01 de mayo de 2010
01.05.2010
Juan Antonio Abellán Juliá. Artista

Entrevista «Mi obra está compuesta de vibraciones y no de pinceladas»

El creador murciano expone hasta el 22 de junio en la Sala Noble su colección ´Aromas´, una muestra entre la ciencia, el arte y la espiritualidad.

01.05.2010 | 07:00
Abellán Juliá junto a una de sus creaciones.

 La espiritualidad es parte esencial de la obra de Abellán Juliá. Un concepto que transmite a través de sus ´pro-colapsos´, unos universos en soportes de celulosa donde pliega y dibuja con pigmentos minerales puros ondas vibratorias.

 
–¿En qué consiste la exposición ´Aromas´?
–El título de la exposición hace referencia a la Naturaleza, pero de manera más profunda. Lo que busco es trasladar lo intrínseco de la Naturaleza a nuestra realidad y que el espectador, intelectualmente, pueda respirar esos aromas, que no existen de una manera física pero sí están en la mente.
–Su manera de entender el arte está muy relacionada con la ciencia...
–Está muy relacionada con la vibración y con la física cuántica. Todo el Universo es vibración, y ése es el eje de mi obra.
–¿En qué momento los conceptos de la física cuántica se trasladaron a su obra?
–Parece que los artistas pertenecemos a dos grandes núcleos: los conceptuales agresivos, que están muy de moda, y los contemplativos. Pero, al igual que en el Universo, existen muchas más cosas, y también hay artistas preocupados por la ciencia y por la filosofía. Esto parte de una transformación interior, filosófica e intelectual que tuve hace 15 años. Yo descubrí que el proceso pictórico que yo estaba utilizando no me servía para hacer ese trabajo de aprendizaje continuo. Así diseñé los universos celulósicos. 
–¿Y en qué consisten esos universos tan singulares?
–Se trata de unos soportes de celulosa, a las que llamo ´pro-colapsos´, en los que creo ondas vibratorias y que guardo en unas cajas, debidamente numeradas. Para las obras que expongo en la Sala Noble sólo he elegido una parte de ese universo. Un 70% está guardado con la intención de mostrarme a mí mismo que existe otro universo paralelo en esas cajas y que en un momento determinado yo puedo recogerlo. Yo no pinto con pinceladas para crear una realidad, sino con ondas vibratorias de colores, porque la vibración es universal.
–¿Podría tratarse de una manera de hacer su obra inmortal?
–Se podría considerar como un gran archivo, ya que las ondas vibratorias ya están pintadas. Un restaurador de un cuadro mío podría elegir una franja que, aunque no fuera exactamente igual que la original, sería muy parecida. El restaurador no restauraría la parte que se ha roto, sino que volvería a pintar. También tiene otra utilidad, y es que yo pueda seguir pintando aunque no tenga movilidad. Podría pedirle a alguien que tome las fracciones que yo le indique y las deposite en un soporte. 
–¿Qué significado tienen las esculturas que acompañan a sus cuadros?
–Son esculturas que salen del cuadro y comparten una realidad. Intento que el espectador experimente que los universos son compartidos. No se trata de una mezcla puramente estética, ya que el objetivo es que el observador se dé cuenta de que las cosas pueden alinearse como universos paralelos. Estas esculturas de cuerpos humanos son réplicas exactas, porque yo les ´robo´ el cuerpo a las personas con unos moldes especiales, sobre los que desarrollo mis teorías. Estas personas forman parte de un universo nuevo, que es el de Abellán Juliá. 
–¿Y las luces que incorpora a las esculturas?
–La luz es un componente de reflexión. Cualquier partícula en vibración transmite luz. Todos mis cuadros, aunque no tengan luz artificial, son muy luminosos. Las esculturas son tridimensionales y no poseen ese concepto luminoso, por ello se le añade el componente de la luz artificial para ofrecer la misma luminosidad y provocar una sensación de armonía en el espectador. Queremos transmitir una sensación de bienestar, que el observador sienta el Universo y la Naturaleza. 
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