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Editorial Acantilado

Colette se burló de todo, menos de su familia primigenia

Acantilado recupera ‘Sido’ una primorosa obra literaria donde la escritora se aleja de sus escritos escandalosos para ofrecer con una prosa brillante un retrato emotivo de amor filial a sus padres y sus hermanos

Sidonie Gabrielle Colette

Sidonie Gabrielle Colette / L.O.

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Sidonie-Gabrielle Colette, la escritora de hermosos textos llenos de provocación, obcenidad, picardía o mordacidad donde se reía de la religión, del mando masculino, de la moralidad sexual de su tiempo o de la docilidad de las mujeres, hizo un paréntesis a todo ello para escribir, tras la muerte de su madre, un homenaje a ella y a su padre y sus hermanos. Lo hizo en ‘Sido’, un texto conmovedor y emotivo donde la escritora expresa su amor filial y familiar con un lenguaje de singular belleza que señala a su vez su maestría narrativa.

Sido’, que ahora recupera la editorial Acantilado, es un texto imprescindible que resulta necesario conocer por su singular diferencia respecto a otros textos de Colette y, sobre todo, porque ofrece una visión de su mundo privado para contar con inquebrantable ternura los rasgos de carácter de cada uno de los miembros de su familia en tan solo unas pocas páginas.

Colette retrata a los miembros de su familia: primero a su madre, Sidonie Landoy, conocida como Sido; luego a su padre, conocido como El Capitán; después, a sus padres como pareja; y finalmente, a sus hermanos, conocidos como Los Salvajes. Desentierra recuerdos impactantes de su relación con cada uno de ellos y registra las frases que pronunciaron, reflejando sus valores y su visión del mundo.

La figura de su madre es protagonista esencial en este relato. La escritora expresa una profunda admiración y amor por su madre , al tiempo que reconoce cierta envidia y el deseo de comprender y emular a esta mujer excepcional. Sido se presenta como una figura casi mítica, con talentos y una perspicacia que la distinguen de los demás. Sido es retratada como una mujer de excepcional vitalidad, profundamente arraigada en la vida provinciana de Borgoña. Encarna una figura maternal y amorosa, dotada de una fuerte personalidad y una sabiduría innata. Su apego a la naturaleza es fundamental en la narración: cuida con pasión el jardín familiar, al que considera un santuario. Cada planta, cada flor, es para ella fuente de asombro y contemplación. Esta comunión con la naturaleza refleja una filosofía de vida sencilla y auténtica, alejada del artificio urbano.

La escritora francesa Colette

La escritora francesa Colette / L.O.

En el capítulo ‘El capitán’, nos habla de su padre. Evoca recuerdos conmovedores de él, su talento para construir juguetes, sus canciones y sus gestos indirectos de afecto, como regalarle lapiceros de colores. Sin embargo, también destaca su aparente distanciamiento de sus hijos , que atribuye a la timidez paterna. Recuerda momentos de conexión intelectual con él. Le pedía su opinión sobre obras literarias. Pero también recuerda su ira y su frustración ante sus limitaciones. El capitán cargaba con una profunda herida, tanto física como emocional: había perdido una pierna durante la Guerra de Secesión italiana, en la batalla de Melegnano en 1859. Colette concluye este retrato con una conmovedora revelación: tras su muerte, descubre que su padre había soñado durante mucho tiempo con escribir, dejando tras de sí numerosos cuadernos llenos de páginas en blanco, símbolos de una rica pero inconclusa vida interior.

En la tercera y última parte, Colette retrata a sus dos hermanos con sutileza y sensibilidad, llamándolos cariñosamente «los salvajes» por su singular temperamento y su profundo rechazo a las normas sociales. Este capítulo relata los recuerdos de infancia de la narradora , centrándose en sus hermanos Aquiles y Leo. Aquiles , el mayor, está destinado a ser médico. A menudo toma las riendas, mientras que Leo, más soñador, anhela escapar de las limitaciones de la civilización y la música, con la que su madre esperaba que se convirtiera en artista. La relación entre estos dos jóvenes indomables se caracteriza por un afecto tácito, sólido e indestructible. Sin embargo, con el paso del tiempo, se topan con la realidad, que el hermano menor rechaza rotundamente, prefiriendo mantenerse fiel a su eterna infancia, a sus sueños y a su libertad interior. El hermano mayor, por su parte, acaba asumiendo responsabilidades, pero no sin conservar una estrecha y fuerte conexión con aquella naturaleza indómita inicial, capaz aún, incluso en la edad adulta, de saltar por la ventana para escapar de una visita indeseada. Ni siquiera la vejez podrá romper por completo este vínculo fraternal, alimentado por un rechazo visceral a la sociedad convencional.

Una de las mayores virtudes de ‘Sido’ reside en su estilo singular, que oscila entre el realismo meticuloso y la lirismo. Colette adopta un estilo en el que cada palabra está cuidadosamente elegida, donde el detalle, lejos de ser insignificante, se convierte en un verdadero vehículo de emoción.

Lejos de ser una simple crónica familiar, Sido se asemeja a una serie de cuadros vivientes. Colette no escribe siguiendo una lógica estrictamente narrativa, sino que prefiere impresiones fragmentadas, capturadas con extrema precisión. Cada sensación se convierte en una puerta a un recuerdo, un instante congelado en el tiempo que la autora revive con una precisión inigualable.

Sido

  • Sidonie-Gabrielle Colette
  • Editorial: Acantilado
  • Traducción: Núria Petit
  • Precio: 14,00 €
  • 104 páginas

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