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Editorial Alfaguara

14 de junio: cuarenta veces Borges

Tres obras clave de Jorge Luis Borges: ‘El tango’, un libro de conferencias inédito hasta 2016, gran ejemplo de su narrativa oral; y dos de sus libros de cuentos, como el muy celebrado ‘El Aleph’, y ‘El informe de Brodie’. Este 14 de junio se conmemoran los cuarenta años del fallecimiento del autor.

Jorge Luis Borges.

Jorge Luis Borges. / l.o.

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Santiago Ortiz Lerín

Santiago Ortiz Lerín

Un compadrito irrumpe en una reunión de la confitería Portones de la Plaza de Italia en Buenos Aires. Allí se encuentra Nicolás Paredes, de setenta años, y que anteriormente fue guardaespaldas de un caudillo conservador. Entre los asistentes, un joven escritor llamado Jorge Luis Borges. El compadrito, como los que bailaban el tango con el cuchillo entre los dientes en los barrios del puerto de Buenos Aires, reta a todos a brindar por la salud del rival político de Paredes, que mantiene la calma y responde: «muy bien, señor, yo estoy listo a brindar por cualquiera». Ese cualquiera se siente como la punta de una navaja. Después, Paredes invita a todos a brindar por la salud de uno de los concurrentes, y vuelve a hacerlo por el siguiente, y luego por otro más, hasta que Paredes dice: «y ahora, señores, los invito a brindar por este joven Borges, que sabía vivir en la calle de Serrano, y que aquí, aquí donde le ven, es un escritor». Y el compadrito ve aumentado y devuelto el desafío, y brinda por cada uno de los presentes, incluido Borges. El provocador sale humillado y se disculpa con Paredes. Esta escena, donde parece que suena de fondo el ‘Libertango’ de Astor Piazzolla, se recoge en el libro de cuatro conferencias de Borges en el Buenos Aires de 1965 sobre esta música del folclore porteño, ‘El tango’, y que es pura literatura oral del mismo Borges, quien con la excusa de contar los orígenes de esta música nos cuenta anécdotas e historias en un lenguaje hablado que hace sombra a muchos escritores, pero no la de un ciprés, sino la sombra del ombú.

La historia de este libro merece otro libro en sí mismo. Borges nunca lo escribió, pero alguien grabó las conferencias en un magnetófono, y años después, tras la muerte del escritor de ‘El Aleph’, llegan al escritor vasco Bernardo Atxaga —y que posteriormente publicaron Lumen en España y Sudamericana en Argentina en el año 2016—. Ahora, con el cuarenta aniversario del fallecimiento del mayor escritor argentino —seguro que Cortázar le cedería el título—, Alfaguara publica su obra en diferentes volúmenes, como ‘El tango’ y los libros de cuentos ‘El Aleph’ y ‘El informe de Brodie’.

Fue el 14 de junio de 1986, han pasado cuarenta años, sin embargo, se siente vivo porque se encuentra en el canon de Harold Bloom, porque ha traspasado ser leído en muchas lenguas a lo largo del mundo, pero sobre todo, a diferencia de los libros que se publican porque tienen un nicho de mercado, a Borges se le publica porque tiene algo que decir. En su libro de cuentos ‘El Aleph’ se recuerda esa esfera del escalón diecinueve, en un sótano de una casa de la calle Juan de Garay de Buenos Aires, el cuento del mismo título que el libro, donde a través de ese objeto se podía ver al mismo tiempo todos los lugares del mundo. Borges y su técnica del amanuense, que él mismo aparece en el cuento porque conoce la historia y es quien nos la cuenta. Es el Borges que rechaza el lenguaje barroco, porque, según dice, es una soberbia del escritor.

Para muchos lectores Borges es como ese experimento de la física cuántica del gato de Schrödinger, donde encierran al animal en una caja con un elemento potencialmente nocivo, pero que mientras no se abra la caja se especula con que el gato está vivo y muerto al mismo tiempo. Sabemos que Borges murió en Ginebra, sin embargo, para muchos leerle o ver sus entrevistas es como si estuviese muerto y vivo simultáneamente, es como si él mismo fuese a la vez un personaje de sus propios cuentos.

Dos personajes épicos del libro de cuentos ‘El Aleph’, Marco Flaminio Rufo, centurión de las legiones romanas en ‘El inmortal’, o ‘El muerto’, con Benjamín Otálora, el bandido de la Banda Oriental del Uruguay, la imagen del gaucho fugitivo que clava las espuelas al caballo, con una mano sujeta las riendas, y con la otra alza en redondo las boleadoras sobre su cabeza y huye al galope entre miles de vacas por un camino embarrado. El instante de la verdad borgeana que no se puede explicar, solo contar, la mitología orillera.

¿Por qué Borges escribió cuentos, poesía, y ensayo, pero nunca que sepamos una novela? Hay una frase popular en Argentina y Uruguay que da respuesta a eso: «no gaste pólvora en chimango». De la poesía al cuento, la mentalidad de Borges no era la del género narrativo de la acumulación, como se dice de la novela, a pesar de ser también un gran lector del mismo género novelístico, pero en Borges funciona la elipsis narrativa, sus juegos mentales con el lector, y la manera con la que embaucar a los mismos lectores, como decía Vladimir Nabokov. Mantener la tensión del relato en una novela podría ser agotador, quizá por eso era un escritor de cuentos.

Hay una extraordinaria casualidad entre uno de los grandes relatos de Borges, ‘El Aleph’, y una de las grandes novelas del escritor, también argentino, Manuel Mujica Laínez, con su novela ‘Bomarzo’, por el Jardín de los Monstruos en la provincia italiana de Viterbo, y que es a su vez el apellido de la mujer que fallece en ‘El Aleph’, Beatriz Viterbo, por quien Borges acude a su casa a dar el pésame a los familiares, y así nos cuenta la historia. En el prólogo de ‘El informe de Brodie’ es el propio ‘Borges’ quien dice que «(...) la literatura no es otra cosa que un sueño dirigido».

A veces se dice que Borges es un escritor para escritores, pero eso es una falacia, pues, en realidad, él siempre fue un escritor para lectores, los escritores también lo son, y una prueba irrefutable de eso se halla en sus prólogos breves para obras universales, seleccionadas por él mismo y publicadas por Hyspamérica-Orbis en los ochenta, y que estos prólogos fueron después publicados en un libro de prólogos por Alianza Editorial —‘Biblioteca personal’ de Jorge Luis Borges—, donde escribe: «un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo (...). Ojalá seas el lector que este libro aguardaba».

El tango. Cuatro conferencias

Autor: Jorge Luis Borges

Editorial: Alfaguara

144 páginas 17,95 euros

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