21 de agosto de 2019
21.08.2019
El debate

No todo brilla en la Feria de Málaga

La limpieza sigue siendo una asignatura pendiente durante la Feria, aunque ésta ha presentado una clara mejoría respecto a años pasados - Durante esta semana, la presencia de aseos públicos es escasa y los locales privados cobran un suplemento para acceder a sus servicios

21.08.2019 | 22:38
El ambiente en la Feria de Málaga el miércoles 21 de agosto.
Pasearse estos días por las calles del Centro es asistir a diferentes y singulares maneras de divertirse, de pasa bien entre amigos.

Opiniones

  • Pepe: "Las calles del Centro durante la Feria no están tan limpias como deberían estar, pero si lo comparamos con otros años ha mejorado muchísimo"
  • Angelines: "Me ha llamado la atención ver más música actual que tradicional. Me gustaría ver más verdiales y malagueñas, como las que bailaba mi madre"
  • Sol: "Desde hace unos cuatro años esto ha pasado de ser la Feria de Málaga a ser el botellón de Málaga. Aquí la gente no viene a disfrutar de la Feria, viene a beber"
  • Patricia: "Vas por la calle Larios y está todo lleno de gente y la acera pegajosa. Deberían habilitar una zona para beber y que la gente que solo quiera bajar al centro, sin más, pudiera hacerlo también"
  • Mari Carmen: "Debería haber más aseos públicos. Es verdad que los hay pero no suficientes para esta cantidad de gente. Baños siempre van a ser pocos"
  • Dasel: "No hemos visto toda la presencia policial que debería. Nosotros somos muy cuidadosos, por si acaso"

La Feria de Málaga, con sus diez días y sus diez noches, hace las delicidas de todos los que se dejan embriagar por el festivo ambiente y disfrutan de los placeres típicos de la semana grande de la ciudad. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. O, como suele decirse, cada cual habla de la fiesta como le ha ido en ella.

Así, en las calles del Centro no es difícil escuchar quejas a diestro y siniestro sobre, por ejemplo, la limpieza de las calles durante los días de Feria: pasear por cualquier rincón del casco histórico sin quedarse pegado al suelo o tener que pasear por las calles esquivando, al ritmo de la música, toneladas de desperdicios son actividades ya intrínsecas a la Feria del Centro.

«El otro día vine por la tarde y me tuve que ir del asco. Cuando iban los caballos por las calles y hacían sus necesidades, Málaga estaba más limpia que ahora», sentencia Félix, un hombre de la tercera edad que lleva muchos años visitando la Feria. Del mismo modo piensa Patricia, una joven a la que la fiesta no le entusiasma demasiado: «Hay demasiada suciedad en las calles del Centro. Está todo asqueroso, pegajoso y lleno de vómitos».

No hay unanimidad, claro. La limpieza durante los días de Feria ha mejorado significativamente respecto a años anteriores opina, por ejemplo, Pepe. El madrileño afirma que, pese a no estar tan limpia como debería, sí ha mejorado muchísimo en comparación con otros años. En este sentido, Sol destaca la labor de los servicios de limpieza: «Por las noches sí hay mucha suciedad pero por las mañanas es alucinante la que hay montada para limpiar las calles. Y la verdad es que lo dejan todo impecable», sentencia.

La mayor parte de la suciedad y basura que se genera en las calles deriva del libre consumo de alcohol permitido al aire libre, lo que comúnmente conocemos como botellón. Como afirma Sol, la gente no viene a la Feria, viene a beber. Y esta popular práctica, unida a la falta de civismo de muchos, genera toneladas de desperdicios. Porque es cuestión de educación y de depositar los desperdicios en los contenedores repartidos por las zonas céntricas: «Es simplemente tener educación, saber estar y no ser un cerdo», deja claro Félix.

En lo que sí parece haber unanimidad es en la falta de aseos públicos para poder evitar el desagradable olor a orines en muchas esquinas de demasiadas calles del Centro. Además, cada vez son más los locales privados que optan por cobrar ( hasta un euro) la entrada a sus baños. «Debería haber más aseos, no hay los suficientes», asegura Mari Carmen, para quien la notable afluencia de personas a la fiesta del Casco Histórico está rebasando la red de dispositivos sanitarios.

Al esbozar una rápida encuesta callejera sobre cuáles serían los aspectos a mejorar por la Feria del Centro, la nostalgia por lo tradicional aparece de inmediato. Nos dice Angelines: «Me gustaría que hubiera más bailes de los típicos de aquí, que no hubiera tanta música actual».

Otro aspecto a resaltar incide directamente en la búsqueda de una solución a la problemática del botellón. Patricia considera la creación de un espacio destinado únicamente a esta práctica y poder así liberar el resto de calles: «Para que la gente que quiera bajar al Centro sin más, pueda ir también».

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