Editorial Lumen
Natalia Ginzburg: relatos que dan testimonio de familias en crisis
Lumen recupera ‘Familia y Burguesía’ dos relatos familiares donde Natalia Ginzburg pone su dominio absoluto de la palabra y el lenguaje para retratar dos entornos familiares donde la incomunicación lleva a la crisis

Natalia Ginzburg / l.o.
Volver a la lectura llena de sobriedad, de precisión y de amor a la palabra de Natalia Ginzburg , es un placer de dioses. El retrato maravilloso e interiorista de las realidades familiares de la clase media italiana fue siempre una obsesión de la escritora plasmado en relatos de una fuerza literaria sutil y grandiosa, como en ‘Léxico familiar’. Pero hubo otros más donde Ginzburg demuestra una capacidad de observación excepcional para recrear microcosmos familiares de difícil percepción en otras personas. Es el caso de ‘Familia y Burguesía’, dos relatos cortos de 1977 que recupera editorial Lumen, donde la autora se sumerge en un territorio muy propenso de crisis familiares y destinos compartidos por la suerte, la desgracia, o las casualidades caprichosas.
Si en ‘Léxico familiar’ Ginzburg, al retratar a su propia familia, transmite una imagen de relación exitosa en el clan, ‘Familia y Burguesía’ se sitúan en el extremo opuesto, entendidas generalmente como retratos que dan testimonio de familias en crisis por falta de comunicación y por desinterés.
Y todo ello contado con el sello genuino de Natalia Ginzburg donde la atención al lenguaje y a la palabra es crucial. Digamos más bien que el lenguaje es su tema central, con la palabra como protagonista absoluta, gracias a la impresionante precisión de su escritura, lo que hace que cada frase y detalle sea significativo y trascendente y un ejemplo de la fascinación general de Ginzburg por el lenguaje.
Ella, además, era una escritora meticulosa, que fijaba su atención en los detalles mínimos, en la sutileza de las pequeñas cosas cotidianas que envían sus propios mensajes. De esta manera, con la genialidad de un sabio anónimo, ella buscaba de manera deliberada los pequeños detalles, aquellos donde se encuentra la grandeza de la literatura misma.
Para Natalia Ginzburg, las palabras son el elemento fundamental de las relaciones humanas. Si la palabra no fluye en el seno familiar, la crisis llama a su puerta de inmediato.
Es el caso del relato ‘Familia’ donde queda bien reflejado esa grisura cotidiana y doméstica de una familia sin raíces, sin referentes que la consoliden, más bien al contrario, cada uno de sus componentes parece empeñado en destrozar los pequeños lazos familiares que pudieran unirlos. No lo hacen por malicia, más bien por dejadez, por indolencia, por importarles un rábano la unión familiar.
El relato sigue a Carmine Donati, un arquitecto, y a Ivana, una traductora, que fueron amantes años atrás y tuvieron una hija que murió siendo un bebé y se separaron. Años después Carmine está casado con Ninetta y se reencuemtra con Ivana. En el libro no hay ni rastro de una persona reflexiva o que tenga sentido de la realidad; todos viven o malviven sin una razón real, solo el miedo a la soledad, a pesar de que se tachan de idiotas unos a otros.
Es aquí el retrato concreto y detallista de una sórdida realidad burguesa, en la que los personajes se mueven abrumados por la apatía, la inercia y la incapacidad de comunicarse.
En el relato ‘Borghesia’, una mujer le regala un gato a Ilaria Boschivo, viuda del empresario teatral Giovanni Boschivo. Le advierten de que no estrese al gato durante los primeros días, ya que necesita acostumbrarse a su espacio. La mujer vive sola. En el apartamento contiguo viven su hija Aurora y su marido Aldo, y arriba su cuñado Pietro Boschivo, quien los mantenía a todos sin perjudicar a nadie, a pesar de que Aldo era joven y fuerte y podía trabajar donde quisiera. Pero la pereza hace olvidar que un desconocido puede mantenerte hasta el final. Y luego están los sirvientes: Cettina para Ilaria, «encorvada y de nariz grande», y la joven Ombretta, para su cuñado. Esta última mata accidentalmente al gato mientras ordena la biblioteca.
Varias constantes se repiten en estos relatos de búsquedas infructuosas y atropelladas de la felicidad; todos parecen amar a la persona inconveniente. A la vez todos son incapaces de despertar el amor en las personas que le quieren.
Como es típico en la narrativa de Ginzburg, los relatos no desarrollan una trama bien definida, sino más bien una sucesión y entrelazamiento de personas, relaciones, acontecimientos, gestos y objetos. Ni siquiera están divididos en capítulos, conformando así un tejido narrativo muy denso. Los relatos están narrados en tercera persona por un narrador que, si bien es neutral, distante y nunca sentimental, observa hasta el más mínimo detalle del habla y los objetos.
En fin, que más decir. Es la profundidad y autenticidad de cada uno de sus personajes lo que hace de este relato, pequeño en dimensiones, enorme en su contenido, una pequeña joya literaria. Es esa magia especial que destapa Ginzburg en cada uno de sus relatos lo que le convierte en excepcional. Es su forma de narrar que alimenta el sentido emocional de los lectores, lo que hace grande, muy grande a Natalia Ginzburg.

Familia y Burguesía
Autora: Natalia Ginzburg
Editorial: Lumen
Traducción: Flavia Company
144 páginas, 18,90 €
- Resultados de las elecciones de Andalucía del 17M, última hora: El PP perdería la mayoría absoluta al 42% escrutado
- El poblado y fortaleza medieval de Castillejos de Quintana, en Pizarra, se presenta al mundo
- Muere una motorista tras sufrir un accidente de tráfico en Málaga
- Clasificación de Segunda División: El Dépor deja el ascenso directo casi imposible para el Málaga CF
- Ni Zahara de los Atunes ni Bolonia: esta es la playa a dos horas de Málaga que tiene dunas gigantes y un enorme guardián de madera que vigila la costa
- ¿Qué han votado tus vecinos en las elecciones autonómicas de Andalucía?
- La Junta inicia las obras para acabar con los atascos en los accesos a Alhaurín de la Torre
- Estos son los parlamentarios electos por Málaga en las elecciones andaluzas