03 de mayo de 2010
03.05.2010
Salud

Los dulces envejecen

El nutricionista José Enrique Campillo asegura que el chocolate es "una atracción fatal" que contiene cafeína y sustancias presentes en la marihuana

03.05.2010 | 07:00
Una niña ante su ´perdición´: un puñado de caramelos. La Opinión

Comer dulces, especialmente si se abusa de ellos, supone el mayor determinante para el envejecimiento, afirma el médico y nutricionista José Enrique Campillo, quien ha destacado que para envejecer bien hay que seguir una alimentación saludable y hacer ejercicio. Autor del libro ´Comer sano para vivir más y mejor´ (editorial Destino), Campillo comentó que hay que cuidarse especialmente a partir de los 30 años, cuando se empieza a envejecer. "Si no hay una buena alimentación, la función y estructura del organismo se resiente, nos asedian enfermedades y se acelera el proceso de envejecimiento", y es precisamente el exceso de glucosa causa de hipertensión, diabetes, obesidad, declaró.
Define el chocolate como "atracción fatal", ya que, además de estimulantes como la cafeína, tiene unas sustancias que también están presentes en la marihuana y que pueden crear adicción, aunque ha asegurado que una persona no obesa puede tomar hasta dos trocitos de chocolate al día. Asimismo, advierte de lo negativo que es querer adelgazar rápido. No hay tiempo a que el organismo se adapte y se produce el efecto ´yo-yo´ porque el cuerpo "vuelve a la situación anterior". Para que el adelgazamiento sea eficaz el ritmo ideal es perder 50 gramos diarios, 1 kilo y medio al mes, 15 ó 16 kilos al año, indica este profesor de Nutrición y Dietética de la Universidad de Mayores de Extremadura.
Respecto a las grasas malas para el organismo, el doctor ha destacado como poco saludables las saturadas, que se encuentran en exceso en algunas carnes y en la leche (lo mejor, tomarla desnatada) y las denominadas trans, "altamente perjudiciales". Las grasas trans son un producto de la tecnología alimentaria que se crea aplicando hidrógeno a la grasa o aceite para transformar su estructura y convertirla en una sustancia que, como la margarina, se pueda untar. Está "totalmente demostrado" que las grasas trans son perjudiciales para el hombre y, por ello, en Estados Unidos es obligatorio que se especifique su contenido en las etiquetas de los productos, y en Europa se tiene que poner "contiene grasas parcialmente hidrogenadas", ha explicado. Y sobre la eterna falta de ejercicio, dice Campillo: "El ser humano es el único animal que se atiborra de calorías de alimentos sin gastar una sola caloría muscular".

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