El número de extranjeros que buscan empleo en Málaga se ha duplicado en sólo un año debido al impacto de la pandemia en la economía, que ha sido especialmente grave en el caso de la hostelería o el comercio, sectores donde este colectivo ha encontrado tradicionalmente importantes yacimientos de empleo. Si en enero de 2020 el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) contabilizaba a 22.874 personas foráneas en la provincia como demandantes de empleo, la cifra se va a ahora a los 45.855, con un incremento del 100% que contrasta sobremanera con la subida de sólo el 4% que se vivió un año antes.

Hay que aclarar, no obstante, que no todos los demandantes de empleo están en el paro, ya que hay personas trabajando que se inscriben en el SAE para tratar de buscar un empleo mejor o, por ejemplo, porque están en ERTE y quieren estar abiertos a posibles nuevas oportunidades. De hecho, mirando sólo el volumen de parados, la cifra es de 29.100, y ha aumentado en el último año un 56,4% respecto a los 18.600 que se registraron en enero de 2020.

Aclarado este matiz, se comprueba que la hostelería, uno de los sectores más damnificados por la crisis sanitaria, ha disparado un 126% su cifra de demandantes de empleo en Málaga entre el colectivo de foráneos, que ha pasado de 6.790 a 15.381. El comercio, por su parte, también ha elevado su volumen un 144%, de 2.131 a más de 5.200, y la construcción lo ha hecho un 81%, de 1.667 a más de 3.000.

Por nacionalidades, el principal cupo de demandantes de empleo es el de personas de Marruecos, que han doblado sus cifras en un año hasta alcanzar las 8.946, es decir, una quinta parte del total. Le siguen los italianos, con más de 3.900 personas que buscan trabajo, los rumanos (3.568), los británicos (3.259) y los ucranianos (2.442), por citar los países con mayor representatividad.

Las ocupaciones más solicitadas por parte de estas personas son las relacionadas con la hostelería y labores de limpieza (entre ambas suman cerca de un 35% del total) seguidas de otras como dependientes en tiendas y almacenes, peones de manufactura y peones de construcción.

Por otro lado, dos terceras partes de estos demandantes (unos 50.000) no tienen estudios o presentan únicamente estudios primarios incompletos o completos. El resto cuenta con estudios secundarios o universitarios.