La Covid-19, la enfermedad respiratoria originada por el virus Sars-Cov-2, cumple un año desde que irrumpió en Málaga el 26 de febrero de 2020 para arrojar el primer contagio a nivel andaluz.

Se trataba de Miguel Ángel Benítez, un empresario onubense y residente en Sevilla que se contagió en tierras malacitanas tras acudir a una reunión de trabajo a finales de enero. Prácticamente un mes del primer contagio a nivel nacional, Andalucía ya tenía su paciente «cero».

«De cada 100 casos, 80 cursan de forma asintomática, 15 dan síntomas pero evolucionan hacia la curación total sin ningún problema, cinco necesitan tratamiento específico. Esto quiere decir que la virulencia y la contagiosidad es baja» explicaba, según los datos disponibles en ese momento, el director general de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica, José María de Torres, en una primera comparecencia tras detectarse el primer contagio en Andalucía.

Le acompañaba Inmaculada Salcedo, jefa del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitario Reina Sofía en Córdoba, y portavoz del Grupo Asesor del Coronavirus en Andalucía, un comité que se había conformado un mes antes para realizar el seguimiento de toda la información que empezaba a llegar sobre el virus detectado en la ciudad de Wuhan, en la provincia china de Hubei.

Salcedo explicaba entonces aquellas medidas higiénicas que, un año después, están más que mecanizadas y asentadas en la sociedad: lavado de manos, toser en el codo y lejos de población vulnerable... eso sí, aún no se hablaba de mascarilla.

En apenas dos días, el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía-que aún aguantaba la resaca de la reciente crisis sanitaria provocada por la listeriosis- detectó tres contagios más ligados ese primer rastro del virus, tres varones de 42, 53 y 81 años, e instantáneamente afloró un nuevo foco: una malagueña de Fuengirola que había viajado recientemente a Emilia-Romagna, una región del norte de Italia, muy cercana a la «zona cero» del brote de coronavirus en Europa. Un día después, este foco también notificaba dos nuevos casos asociados, dos hombres de 59 y 62 años.

Con estos primeros pasos que, por cierto, pusieron a Málaga en el ojo del huracán desde el inicio, el virus empezó a expandirse de forma imparable aunque entonces no fuéramos lo suficientemente conscientes de ello.

El 10 de marzo, tanto el Hospital Regional, como el Virgen de la Victoria, el Hospital Costa del Sol y el hospital comarcal del Antequera ya tenían pacientes infectados con el virus que presentaban una neumonía. En la jornada siguiente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba el brote de coronavirus una pandemia.

Cuando España aprobó el estado de alarma el 14 de marzo, en Andalucía se habían contagiado ya 304 personas, casi el 50% de ellas en la provincia de Málaga.

Mientras el mundo seguía frotándose los ojos para despertar de su ensimismamiento, el Sars-Cov-2 avanzaba a toda velocidad.

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La Málaga confinada del sábado 28 de marzo La Opinión de Málaga

Málaga insólita

Empezaron a sucederse las imágenes más insólitas de una ciudad adormecida por un confinamiento que encerró a toda su gente y echó la persiana de centros comerciales, cines, museos, restaurantes, bibliotecas, archivos… Todo, salvo lo tipificado como actividad esencial, se paralizó.

Calles desiertas, carros repletos, rostros sin mascarilla, manos con guantes... la policía preguntaba a los viandantes el motivo por el que no estaban confinados y la Unidad Militar de Emergencia se desplegaba en Málaga con hasta 130 efectivos. Además, se suspendió la Semana Santa y se aplazó el Festival de Cine, que tendría su oportunidad durante el verano.

El miedo a lo desconocido generó una psicosis plasmada en los supermercados, donde se sucedieron las compras apocalípticas que expoliaron estantes, baldas y cámaras frigoríficas, a pesar de que el suministro de alimentos jamás estuvo comprometido. Desapareció el alcohol etílico, las conservas, el pollo... y, por causas aún desconocidas, también se arrasó con el papel higiénico en una suerte de histeria colectiva.

En pocos días, los únicos carteles de «sold out» que adornaban las calles eran los de las farmacias, alertando de que ni había mascarillas, ni guantes ni geles hidroalcohólicos. Este desabastecimiento -que también afectó a las pruebas serológicas existentes entonces- impidió el uso obligatorio de la mascarilla, que en principio, solo estaba recomendada para sanitarios o personas vulnerables, entre otros, pero no para la «población general sana», como indicaba Sanidad en marzo.

En paralelo a la vida en las casas, los hospitales se enfrentaban a una infección respiratoria muy contagiosa de la que no había nada escrito, especialmente peligrosa frente a la población más anciana y con los denominados «grupos de riesgo», entre ellos, hipertensos, diabéticos, patologías oncológicas o cardiovasculares. El 30 de marzo, los hospitales andaluces alcanzaron el pico de la primera ola con 2.708 ingresados.

Cronología del coronavirus en Málaga

27 - I - 20 Andalucía crea el Grupo Asesor del Coronavirus con altos cargos de Salud, junto a profesionales en Epidemiología, Medicina Preventiva...

29 - I - 20 El Regional de Málaga aísla a un empresario andaluz por sospechas de coronavirus. Finalmente da negativo en Covid-19.

26 - II - 20 Primer caso en Andalucía, contagiado en una convención de trabajo en Málaga. Se recupera en el Virgen del Rocío de Sevilla.

28 - II - 20 Segundo brote en Málaga. Una mujer de Fuengirola había viajado a Emilia-Romagna. Un día después hay otros dos casos asociados.

10 - III - 20 El Clínico, el Regional, el Costa del Sol y el comarcal de Antequera ya tienen pacientes infectados que presentan una neumonía.

14 - III - 20 España aprueba el primer estado de alarma, que durará hasta el 21 de junio. El país se confina, a excepción de los servicios esenciales. 

30 - III - 20  Los hospitales andaluces alcanzan el pico de la primera ola con 2.708 ingresos. Ese día, Andalucía suma 723 casos.

28 - IV - 20 El Gobierno da a conocer el plan de desescalada por fases. En Málaga se han contagiado ya 3.093 personas y se lamentan 250 fallecimientos.

8 - V - 20 Aprobada la cuarta prórroga del estado de alarma hasta el 24 de mayo. Málaga y Granada no pasan a fase 1, se quedan en la 0.

21 - VI - 20 Fin del estado de alarma después de seis prórrogas. Las CCAA toman los mandos en la gestión de la pandemia en sus territorios.

14 - VII - 20 Andalucía hace obligatorio el uso de la mascarilla en espacios abiertos y cerrados de uso público, incluidas las playas y las piscinas.

25 - X - 20 El Gobierno de España aprueba un segundo estado de alarma para que dé cobertura jurídica a la implantación del toque de queda.

10 - XI - 20 Los hospitales andaluces alcanzan el pico de la segunda ola, con 3.478 ingresos. Málaga suspende la cabalgata de los Reyes Magos. 

2 - XII - 20 El Consejo Interterritorial de Salud acuerda un plan nacional para celebrar la Navidad. Tras las fiestas, se desencadena la tercera ola.

27 - XII - 20 Llegan las dosis de Pfizer a España. Con 88 años, Eugenia, de la residencia de El Palo, es la primera malagueña que recibe la vacuna.

2 - II - 2021 Los hospitales andaluces alcanzan el pico de la tercera ola con 4.980 pacientes. A finales de mes, hay 40.000 inmunizados.

Nueva normalidad

El 28 de abril, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció a la nación el Plan para la transición a la «nueva normalidad», una desescalada asimétrica y por fases que acabó por dejar en manos de las comunidades autónomas la gestión de la crisis sanitaria en cada territorio. Málaga y Granada se quedaron rezagadas primero en la fase 0 y después en la fase 1, lo que suscitó críticas muy ácidas por parte de la Junta de Andalucía, que llegó a atribuir la decisión a «intereses políticos».

En cualquier caso, los negocios fueron abriendo de forma paulatina, se establecieron franjas horarias en función de la edad para salir a pasear o hacer deporte... y el confinamiento se alivió hasta la extinción del estado de alarma el 21 de junio, por lo que las comunidades autónomas se pusieron a los mandos.

Llegó el buen tiempo, se liberaron los hospitales, las residencias de ancianos no reportaban datos de contagios y los indicadores epidemiológicos ofrecían un horizonte positivo... así que volvió el turismo. Los turistas regresaron aunque con una aplastante prevalencia del visitante nacional ya que el extranjero se vio lastrado por las cuarentenas, como la de 14 días establecida en pleno verano por Reino Unido, y por la cancelación de vuelos, como ocurrió con la operadora TUI.

El verano pandémico de 2020 generó el peor año turístico de la historia de la provincia de Málaga, con una caída superior al 70% en la llegada de visitantes y unas pérdidas económicas ligadas al gasto turístico de más de 10.351 millones de euros. Y, por otro lado, aunque era un secreto a voces, el Ayuntamiento de Málaga suspendió la Feria. Y, aún así, hubo consecuencias.

Pese a que a mediados de julio se tomaron decisiones tan inéditas como hacer obligatorio el uso de la mascarilla hasta en la playa, el aumento de la movilidad, la proliferación de fiestas ilegales, la relajación de las medidas provocaron una crecida en los casos.

Segunda ola y vacunas

Muchos lo insinuaban pero pocos querían pronosticar sin reservas que el otoño sería el escenario de una segunda ola. Y así fue.

El 25 de octubre, Sánchez volvía a salir en las televisiones de todo el país anunciando un segundo estado de alarma que amparase jurídicamente la figura del toque de queda, una fórmula que se extendería -y se extiende- durante todo el otoño y el invierno. El 10 de noviembre los hospitales de Andalucía alcanzaron el pico de la segunda ola con 3.478 ingresados. Toques de queda a las once de la noche, luego a las diez, cierres de la actividad a las seis de la tarde... medidas duras que consiguieron domar la curva. Según la Junta, Andalucía estaba en un momento «óptimo» en términos epidemiológicos para relajar las normas y «salvar la Navidad».

A nivel nacional, el Consejo Interterritorial de Salud trazó una estrategia común para las fiestas, alargando toques de queda hasta la una y media de la madrugada, flexibilizando las reuniones familiares, abriendo fronteras autonómicas... todo ello sería la antesala de la tercera ola, aunque primero, un rayo de esperanza: vacunas.

La fórmula de Pfizer llegó a España el 27 de diciembre para empezar a proteger a quienes más sufrieron la primera estocada del virus: los ancianos de las residencias.

Llegan a Málaga las primeras vacunas del Covid-19 Ana Montañez

La primera malagueña vacunada fue Eugenia, con 88 años y usuaria de la residencia de El Palo. Después de ese primer pinchazo han llegado más de 129.780, también de Moderna y AstraZeneca, que han inmunizado a unos 40.000 ciudadanos. Con todo este camino recorrido, la duda que inquieta ahora es si se conseguirá alcanzar la inmunidad de rebaño en verano, para lo que se necesitará tener vacunada al 70% de la población. A la espera de la aprobación de las fórmulas de Janssen, CureVac y Novavax, quizás la primavera aumente el reparto y renueve el optimismo.