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Editorial Ariel

Carlos Goñi: filosofía escrita con nombre de mujer

¿Y si la historia de la filosofía se hubiera contado a medias? Carlos Goñi rescata del olvido a pensadoras que, desde la Antigüedad hasta hoy, desafiaron su tiempo con ideas que aún resuenan. Hipatia, Simone Weil, Hannah Arendt, Juana Inés de la Cruz… Mujeres que pensaron con rigor y pagaron el precio de hacerlo

Filosofía escrita con nombre de mujer

Filosofía escrita con nombre de mujer / l.o.

María Gaitán

María Gaitán

‘Los ojos de las filósofas’ (Ariel), de Carlos Goñi Zubieta, filósofo, escritor y profesor universitario con una larga trayectoria en la divulgación del pensamiento occidental. Su título ya es una declaración de intenciones: no se trata de un simple catálogo de mujeres ilustres, ni de un gesto de corrección política tardía, sino de una propuesta de mirada. El libro recorre las vidas y el pensamiento de cincuenta pensadoras esenciales a lo largo de la historia occidental, y en algunos casos más allá de ella, desde la Antigüedad hasta el siglo XX. Cada una ocupa un capítulo breve, de entre cinco y diez páginas, estructurado de forma similar: contexto vital, ideas centrales y relevancia filosófica. El mayor mérito del libro es la brevedad. Goñi apuesta por una escritura densa y precisa que condense en pocas páginas lo esencial de cada pensadora sin caer en la caricatura. En este equilibrio, el autor acierta con frecuencia.

La selección de las cincuenta pensadoras es, inevitablemente, discutible ¿qué antología no lo es?, pero la nómina resulta sólida y representativa. Goñi no se limita a las figuras más reconocibles del canon académico, sino que incluye a mujeres que han sido sistemáticamente ignoradas por manuales de historia de la filosofía. Sor Juana Inés de la Cruz, Edith Stein o Lou Andreas-Salomé tienen aquí su lugar. Aunque el libro se presenta como un ensayo divulgativo, esconde una tesis más ambiciosa: que la ausencia de las mujeres en la historia oficial de la filosofía no responde a una escasez de pensamiento femenino, sino a una conspiración de silencio sostenida durante siglos por instituciones, academias y editoriales dominadas por hombres. Goñi no lo dice con estridencia ni con resentimiento, sino con la calma de quien ha leído suficiente como para saber que la evidencia habla por sí sola. En este sentido, ‘Los ojos de las filósofas’ no solo es un libro sobre filósofas: es también un libro sobre la filosofía misma y sus mecanismos de exclusión. Al integrar estas voces en el relato del pensamiento occidental sin separarlas en un capítulo aparte o en una historia paralela, Goñi sugiere algo importante: que la historia de la filosofía, tal como la hemos heredado, está incompleta.

Uno de los aciertos formales del libro es su apuesta por la dimensión biográfica. A diferencia de los manuales académicos, que tienden a separar el pensamiento de la vida, Goñi teje ambas dimensiones de forma indisoluble. Leer a Hannah Arendt a través de su exilio, su relación con Heidegger y su experiencia del totalitarismo no es reducir su filosofía a sus circunstancias, sino comprenderla en su verdadera complejidad. Lo mismo ocurre con Simone Weil, cuya ascesis radical no puede desligarse de su pensamiento sobre el trabajo y el sufrimiento, o con Mary Wollstonecraft, cuya vida fue ella misma un argumento filosófico sobre la libertad de las mujeres.

Hay momentos de verdadera emoción intelectual en estas páginas: la descripción de Hipatia enseñando matemáticas y astronomía en Alejandría antes de ser asesinada por una turba, o el retrato de Edith Stein, discípula de Husserl y filósofa de la empatía, que murió en Auschwitz. Goñi sabe que la filosofía tiene cuerpo, y que ese cuerpo, en estas mujeres, padeció las consecuencias de pensar en voz alta en un mundo que prefería su silencio.

La brevedad que en ocasiones es virtud se convierte en otras en limitación: algunos capítulos quedan demasiado esbozados para hacer plena justicia a la complejidad de su protagonista. Simone de Beauvoir, cuyo sistema de pensamiento abarca desde la ontología existencialista hasta la ética de la liberación, merece algo más que lo que el formato permite. Lo mismo podría decirse de María Zambrano, cuyo pensamiento poético-racional exigiría un desarrollo mayor para ser comprendido en toda su singularidad.

Además, aunque Goñi cuida el tono y evita el panfleto, hay pasajes en los que la reivindicación se impone sobre el análisis, y el libro corre el riesgo de convertirse, momentáneamente, en un catálogo de agravios históricos más que en un ejercicio de pensamiento filosófico. ‘Los ojos de las filósofas’ es un libro valioso y necesario. En un momento en que la historia del pensamiento empieza, lentamente, a revisar sus propios silencios, trabajos como este tienen una función que va más allá de lo académico: construyen memoria filosófica, ensanchan el canon y ofrecen a quienes se acercan por primera vez a la filosofía un paisaje más rico y verdadero que el que les ofrecía el manual de siempre.

El libro de Goñi tiene una virtud: da ganas de seguir leyendo. Cada capítulo funciona como una puerta entreabierta hacia una obra más amplia. Quien termine estas páginas querrá leer a Arendt, a Weil, a Stein, a Zambrano. Y eso es la prueba de que algo se ha hecho bien.

Los ojos de las filósofas

Autor: Carlos Goñi

Editorial: Ariel

304 pp. 18,90 €

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