La Encuesta de Población Activa (EPA) ha arrojado este jueves resultados cuando menos sorprendentes para Málaga en relación al año 2020, un ejercicio aciago que ha dejado un brutal castigo económico a consecuencia de los efectos de la pandemia del coronavirus. Y es que según la estadística publicada por el INE, la provincia logró cerrar el ejercicio con un ligero incremento de sus cifras de empleo (4.700 ocupados más, para un total de 652.000 personas trabajando), contradiciendo el descalabro que se vivió a nivel nacional (se perdieron en todo el país 622.600 ocupados) y, de paso, también otras cifras oficiales como las de la Seguridad Social, que hace unas semanas sí constataban un sensible descenso de afiliados en Málaga.

Hay que señalar que la EPA sigue contabilizando como ocupados a los afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que en Málaga son unos 35.000, aunque eso tampoco explicaría las buenas cifras de la provincia, ya que otras plazas significativas como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Alicante sí reflejan claros descensos anuales de ocupación, pese a tener también a muchos trabajadores en ERTE.

La Encuesta refleja así que Málaga habría recuperado ya todo el empleo perdido durante la pandemia ya que comenzó el 2020 con 647.900 ocupados, cayó a niveles de 602.000 y 619.000 ocupadosdurante el segundo y tercer trimestre y, finalmente, firmó un cuarto trimestre arrollador que le habría permitido sumar 32.800 nuevos ocupados y, de esta forma, situarse incluso mejor que a inicios del pasado ejercicio. Tal comportamiento resulta desconcertante, por cuanto el último trimestre de 2020 estuvo lastrado a nivel económico y laboral por las nuevas medidas de restricción horaria comercial y de cierre perimetral de provincias y municipios en regiones como Andalucía.

El balance anual por sectores indica que en Málaga los servicios ganaron 10.300 ocupados, la agricultura sumó 7.600 y la construcción otros 7.500, mientras que la industria sufrió un retroceso de 20.600.

En todo caso, la mejora en los niveles de empleo en Málaga que arroja la EPA no impidió que, según esta misma encuesta, el paro en la provincia de Málaga subiera en 16.500 personas a lo largo del año 2020, con un total de 156.300 desempleados, lo que constituye el mayor incremento desde el año 2012, cuando todavía se estaba en lo peor de la pasada crisis económica. Todo ello sin contabilizar como parados a los alrededor de 35.000 trabajadores malagueños que siguen por el momento incluidos por sus empresas en un ERTE.

Al igual que en el caso del empleo, Málaga firmó un cuarto trimestre de 2020 muy bueno en el que redujo un total de 24.700 y paliar así en parte los grandes incrementos que registró entre marzo y septiembre, donde se alcanzó picos de hasta 181.000 parados.

La tasa de paro a cierre de este pasado ejercicio en la provincia se coloca en el 19,32% de la población activa, un punto y medio por encima del año anterior. La provincia tiene actualmente un nivel porcentual de desempleo más de tres puntos superior a la media nacional (16,13%) y, del mismo modo, algo de tres puntos inferior a la andaluza (22,7%).

La Encuesta de Población Activa también señala que en 2020 el número de activos en Málaga aumentó en 21.200 personas y alcanzó los 808.900, en tanto que el volumen de inactivos se redujo en 5.900 y se queda en 599.600 personas.

Por parte del sindicato UGT, su secretario general en Málaga, Ramón Sánchez-Garrido, afirmó que el cuarto trimestre del 2020 deja una «ligera recuperación» del empleo, pero con colectivos muy castigados como el de las mujeres y jóvenes, y con un elevadísimo índice de precariedad laboral. A su juicio, los ERTE han sido el instrumento que ha impedido que la destrucción de empleo fuera mayor. 

«Hay que lamentar que ha aumentado el paro entre los colectivos más vulnerables, como son las mujeres y los mayores de 55 años, y se mantienen muy elevadas las tasas de paro entre los más jóvenes», añadió.

Por su parte, la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) ha afirmado que los datos refuerzan la necesidad de apoyar con firmeza al tejido productivo con «iniciativas que aborden, entre otros, aspectos fiscales y organizativos, en aras a dotar a empresas y autónomos de mayor liquidez y flexibilidad para poder afrontar la actual situación, derivada de la crisis sanitaria del Covid-19».

«Es preciso, en definitiva, generar un marco propicio para la reconstrucción económica, priorizando políticas encaminadas a activar el consumo y a reforzar la actividad productiva, con estabilidad presupuestaria, flexibilidad regulatoria y un mayor impulso a aspectos clave para empresas y trabajadores, como innovación, digitalización y formación continua, ahondando también en el impulso de la colaboración público-privada», ha apuntado la CEM.

A nivel regional, Andalucía cerró 2020 con 83.400 parados más que en 2019, lo que supone un incremento del 10,12% respecto al año anterior, y con la pérdida de 53.000 empleos, el 8,5% del total nacional, que en términos relativos ha sido un descenso del 1,69%, según la EPA. El número total de desempleados de Andalucía a final de 2020 fue de 907.200.

A nivel nacional, el mercado laboral notó los estragos del Covid en 2020 al registrar una subida del paro de 527.900 personas, lo que supone un 16,5% más que en 2019, y un retroceso de la ocupación de 622.600 trabajadores (-3,1%), reflejando en ambos casos los peores datos anuales de la EPA desde el año 2012.