El impacto de la pandemia en la economía ha elevado en los últimos doce meses un 30% las cifras de paro en Málaga hasta superar los 205.000 desempleados, oscureciendo aún más las perspectivas laborales de aquellos colectivos con especiales dificultades para encontrar empleo. Uno de los segmentos que más preocupa a nivel social es el de desempleados de larga duración, integrado por personas que llevan más de un año en el paro y, en gran parte de los casos, con todas sus prestaciones ya agotadas. Los últimos datos del Observatorio Argos del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) indican que el volumen de paro de larga duración ha aumentado interanualmente un 72%, pasando de los 50.281 de febrero de 2020 (justo antes de que estallara la pandemia) a los más de 100.300 del pasado mes.

De los datos de Argos también se percibe cuál es el grupo más afectado por un largo desempleo que puede amenazar con volverse crónico: los desempleados mayores de 45 años. Las estadísticas reflejan que en Málaga hay 94.217 parados que superan esa edad.

Por otro lado, el paro de larga duración tiene también un claro perfil femenino. De los más de 100.300 desempleados que llevan más de un año sin trabajo en Málaga, cerca de 65.000 son mujeres, lo que supone aproximadamente dos de cada tres.

En toda esta situación influye el hecho de que el sector servicios, uno de los que concentra mayor presencia femenina, ha sufrido una especial debacle en el año del coronavirus, debido al castigo que han sufrido segmentos como el turismo, la hostelería y el comercio. El paro en los servicios ha subido un 33% hasta los 148.000 desempleados. El 62% de estas personas son mujeres.

Riesgo de exclusión social

Por otro lado, y según constata un informe publicado ayer por Adecco con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, es evidente que el Covid-19 ha deteriorado enormemente el mercado laboral, con especial incidencia entre las mujeres. Los datos del estudio, que utiliza cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA), muestran que del total de 492.700 desempleadas en Andalucía, un 46% lleva más de un año continuado en desempleo, porcentaje superior al masculino (del 38%). Las cotas más altas de desempleo femenino de larga duración se dan entre las mayores de 55 años, de las que un 64% acumula más de doce meses buscando trabajo.

El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, afirmó que «las mujeres sénior son las más expuestas al paro de larga duración y, por tanto, a la exclusión social».

Por ello, abogó por un impulso de políticas activas de empleo que «pongan el foco en los nichos de empleo emergentes y permitan una transición equilibrada a la digitalización, no solo de las mujeres mayores de 55 años, sino también de otras cuyo desempleo tiende a cronificarse como aquellas con discapacidad o responsabilidades familiares no compartidas».

Mesonero dijo que, en un escenario de máxima incertidumbre, marcado por la crisis del coronavirus, el desempleo femenino de larga duración es uno de los grandes disparadores de riesgo de exclusión, que afecta también a mujeres con barreras añadidas como la discapacidad, las responsabilidades familiares no compartidas o la violencia de género.

La crisis sanitaria ha afectado de lleno a sectores esenciales para la economía, lo que unido a una digitalización súbita, que ha evidenciado la ausencia de competencias tecnológicas de los demandantes de empleo, ha disparado el desempleo, que afecta de forma más intensa a las mujeres: un total de 492.700 están buscando trabajo en Andalucía, con una tasa de paro del 27,2%, mientras que la masculina se sitúa por debajo, en el 18,9%.