que reúne y concentra todos los hilos estas historias que de otro modo no se entrelazarían, permitiendo así a Mijaíl Shishkin firmar una historia de vida dramática y extraordinaria, una verdadera obra de arte.

El cabello de Venus

  • Mijaíl Shishkin
  • Editorial: Impedimenta
  • Traducción:Marta Sánchez Nieves
  • Precio: 28,45 €
  • 512 páginas
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