12 de mayo de 2010
12.05.2010
Religión

El Papa: "Los ataques a la Iglesia vienen también desde dentro"

Benedicto XVI condena duramente la actitud de la Curia respecto a los casos de pederastia

12.05.2010 | 07:00
A la derecha de estas líneas, el Papa Benedicto XVI contesta a las preguntas del periodistas que le acompañaban durante el vuelo hacia Lisboa.

El Papa Benedicto XVI dijo ayer que el sufrimiento de la Iglesia viene de su interior, de los pecados que existen en la misma, no de sus enemigos de fuera. El Pontífice aseguró que el mensaje de Fátima tiene un "valor eterno", que es un llamamiento a la conversión y a la penitencia y que la novedad que podemos descubrir hoy en él es que no sólo desde fuera llegan los ataques a la Iglesia y al Papa, sino también desde su interior.
"La Iglesia tiene una profunda necesidad de aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender el perdón y la necesidad de justicia", aseguró Benedicto XVI a los periodistas que le acompañaban en el vuelo hacia Lisboa primera etapa de su viaje a Portugal, donde visitará también Fátima y Oporto.
Benedicto XVI afirmó que "aunque el mal ataca, el bien siempre está presente; Cristo es más fuerte que el mal y la Virgen es la garantía materna, la bondad de Dios tiene la última palabra en la historia".
El Pontífice respondió de esta manera a las preguntas de los periodistas sobre si el significado del mensaje de Fátima se refería en su Tercer Secreto al atentado que sufrió Juan Pablo II en la plaza de San Pedro del Vaticano en 1981 y a los sufrimientos que la Iglesia atraviesa por los casos de abusos sexuales por parte de curas y clérigos.

Juan Pablo II. El Papa subrayó que el mensaje de Fátima es para todos y no para unos pocos y que la visión del sufrimiento del Papa se personifica en Juan Pablo II cuando sufrió el ataque, aunque también el Tercer Secreto se refiere a otros sufrimientos de la Iglesia Católica. A este respecto, Benedicto XVI manifestó: "El Señor siempre nos ha dicho que la Iglesia sufrirá aunque de manera diferente hasta el final del mundo". Lo importante, según Benedicto XVI, es que el Tercer Secreto es "eterno" es un mensaje que vale para todos los tiempos, para todos los sufrimientos de la Iglesia y para todos los Papas. A este respecto –agregó–, la Iglesia Católica sufrirá siempre, aunque de diferentes maneras hasta el final de los tiempos.
Ésta es la gran novedad que Benedicto XVI ha introducido en este secreto que él mismo se encargó de desvelar e interpretar en junio de 2000, cuando fue revelado durante la visita de Juan Pablo II a Fátima para beatificar a los pastorcillos Francisco y Jacinta.

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