Tusquets
Cosas malas que pasan durante las guerras
‘Cielo rojo sobre Glasgow’ es la primera de las tres novelas que Alan Parks quiere que protagonice el expolicía Joseph Gunner, un soldado en horas bajas que regresa a su ciudad natal tras el desastre de Dunkerque y que investiga una serie de crímenes durante los bombardeos del Blitz de 1941

El cielo rojo sobre Glasgow / L.O
El Clydebank Blitz fue una campaña de bombardeos que aconteció en las infaustas noches del 13 y 14 de marzo de 1941 y que azotó de forma devastadora a Glasgow. Un total de 439 aviones de la Luftwaffe lanzaron 1.650 artefactos incendiarios y 272 toneladas de bombas. Unas 4.000 casas fueron completamente destruidas, otras 4.500 quedaron dañadas de forma severa, y cerca de 35.000 personas se quedaron sin hogar. El número total de víctimas mortales superó las 1.200, y hubo varios miles de heridos de diversa consideración. Ese es el trágico desastre que recibe al protagonista de ‘Cielo rojo sobre Glasgow’ (Tusquets, 2026), la primera de las tres novelas que el escritor escocés Alan Parks (1963) espera que protagonice su nueva creación, Joseph Gunner.
Todo en esta notable novela policiaca arranca con la llegada en tren del protagonista, un expolicía que regresa a Glasgow marcado por sus experiencias en la caída de Francia. Gunner es un sargento de los Highland Fusiliers herido en Dunkerque, con lesiones irreparables en la pierna izquierda y un ojo casi inservible. Además, el dolor asociado a esas heridas le ha convertido en adicto a la morfina. Sin duda, a Alan Parks le parece el hombre indicado para resolver a regañadientes un crimen en una ciudad que no sabe si va a sobrevivir el tiempo suficiente para que le importe un asesinato más o menos. Así se las gasta este escritor, quizá uno de los más destacados de la nueva ola de autores británicos de novela policiaca, y el mejor ejemplo de Tartar Noir actual.
Alan Parks ha logrado una numerosa legión de fans gracias al ciclo de seis novelas que hasta ahora ha protagonizado Harry McCoy, un policía sucio y duro que patea las calles del Glasgow de los años 70 -también golpea a muchos de los que pisan esas calles, además de machacar algunas mejillas y romper mandíbulas-. Tanto McCoy como Gunner tienen en común el saber moverse por su ciudad como pocos, además de esa dureza que parece imprescindible para sobrevivir en estas novelas. Pero en esta nueva serie, Parks nos lleva a la Segunda Guerra Mundial, lo que enriquece bastante a ‘Cielo rojo sobre Glasgow’, gracias a una tarea de documentación que ha sido ímproba y acertada, sin que por ello se lean estas páginas como una lección de historia.
Pocas veces una novela de este género ha transmitido con tanta vida la angustiosa experiencia de sufrir un bombardeo, tanto el mismo y exasperante momento en el que caen las bombas, como la carnicería que rodea a los que sobreviven a esa lotería de la muerte. El mayor mérito literario de Alan Parks reside en esas páginas, un esfuerzo que realiza sin subrayados, sin sentimentalismos, pero que tampoco se siente frío o solo descriptivo. Resulta imposible no leer esos pasajes sin tener que apartar la lectura por un momento para reflexionar sobre lo leído, y así dejar volar la mente y nuestra empatía hacia quienes hoy sufren de manera similar en Ucrania, Líbano, Palestina, Israel, Irán o cualquier otro punto geográfico. No debe suceder y aún ocurre.
Otros grandes méritos de ‘Cielo rojo sobre Glasgow’ se encuentran en su capacidad para liberarse del lastre inherente a toda obra que tiene como obligación presentar a un personaje, y también en la facilidad con la que se teje la compleja maraña que va a rodear a Joseph Gunner en las próximas dos novelas. Porque aquí se sientan las bases de esta trilogía, tanto el pasado del que arranca como los futuros conflictos a los que se va a enfrentar, y lo hace mediante la acción y no la simple, cómoda y aburrida exposición. Se agradece mucho el esfuerzo de Parks, algo no tan común en el género como debiera.
Porque hay mucha acción en esta entretenida novela de algo menos de 340 páginas, con numerosos personajes, muchas situaciones muy bien logradas y en escenarios no tan trillados, además de las necesarias dosis de noir que se esperan -porque la guerra no frena la actividad criminal, sino que la incrementa, y los polis siguen siendo corruptos y los criminales viciosos-, y sí, por supuesto que visitamos bastantes bares, casi todos ellos tugurios de mala muerte. Merece un aplauso el partido que Parks le saca al episodio del aterrizaje de Rudolf Hess en Escocia en 1941. Lejos de sonar forzado, ese controvertido hecho histórico se integra bien en la trama criminal de la novela.
Una novedad de esta serie de novelas protagonizadas por Gunner radica en que Parks ha sumado el elemento del espionaje, adición que le sienta bien a este primer capítulo de la trilogía, y que se intuye que va a tener aún más peso en las siguientes entregas. Los lectores que apreciaron los libros de McCoy se seguirán sintiendo como en casa, al fin y al cabo la acción sigue sucediendo en Glasgow, pero quizá agradezcan los cambios que este escritor ha querido acometer, probablemente porque no desea acomodarse tan pronto en su carrera.
‘Cielo rojo sobre Glasgow’ merece tanta atención o más que las novelas pasadas de Alan Parks. Se trata de un buen ejemplo de literatura de género, naturaleza de la que este libro no se avergüenza, pero al mismo tiempo aquí se agradece el empeño de querer ser algo más que eso, o al menos de no ser lo mismo de siempre. Aunque claro, también se pueden leer estas páginas preguntándose si no veremos pronto esto en alguna plataforma de streaming, porque pide a gritos su versión seriada para la pequeña pantalla. ¿Y eso es un problema?

El cielo rojo sobre Glasgow
Autor: Alan Park
Traducción: Carlos Abreu Fetter
Editorial: Tusquets
336 páginas. 19,85 euros
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