El servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga ha puesto en marcha una consulta para evaluar los daños cognitivos de los pacientes que han tenido afectación por COVID-19. Entre los principales problemas neurológicos detectados en la misma están los fallos de memoria, la falta de concentración y la ansiedad o la depresión.

Desde el inicio de la pandemia por coronavirus, el servicio de Neurología del complejo sanitario ha trabajado, en colaboración estrecha con el de Enfermedades Infecciosas, en la atención de pacientes con enfermedades neurológicas y secuelas derivadas de la infección por Sars-Cov2, han explicado en un comunicado.

Ante la necesidad de dar una atención integral a estos pacientes --un tercio de los pacientes que han padecido el virus de forma moderada o grave-- el servicio puso en marcha a final de 2020 una consulta específica.

El neurólogo que coordina la consulta, José Antonio Reyes, ha explicado que el COVID-19 "da lugar, en ocasiones, a enfermedades neurológicas tanto en la fase aguda como a largo plazo".

"Esto se debe tanto por la invasión directa de las neuronas por el virus, el efecto de la inflamación que se produce en todo el cuerpo sobre el cerebro, la disfunción de otros sistemas --como el aparato respiratorio, digestivo, renal...-- que indirectamente afectan a la función cerebral y las alteraciones sobre los vasos sanguíneos y la circulación cerebral", ha señalado.

Así, ha apuntado a que este proceso conlleva complicaciones neurológicas que se presentan fundamentalmente en la fase aguda, como ictus, epilepsia, encefalopatía, neuropatías, cefaleas, confusión, ataxia, alucinaciones, delirios, anosmia o ageusia, entre otras.

Más allá de la atención inmediata de los pacientes que han estado ingresados en el Hospital Regional de Málaga, los profesionales detectaron que uno de los efectos neurológicos observados en pacientes convalecientes de COVID-19 en seguimiento, incluso meses después de la fase aguda, es el déficit cognitivo, principalmente de memoria y procesamiento de la información.

"Por la propia fisiopatología del virus, sabemos que podría precipitar un proceso neurodegenerativo, sobre todo en personas con ciertos problemas neurológicos de tipo degenerativo o en personas asintomáticas que ya presentaban algunos cambios cerebrales degenerativos", ha manifestado.

Es decir, ha explicado Reyes, "la infección del virus SARS-Cov-2 y la COVID-19 pueden dar lugar a una situación de deterioro cognitivo que llega a ser clínicamente relevante y limitante en personas predispuestas, y esto es importante en personas de cierta edad, sobre todo a partir de los 65 años".

Desde la puesta en marcha de la consulta específica para los pacientes con daño neurológico por Sars-Cov2, los profesionales han detectado déficits cognitivos y trastornos afectivos significativos en personas jóvenes sin patologías previas que están limitando su vida personal, social y laboral incluso hasta ocho meses después de haber pasado la enfermedad aguda.

Entre otros problemas, han observado síntomas cognitivos como fallos de memoria, problemas de concentración y lentitud de pensamiento o conductuales o afectivos, como ansiedad, depresión y cambios de humor. "Hemos descrito esta afectación como 'bruma cerebral', asociada a numerosos síntomas inespecíficos como la pérdida de gusto y olfato, dolores de cabeza, mareos e inestabilidad, fatiga mental y física, intolerancia al ejercicio, taquicardias, etc", ha agregado.

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19 el servicio de Neurología del Hospital Regional de Málaga ha atendido a medio centenar de pacientes con secuelas o daños derivados por la infección por Sars-Cov2.

Con la puesta en marcha de la consulta, los profesionales esperan conocer el alcance y duración de estas secuelas para tratarlas de forma adecuada así como aportar a la investigación respecto a la afectación cognitiva derivada del coronavirus.

De hecho, esta consulta se enmarca en el proyecto de Neuro-Covid, un estudio de investigación financiado por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, liderado por profesionales del Hospital Regional Universitario y del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima), que estudia la afectación en el sistema nervioso en pacientes con COVID-19 con el objetivo de definir un protocolo diagnóstico y terapéutico de forma precoz para tratar estas consecuencias de la enfermedad.

Asimismo, pretende evaluar y caracterizar las posibles secuelas cognitivas y neuropsiquiátricas en estos pacientes y correlacionarlo con marcadores inflamatorios y de daño cerebral.

El proyecto está dirigido por el jefe de servicio de Neurología del Hospital Regional de Málaga y coordinador de la red, Pedro Serrano, y por el coordinador del laboratorio de Neuropsicofarmacología de Ibima, Fernando Rodríguez de Fonseca, adscrito a la Unidad de Gestión clínica de Salud Mental del Hospital Regional, y en el mismo también participa José Antonio Reyes.

El servicio de Neurología del Hospital Regional Universitario de Málaga coordina, desde finales de 2019, la red andaluza Neuro-RECA para la investigación clínica y traslacional de siete áreas con el objetivo de dotarlas de conocimiento para la excelencia en su tratamiento integral.

En concreto, se trata de patologías neurológicas relacionadas con Ictus, Deterioro Cognitivo, Epilepsia, Enfermedades Desmielinizantes, Cefaleas, Enfermedades Neuromusculares y Trastornos del movimiento. El estudio Neuro-Covid se enmarca en la misma.

En la Neuro-RECA participa el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer) y la Red Andaluza de Diseño y Traslación de Terapias avanzadas. También lo hacen representantes de las principales sociedades científicas de Medicina Familiar y comunitaria y se suscribirá un convenio de colaboración con la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN), con la que se coordina para la realización de actividades formativas y divulgativas en relación a la investigación en Neurología.