Era 8M. Por entonces empezó todo. Un año después, la pandemia ha dejado un reguero de muerte inédito en Málaga desde los años 1937 y 1941 (lo dice la estadística del INE al fijar 2020 como el tercer ejercicio con más muertes en los últimos 90). Y podría haber sido infinitamente más doloroso, de no ser por el trabajo de decenas de miles de sanitarios. Este reportaje no pretende otra cosa que rendir homenaje, por el Día de la Mujer, a un cupo de sanitarias que abanderan la igualdad en el Hospital Regional de Málaga.

No se trata de reunir las voces de todas y cada una de las mujeres que a diario batallan en primera línea frente a la enfermedad del Covid-19. Las que prestan aquí su testimonio están al frente de sus respectivos equipos, unidades, servicios o grupos de acción. Detrás de cada una hay una historia de superación, «un no quiero llorar al llegar a casa», porque bastante tiene la familia «con permitirme la conciliación».

Cada vez que salimos a aplaudir a los balcones, en pleno confinamiento, muchas de ellas acababan de completar su turno de hasta 14 o 15 horas. Reconocen que fueron momentos emocionantes, pero también expresa alguna que es pronto para saber si la sociedad definitivamente «pondrá al colectivo sanitario en el lugar que se merece».

«¿Mamá, por qué un youtuber gana tanto si tú salvas vidas?», expresa un menor a una de estas profesionales. La respuesta tiene una carga emocional poderosa: «Aquí vienes por vocación, no por dinero. La satisfacción de sentirte útil a la sociedad y el reconocimiento de pacientes y acompañantes no se compra».

Más emociones a pie de camilla, entre sueros y equipos de respiración asistida. «Ha sido un año durísimo. Pero también ha habido infinidad de historias con final feliz, como la de aquel padre que dio positivo y que había acudido a Urgencias con su hijo «porque no tenía a nadie para poder llevarlo al colegio».

«En aquella ocasión, con los servicios casi colapsados, tuvimos en cuenta cómo darle la información al padre para no asustar al pequeño. Planificamos una serie de estrategias por si había que ingresar al padre. Pero en el último momento, al no agravarse su situación, se le dio el alta y no hubo que subirlo a planta», argumenta la jefa de Urgencias del Regional, Eva Fragero.

Vázquez subraya que la plantilla del Regional se eleva por encima de los 7.000 trabajadores, que en plena pandemia alcanzó la cifra de 7.300. De ese importante cupo, las mujeres representan el 70%, cerca de 5.000

Precisamente tiene experiencia en el servicio de Urgencias la actual gerente del Regional, María del Mar Vázquez. Ella representa uno de los pilares de la igualdad en el ámbito sanitario dentro de la provincia. Hace décadas muchos de los cargos medios o directivos del centro de referencia de la provincia eran acaparados por hombres, como señalan algunas de las profesionales más veteranas.

Vázquez subraya que la plantilla del Regional se eleva por encima de los 7.000 trabajadores, que en plena pandemia alcanzó la cifra de 7.300. De ese importante cupo, las mujeres representan el 70%, cerca de 5.000. «La pandemia ha tenido un coste personal importante entre nuestras profesionales», expresa acerca de las féminas ante este nuevo 8-M. Muchos pacientes han luchado contra el virus en una cama hospitalaria sin más compañía que la de «médicas, enfermeras y auxiliares», manifiesta la gerente.

«Como responsable del Regional tengo que cuidar al personal y muy pronto, al estallar la pandemia, empezamos a detectar un impacto en la plantilla profesional del hospital. Afortunadamente tenemos el apoyo psicológico de tres equipos, que nos fueron diciendo que se multiplicaron los casos de insomnio, de personal que no quería irse a casa, que no quería tomarse vacaciones, por ejemplo. Esta situación ha generado un cansancio que los afectados no perciben», agrega.

Acerca de la igualdad plena, que en el ámbito sanitario está más cerca que en otros sectores, por la mayoría de féminas ya reseñada en la plantilla, por ejemplo, la gerente del Regional recuperad que en la década de los 90 es cuando empezó a producirse «un cambio importante», porque hasta entonces los principales cargos de responsabilidad los ocupaban siempre los hombres.

De manera explícita, una de las enfermeras de este centro sanitario de la capital, Rocío Moreno, incide en que desde su actual cargo como supervisora en funciones del Servicio de Nefrología «reivindica la igualdad de derechos y oportunidades» entre ambos sexos. «Llegar aquí no ha sido fácil, han sido muchos años de experiencia profesional en gestión y asistencial. Se puede ser mujer, madre, y enfermera», abunda.

«Los puestos de trabajo los deben ocupar las personas que tengan las cualidades y competencias necesarias para llevarlos a cabo, no es una cuestión ni de hombres ni de mujeres, es cuestión de que la persona esté capacitada para llevarlo a cabo», finaliza en nombre propio y en el de esas 5.000 compañeras de centro.

Un grupo de sanitarias trabajando en el Hospital Regional de Málaga. | L.O.

María del Mar Vázquez, gerente del Hospital Regional

«Es importante recordar que hasta los años 90 todos los cargos o puestos de responsabilidad en hospitales como el nuestro eran ocupados mayoritariamente por hombres y ahora, somos más las mujeres. Ocurre lo mismo en todas las urgencias de la provincia. Hasta hace más bien poco no había jefas de Urgencias. Pero no debemos olvidar que con una plantilla de unos 7.000 trabajadores, el 70% somos mujeres. Eso sí, no podemos generalizar sin especificar las grandes diferencias que hay aún entre las distintas categorías. En cuanto a la pandemia, nuestros profesionales se han tenido que enfrentar a mucha enfermedad y muchos fallecimientos. Todo esto tiene un coste personal importante», argumenta la gerente del Hospital Regional de Málaga.

Eva Fragero, jefa de Urgencias

«Afortunadamente somos muchas mujeres, lo que propicia que cada vez haya más igualdad. En 25 años puedo decir que ha habido un cambio importante. Y en cuanto a la pandemia, hemos aprendido mucho. A veces me paro a pensarlo, da vértigo. Hemos dado un respuesta, dentro de la frustración que genera no haber sacado adelante a todos los pacientes».

Begoña Palop, jefa del servicio de Microbiología

«Nuestro servicio está fundamentalmente integrado por mujeres, hasta alcanzar un 85% de la plantilla. Esto propicia que la conciliación se haya asumido durante estos últimos años, porque hablamos de un servicio bastante nuevo. Nuestro cometido es el del diagnóstico de las enfermedades infecciosas y, en el caso del Covid-19, lo complejo ha sido empezar experiencia alguna». 

Isabel Muñoz, directora Unidad de Gestión Clínica Farmacia 

«Nuestro servicio es eminentemente femenino, con un 90% de mujeres en cuanto a facultativos. Igual ocurre con los técnicos de Famarcia, aunque entre los enfermeros hay un 60%. En general, casi todos los servicios tienen mayoría de mujeres. Y la conciliación en este servicio se hace perfectamente, pues jóvenes tienen las facilidades propias de la administración».

Nieves Pérez, matrona 

«En nuestras instalaciones hemos tenido que realizar una adaptación enorme, en todas las categorías. En mi caso vengo del Clínico, del Virgen de la Victoria, y al llevar un año aquí en el Materno he tenido que superar una doble adaptación, la del virus y la del cambio de recinto hospitalario. Y sobre la conciliación, aquí las mujeres representamos el 80%».

Esperanza Salcedo, adjunta de Neumología

«En nuestro caso hay más mujeres que hombres en este servicio. Y no podemos quejarnos en cuanto a la conciliación, porque en todo momento se intentan adaptar los turnos. Así se permite a las compañeras que puedan ir a recoger a sus hijos. Y acerca de la situación durante la pandemia, hemos sido muchas chicas las que hemos hecho las guardias», manifiesta.

Loli Vera, jefa de grupo de Servicios Generales

«En nuestro servicio, que incluye el reparto de comida, también somos mayoritariamente mujeres, aunque últimamente están accediendo muchos hombres. La conciliación es aquí una realidad. Además, con la pandemia ha habido que cambiar la manera de distribuir y ha habido que ir adaptando todos los trazados de reparto», argumenta esta jefa de grupo.

Lucía Valiente, facultativa de Enfermedades Infecciosas

«En nuestro servicio somos apenas tres mujeres frente a nueve hombres. Aquí ellos son mayoría. No obstante, asuntos como la conciliación en nuestro caso y en plena pandemia casi ha sido imposible. Nos hemos encontrado con la necesidad de reorganizar todo el servicio, toda la actividad tanto de asistencia como de investigación», manifiesta esta doctora

Desirée Caballero, enfermera supervisora de UCI

«Esta profesión es muy vocacional. Eso lo vivíamos especialmente cuando estábamos en pleno confinamiento. Nos tocaba enfrenarnos a la muerte y luego regresabas a casa y se encontrabas sola. Esa realidad era muy dura. Y acerca de la igualdad, cada vez hay más hombres en una profesión donde las enfermeras éramos al principio un amplísima mayoría», concluye.

Pilar Mata, enfermera Jefa de Hospitalización

«Por lo general, en nuestra profesión de enfermera hay más mujeres que hombres, aunque si me remonto a mi promoción, por entonces había muchos más hombres que mujeres. Actualmente somos nosotras mayoría, cobramos lo mismo y no hay diferencia de cargo ni de responsabilidad. Ojalá la misma situación se pueda vivirse en otros ámbitos de la sociedad».

Rocío Moreno, enfermera supervisora de Nefrología

«Las mujeres debemos perseguir nuestras ambiciones y nuestros sueños y pensar que, con el esfuerzo, el compromiso y la dedicación, se pueden conseguir. Desgraciadamente hemos tenido que pasar una pandemia, en la que todavía estamos para hacer visible a la sociedad la labor tan importante y bonita que realiza la enfermera», defiende esta profesional.