La Policía Nacional ha desarticulado una banda de aluniceros a la que atribuyen 24 asaltos en más de una docena de provincias, entre ellas Málaga. El grupo ha sido neutralizado gracias a que cuatro de sus miembros fueron sorprendidos por los agentes de este cuerpo cuando acababan de asaltar una tienda de telefonía de un centro comercial de Burgos donde se apoderaron de 77 móviles de alta gama y seis tabletas. Los detenidos viajaban a bordo del mismo vehículo que habían utilizado durante la madrugada anterior para cometer un robo con fuerza similar en Albacete, lo que demuestra su gran capacidad de desplazamiento por todo el territorio nacional. Los investigadores también les atribuyen robos en Almería, Cáceres, Ciudad Real, Córdoba, Cuenca, Huesca, La Rioja, Murcia, Navarra y Zaragoza.

Las pesquisas se iniciaron cuando los agentes se percataron de la existencia de un grupo criminal especializado en robos con fuerza en establecimientos de telefonía, tanto en centros comerciales como en la vía pública, de todo el territorio nacional. Las informaciones recabadas por la Policía Nacional constataron el ritmo frenético de esta organización, así como los daños ocasionados en cada una de sus ejecuciones.

El modus operandi presentaba siempre un patrón común que consistía en fracturar los acristalamientos o persianas de los establecimientos mediante el uso directo de vehículos o de mazas y picos. De esta manera, obtenían cuantiosos beneficios de manera rápida y sencilla. Para la ejecución de los asaltos utilizaban vehículos de gama media robados que usaban como ariete. Para la huida, sin embargo, utilizaban turismos de gran cilindrada y de mayor volumen, también sustraídos, que posteriormente rociaban con extintores antiincendios para borrar los vestigios biológicos que pudieran ser hallados en la inspección ocular técnico policial. Estos vehículos portaban matrículas robadas que, en ocasiones, iban sobre la placa original del vehículo.

La organización realizaba labores previas de captación de información de los lugares donde iban a cometer el robo, analizaban los vehículos a utilizar y llevaban a cabo la sustracción de los mismos. De manera previa a la intervención que provocó el arresto de los cuatro miembros de la organización en Burgos, ya habían llevado a cabo otro hecho similar en la misma ciudad 20 días antes. En esa ocasión, se apoderaron de 122 teléfonos de gama alta valorados en más de 82.000 euros en apenas un minuto y medio.

Los detenidos, junto a las diligencias tramitadas, han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Burgos, el cual ha decretado el ingreso en prisión de tres de los cuatro detenidos, quedando en libertad el único que carecía de antecedentes. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas imputaciones y detenciones.