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Editorial Tusquets

El canon: Fleur Jaeggy en el relato breve

La fuerza de la naturaleza literaria de la autora de 'Los hermosos años del castigo' regresa ahora con la publicación de su libro de cuentos 'El último de la estirpe', un estilo inconfundible

Fleur Jaeggy

Fleur Jaeggy / L.O

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Santiago Ortiz Lerín

Santiago Ortiz Lerín

Málaga

En las facultades de física se estudia esta disciplina, pero no inventan la física; en las facultades de biología se estudia la vida, pero allí no la crean; y en las de filología sucede lo mismo. Un académico puede escribir un libro sobre literatura, pero esa literatura por la que se escribe ese libro existe con independencia del académico. Sin embargo, hay casos luminosos como Harold Bloom, quien afirmaba en ‘Cuentos y cuentistas. El canon del cuento’, «yo acepto únicamente tres criterios de grandeza en la literatura de imaginación: esplendor estético, poder cognitivo, y sabiduría». Es lo que podemos observar en Fleur Jaeggy (Zúrich, 1940), la fuerza intrínseca de su obra puede estudiarse académicamente, pero existe por sí misma, por la capacidad literaria de la autora. Harold Bloom prosigue diciendo «la función de la crítica literaria (...), consiste principalmente en reconocimiento y apreciación». ‘El último de la estirpe’, publicado por Tusquets Editores, se compone de veinte cuentos, donde Fleur Jaeggy nos plantea preguntas como «¿es acaso el hielo el que crea al poeta?». Es una reflexión poderosa, pues habitualmente se refiere al estilo de la autora como gélido, pero en algún momento, en su narrativa, subyace un aire poético sin entrar en el terreno pantanoso del lenguaje barroco. Su lenguaje, por otro lado, es limpio, se vertebra con un ritmo narrativo que insufla vida a sus textos. Una de las aristas del conflicto literario en uno de los cuentos de Jaeggy se desliza con «(...) una ciudad mental llamada Negde, que en ruso significa «de ninguna parte», es decir, el lugar de ninguna parte.

La elipsis narrativa de Hemingway, conocida como la famosa teoría del iceberg, o el cuento esférico de Cortázar, son algunas de las constantes del cuento con las que se ha construido un canon, que envueltas como en el papel de un caramelo con el estilo de Fleur Jaeggy, elevan de nuevo este género frente a autores, que independiente de los galardones, a veces generan sensación de agotamiento. Por fortuna, lo de Jaeggy no es literatura experimental o de laboratorio, es talento y un refinamiento de la técnica en su larga vida como escritora. Este 2026 Tusquets Editores publicó la novela corta de Jaeggy ‘Los hermosos años del castigo’, y los libros de relatos ‘El temor del cielo’ y ‘El último de la estirpe’. La autora recibió los premios Gottfried Keller en 2024 y Grand Prix de la Literatura Suiza en 2025. Este volumen ‘El último de la estirpe’, recibió en 2014 el Premio Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Jaeggy fue esposa del famoso escritor y editor italiano Roberto Calasso, fallecido en 2021.

En el cuento ‘El retrato de una desconocida’, un título con resonancias poéticas, Fleur Jaeggy utiliza un narrador personaje que visita un museo, cuando ya casi es la hora del cierre. La protagonista descubre el rostro de una mujer desconocida en un lienzo que recuerda posteriormente. Hay una técnica en los retratistas que se conoce como el «efecto Mona Lisa», se mire el óleo desde donde se mire parece que el retratado te devuelve la mirada o te sigue con la vista cuando caminas frente al cuadro. Jaeggy no hace mención de este efecto pictórico, de hecho, parece que la mujer desconocida no mira a ninguna parte, sin embargo, desde una perspectiva psicológica parece que este efecto está presente en el cuento, porque la imagen del retrato se quedó dentro de la visitante que paseaba por las salas del museo. Jaeggy utiliza en este cuento una técnica poco usual, que es cuando el narrador se dirige a los lectores, en este caso para presentarnos a la mujer desconocida. Posiblemente sea una imagen del Renacimiento o el Barroco, la mujer usaba una gorguera, lo cual produce una sensación contradictoria, esta prenda en el cuello era un signo de distinción, pero la narradora refiere a la mujer como ladrona, y con una cruz bajo sus manos. En otro relato, ‘El velo de encaje negro’, la narradora del cuento también trata de descifrar la imagen de una mujer, pero en este caso no es un retrato al óleo, sino una fotografía de su madre, que descubre entonces que había visitado al Papa.

El primero de los cuentos, con el que se abre este volumen, ‘Soy el hermano de XX’, nos recuerda, en cierta medida, a ‘Los hermosos años del castigo’, en el sentido de que el narrador protagonista pasa unos años en un internado. El personaje será visitado por su hermana, que es mayor que él, y que tras fallecer sus padres le presiona para terminar los estudios y alcanzar éxito en la vida. El protagonista tiene adicción a las pastillas para dormir, un medicamento que en su familia se consumía habitualmente. La presión familiar para alcanzar el éxito conlleva a que el protagonista se pregunte ¿qué es verdaderamente lo importante?, mientras la vida se vuelve gris.

El mundo interior de los personajes de los cuentos de Fleur Jaeggy en ‘El último de la estirpe’, nos muestra la literatura del relato, un juego de espejos en esta antología, mediante el estilo de una literatura pulida.

El último de la estirpe

Autor: Fleur Jaeggy

Editorial: Tusquets

Traducción: Beatriz de Moura

192 páginas. 16,15€

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