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Editorial Debate

La perenne actualidad de 'La broma infinita' de David Foster Wallace

Al cumplirse los treinta años de la aparición, de ‘La broma infinita’ de David Foster Wallace, el periodista literario Antonio Lozano publica ‘El libro infinito’ donde rinde tributo al genio del escritor americano y constata que el libro continua deslumbrando a generaciones de lectores y que continúa multiplicando sus ediciones y siendo objeto de estudio en todo el mundo

David Foster Wallace.

David Foster Wallace. / l.o.

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El 1 de febrero de 2026 se cumplieron treinta años del lanzamiento de ‘La broma infinita’ esa obra genial e inclasificable, de David Foster Wallace (DFW), que abría nuevos caminos en la narrativa y que como el Ulises de Joyce, produjo todo un cataclismo cuyas réplicas aún hoy sacuden el mundo literario. Con ocasión de esos treinta años el periodista literario, Antonio Lozano publica ‘El libro infinito. Como David Foster Wallace asombró al mundo’, en editorial Debate, en el que nos demuestra como pasados esa treintena de años, el libro continúa deslumbrando a sucesivas generaciones de lectores.

Lozano señala que treinta años después de su aparición, la novela va mucho más allá de las etiquetas de obra maestra o referente, al haber mantenido un seguimiento constante, con mas de un millón de ejemplares vendidos, un sinfín de estudios y conservado su lugar en el imaginario colectivo como sinónimo de libro asombroso. ‘La broma infinita’ tardó seis años en llegar a España (2002) y gracias al empecinamiento del editor Claudio López Lamadrid, entonces en Mondadori.

El autor constata como ‘La broma infinita’ es la novela más analizada de los últimos treinta años. Desde su aparición ha generado un volumen de artículos, ensayos, ponencias conferencias, simposios, mesas redondas simplemente apabullantes. Además de en las universidades de EEUU, un buen número de universidades europeas, como la Sorbona de París, o la Universidad Libre de Ámsterdam también han acogido jornadas consagradas a DFW y a su libro. En la cultura popular también llegó el eco de ‘La broma infinita’, como ejemplo su aparición en un capítulo de Los Simpson.

Para unos obra maestra, para otros un Everest de pretenciosidad imposible de escalar, el libro conserva intacto su capacidad de fascinación y de polémica y controversia. En todo caso DFW mantiene su plaza como uno de los mayores colosos de las letras estadounidenses.

‘La broma infinita’ aparecía como una rareza que se sostenía en una riqueza verbal extraordinaria. DFW estaba dotado de una potencia intelectual que demostraban las altas capacidades del escritor ya desde adolescente. Esta mente prodigiosa tenía sus puntos oscuros, uno de ellos fue su mente en llamas que le mantenía siempre con un pensamiento exacerbado, el otro punto oscuro, el más destructivo para su obra fue la mente enferma, alimentada por su grave depresión y que acabaría llevándole al suicidio.

Su ingreso en la unidad de atención psiquiátrica de un hospital en Massachusetts, donde a lo largo de un mes completó un programa de desintoxicación de drogas y alcohol, supuso una reorientación de sus intereses literarios. La terapia y las sesiones de charlas con otros pacientes supusieron un punto de inflexión personal y creativo que lo cambiaría todo. Accede a entender que la ficción es, por encima de cualquier otra cosa, el intento por explicar qué nos hace humanos.

Aunque ‘La broma infinita’ está lejos de la estructura convencional de una novela, DFW se empeñaba en defenderla como una novela realista. Esto sorprendía pues en lo narrativo no había una historia propiamente dicha y en lo formal abundaba el lenguaje muy especializado y técnico y la jerga. Aun así DFW insistía en que la novela estaba lejos de ser algo experimental y de vanguardia. ‘La broma infinita’ puede entenderse como una especie de tercera vía, una forma de conciliar el realismo y el vanguardismo posmoderno, de conciliar los estímulos del capitalismo tecnológico con la vena emocional. Él lo expresaba de una forma: «No queremos que la ficción intimide. Nuestro deseo es que seduzca»

Explicar el argumento de ‘La broma infinita’ es tarea casi imposible pues no responde a los términos narrativos convencionales. Se trata de una galaxia interminable. En una aproximación general hablaríamos de tres focos principales. El primero la familia Incandenza, encabezada por el difunto patriarca, cineasta y fundador de la academia Enfield de Tenis, y la matriarca Avril, que dirige la escuela de tenis junto con su hermanastro y amante y sus tres hijos. Segundo, la Ennet House, un centro de rehabilitación para adictos a las drogas y el alcohol, con el gigantesco Don Gately a la cabeza. Tercero, Les Assassins des Fauteuils Rollents o asesinos de las sillas de rueda, un grupo terrorista quebequés que persigue la independencia de Quebec .

El escritor neoyorquino fue erigido entonces en uno de los principales portavoces del malestar que provoca el desarrollo tantas veces absurdo de la sociedad post postmoderna al intentar resumir en las más de mil páginas de la novela lo que él consideraba la peor cara de la sociedad norteamericana. A ello se unen sus casi cuatrocientas notas y aclaraciones con las que interrumpe el flujo narrativo para dejar que esa segunda voz que nos habla desde las últimas páginas del libro añada, puntualice o defina algún dato.

Todo resulta más revelador cuando se conocen algunos de sus datos biográficos y se investiga al ser humano que está detrás de la literatura. No se trata de hablar de la depresión que lo asfixió durante más de veinte años, con los que muchos parecen querer incluirlo en la categoría de escritores atormentados, sino de su brillantez, de su inteligencia, de su sagacidad, de la lucidez excesiva con la que cuestionaba el mundo que lo rodeaba, del perfeccionismo que lo llevaba en ocasiones a la desesperación más desgarradora, de su ironía, de su burla, de su honestidad. A ese David Foster Wallace es al que AntonioLozano rinde culto en su libro y al que hay que seguir leyendo pues los años venideros servirán para pasar del asombro a la consagración de ‘La broma infinita’, como la gran novela norteamericana del siglo XX. Tiempo al tiempo.

El libro infinito

Autor: Antonio Lozano

Editorial: Debate

104 Páginas.12,25 euros

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