Tras un 2020 que fue nefasto para la venta de vehículos, los concesionarios malagueños han vuelto a abrir de forma pésima este nuevo año debido al impacto de la crisis, las restricciones de la actividad comercial y, como añadido, a la entrada en vigor del nuevo ciclo de homologación europeo de emisiones WLTP, que, el ser más estricto, genera un incremento medio de precio del 5%, al hacer que muchos modelos paguen un tramo más elevado de impuesto de matriculación. El mes de enero se cerró con un descenso del 48% en las ventas de turismos y todoterrenos nuevos en la provincia, con poco más de un millar de vehículos comercializados. Las compras del canal de particulares (las más importantes del mercado) bajaron un 55% y las del canal de empresas y de los rent a car en torno a un 35%.

El sector ve así cómo la horrible dinámica del año 2020, que cerró con un descenso medio de casi el 38% y menos de 20.000 matriculaciones en la provincia, se ahonda en este arranque de ejercicio. El hecho de que Málaga capital tenga también que cerrar da actividad esencial durante las próximas dos semanas no hace sino oscurecer más las perspectivas, ya que los concesionarios tendrán que volver a parar y sólo se mantendrán abiertos, como servicio esencial, sus talleres de reparación.

El presidente de la Asociación de Concesionarios, Talleres y empresas afines a la Automoción de Málaga (AMA-Asomauto), Carlos Oliva, reconoció que esperaban estas malas cifras de ventas en el arranque del año. «Lo tenemos todo en contra: menor horario comercial, municipios cerrados perimetralmente y también una subida del impuesto de matriculación. Los primeros meses de 2021 van a ser complicados», admite Oliva, que destaca como único dato positivo que Málaga haya caído menos que la media nacional.

A su juicio, el cierre de concesionarios durante 14 días en la capital también llevará que haya de nuevo trabajadores que vayan a ERTE, algo que ya ha pasado en estos días previos en concesionarios de Marbella o Vélez-Málaga.

Descenso nacional

En España, las ventas se situaron en 41.966 unidades durante el primer mes del ejercicio que acaba de comenzar, un 51,5% menos respecto a las 86.442 de enero de 2019, según datos publicados por las asociaciones de fabricantes (Anfac), concesionarios (Faconauto) y vendedores (Ganvam). Las matriculaciones iniciaron así 2020 «con la peor caída de la serie histórica» y resaltaron que no existe un peor mes de enero desde 1989, primer año desde que se tiene registro mensualizado.

Estas organizaciones indicaron que el mes pasado se juntaron hechos negativos que impactaron al mercado, como el bloqueo provocado por la borrasca «Filomena», las restricciones por la pandemia de Covid-19 y la subida del impuesto de matriculación con la entrada en vigor del WLTP y el fin del Plan Renove.

La directora de Comunicación de Anfac, Noemi Navas, justificó estos datos ya que a la debilidad del mercado por la pandemia y la crisis económica se unieron otros factores como la subida del impuesto de matriculación y el fin del plan de achatarramiento Renove, con el 80% del presupuesto sin consumir.

Además, el director de Comunicación de Faconauto, Raúl Morales, resaltó la necesidad de recuperar la demanda de forma «urgente» y destacó que el Plan Renove era la «herramienta» para lograrlo, siempre que se le hubiera aplicado «algún retoque».

«El fin del Renove, que ha terminado con más de 200 millones de euros sin consumir, y la subida del impuesto de matriculación como consecuencia de la nueva medición de emisiones de dióxido de carbono (CO2) son asuntos que deben tener prioridad en la agenda política si se quiere facilitar la recuperación de un sector estratégico que representa el 11% del PIB», subrayó Tania Puche, directora de Comunicación de Ganvam.