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Novela

G. Macrae Burnet: El cierre de la trilogía del inspector Gorski

Impedimenta publica ‘Un caso de matricidio’, nueva novela negra del escritor escocés que se mueve entre el costumbrismo y la psicología, con ecos existencialistas y un suspense deudor de Simenon y Highsmith

G. Macrae Burnet: El cierre de la trilogía del inspector Gorski

G. Macrae Burnet: El cierre de la trilogía del inspector Gorski

José Vicente Rodríguez

José Vicente Rodríguez

El escocés Graeme Macrae Burnet (Kilmarnock, 1967), uno de voces más interesantes del actual panorama de novela negra por la hipnótica mezcla de costumbrismo y psicología que introduce en sus relatos, regresa a las librerías españolas para completar la trilogía protagonizada por el inspector Georges Gorski, ese jefe de policía de la pequeña y anodina localidad francesa de Saint-Louis en el que resuenan muchos ecos del Maigret de Simenon. A ‘La desaparición de Adéle Bedeau’ y el ‘El accidente en la A35’ se suma ahora, de nuevo publicada por la editorial Impedimenta, ‘Un caso de matricidio’, donde acompañaremos de nuevo por las calles, casas, comercios, restaurantes y bares de esta provinciana y algo monótona villa de la frontera de Alsacia con Suiza a un Gorski convertido ya (a diferencia de los libros anteriores, donde la trama fluía a través de los ojos de varios personajes) en el protagonista absoluto del relato.

Cabe destacar que Macrae disfruta planteando al lector ciertos juegos metaliterarios que introducen en sus relatos una fascinante ambigüedad entre realidad y ficción (algo que también acreditan sus otros libros, ‘Un plan sangriento’ y ‘Caso Clínico’). En el caso de la trilogía de Gorski que nos ocupa, el escritor escocés ha venido planteando en unos estimulantes prólogos y epílogos que estas novelas, en realidad, serían obra de otro autor (un tal Raymond Brunet, que se suicidó en 1992 publicando solo la primera de ellas) y que él sólo actúa de traductor en su edición póstuma.

Pero más allá de este original planteamiento, ‘Un caso de matricidio’ vuelve a demostrar el talento del autor para recrear de forma magnífica la vida de una ciudad donde, bajo un halo de aburrimiento y apacibilidad, sus vecinos esconden también secretos, angustias vitales, decepciones... la vida misma vaya. A Macrae, como él mismo reconoce, le interesa mucho más lo que sucede en la mente de los personajes que el componente de intriga en sí, que sólo actúa de telón donde se despliega el verdadero drama: el de la existencia cotidiana.

El drama oculto en la vida diaria de una pequeña ciudad

George Gorski, por ejemplo, es un jefe de policía cumplidor y honesto, pero absolutamente estancado y, a ojos del observador externo, alguien bastante gris. Un completo antihéroe de manual que se ve envuelto además a diario, debido a sus limitaciones a la hora de entablar relaciones sociales, en circunstancias que rozan el patetismo. Bebe mucho más de la cuenta, y más todavía después de que su esposa Céline (que es además la hija de alcalde del pueblo) le haya dejado. A su hija preuniversitaria, Clémence, apenas la ve una vez a la semana. A lo largo del libro, rondaremos junto al inspector por las calles y rincones de Saint-Louis, por sus bares y restaurantes, sus tiendas, por la comisaría de policía, siendo partícipes en todo momento de las reflexiones de Gorski sobre su vida y su anodino sino.

«Lo que se me hace atractivo de una vida en un pueblo como Saint-Louis, que es un pueblo real, es lo ordinario. Me atrae el hecho de que el drama sucede dentro de la vida diaria, en interacciones que todos podemos tener en cualquier momento de nuestra vida. Es un poco encontrar el drama en lo no dramático», señalaba el autor en una entrevista con la publicación Qué leer.

Influencias de la literarura francesa y rusa

Con un fino (y retorcido) humor negro, Macrae riega la trilogía de Gorski con aires existencialistas con ecos de Camus y Sartre, un gusto por la descripción que remite a Zola, retratos de personajes en la tradición de Balzac y unos dilemas morales que recuerdan a los grandes de la literatura rusa. Podríamos añadir, además, ciertos elementos que entroncan con el suspense de Patricia Highsmith.

La trama del nuevo libro enlaza diferentes investigaciones de Gorski. Por un lado, la denuncia de una anciana que dice que su hijo planea asesinarla; en segundo lugar la muerte de un empresario local por causas aparentemente naturales pero donde el inspector observa indicios sospechosos y, en tercer término, la presencia de un forastero en el pueblo que le despierta ciertos recelos. Todo ello, mientras Gorski cuida de su madre, con la que se ha mudado a vivir a la casa de su infancia.

G. Macrae El discípulo escocés de Simenon

G. Macrae El discípulo escocés de Simenon / L. O.

Saint-Louis, un universo cerrado

Muchos de los personajes que encontramos en ‘Un caso de matricidio’ ya nos suenan de los anteriores libros, porque a Macrae le gusta recurrir a ellos, aunque algunos aparezcan de forma fugaz, simplemente para que lector sea partícipe del pequeño universo cerrado (y a menudo, asfixiante) que para Gorski constituye la anquilosada Saint-Louis. De hecho, el autor, para aliviar la tensión que supone estar dentro de los pensamientos del inspector, recurre en varias ocasiones a lo largo del libro a unos interludios donde, al estilo del narrador omnisciente que lo ve todo desde arriba, describe lo qué están haciendo en ese momento otras personas del pueblo.

En este tercer libro de la serie destaca, entre toda esa panoplia de seres humanos, la figura de Madame Beck, la florista que trabaja en la tienda del portal donde vive Gorski con su madre. La insinuación de un posible romance supone el único punto cálido en la vida del inspector en plena cuesta abajo vital. El desenlace final del libro (tremendo) hace suponer, por diversas razones (también las del juego metaliterario), que éste será el último caso del singular policía, al que echaremos de menos.

Un caso de matricidio

Graeme Macrae Burnet

Editorial: Impedimenta

Traductora: Alicia Frieyro

Precio: 23,95 €

288 páginas

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