La fallida alianza murciana de PSOE y Ciudadanos sacudió tantos cimientos que la onda expansiva llegó a ser asociada a instituciones con las cuentas de la gobernabilidad muy justas como el Ayuntamiento de Málaga o la propia Junta de Andalucía, en la que los dirigentes malagueños del PP Juanma Moreno y Elías Bendodo desempeñan roles estelares. Sin embargo, la sangre no ha llegado al río y el terremoto ‘huertano’ ni siquiera ha provocado un adelanto electoral como el que ahora agita Madrid. Aunque los daños colaterales apenas se perciben por estos lares, tampoco sería justo afirmar que las aguas vuelven a estar en calma porque en los últimos tiempos no lo habían estado. Ahora mismo, la política malagueña regresa a sus propios temblores. O sea, a las cuitas que se aprecian en un recorrido por los retos, estrategias y heridas abiertas, a nivel provincial, en los principales partidos bajo una situación tan convulsa como la actual.

PP. Ni los adivinos más afilados hubiesen vaticinado todo lo que ha seguido en patios de otra índole a la reelección de Elías Bendodo como presidente provincial del PP. Tras el terremoto político, el PP malagueño no ha dejado de mirarse en el espejo ‘estable’ del Gobierno andaluz, aunque el apoyo de Cs en el Ayuntamiento capitalino y la Diputación fue garantizado enseguida. Y su dirección no le ha hecho precisamente seguidismo a la cruzada contra el partido naranja emprendida por el número dos de Pablo Casado, el murciano Teodoro García Egea. Existían razones y antecedentes para ello. El extraño congreso telemático de los populares malagueños resultó, el pasado 7 de marzo, menos tranquilo de lo esperado y no permaneció ajeno a la pugna del PP de Juanma Moreno con el aparato de Génova por el poder en otras provincias andaluzas. La incompatibilidad que alejaría a Patricia Navarro de la secretaría general pasó, con la vorágine posterior, a un segundo plano. Todo apunta a que Bendodo no tenía intención de nombrar a su nuevo núcleo duro hasta pasado el agitado congreso del PP sevillano. A partir de ahora quizá se convoque una Junta Directiva Provincial de la que, presumiblemente, tanto José Ramón Carmona como Elisa Pérez de Siles saldrían reforzados y continuarían muy cerca de Bendodo en la cúpula. En los mentideros políticos se comenta que, si la compatibilidad de Navarro no es aceptada, lo natural sería que Carmona ascendiera a número 2 como secretario general y Pérez de Siles lo relevase como número 3 e irrumpiría en la coordinación general del PP de Málaga. Una vez se configure el nuevo equipo, el reto será ampliar el alcance territorial y trabajar para obtener más representación en aquellos municipios en los que se está lejos de la posibilidad de gobernar. En esta estrategia encaja, por ejemplo, la reciente incorporación de su edil al equipo de gobierno en Manilva, donde no se descarta ampliar la colaboración a medio plazo con el actual alcalde, el independiente Mario Jiménez. Además, se les buscará una solución a plazas como la de Mijas, en la que Ángel Nozal y sus concejales fueron expedientados tras no obedecer la orden de apoyar a un alcalde de Ciudadanos.

PSOE. Llegados a este punto, el PSOE malagueño no habla de mociones de censura aunque reitera desde la oposición el mensaje de que es «un partido de Gobierno». En plena pandemia, a todos sus integrantes -desde los oficialistas más comedidos a los críticos más incisivos- les cuesta abstraerse de la guerra interna del PSOE andaluz. La primavera y, sobre todo, el verano se antojan movidos. De momento, la dirección provincial solo participa de forma soterrada en las batallas y amplifica el mensaje con el que Susana Díaz insiste en que atajar la crisis es «la prioridad» y que a las cuestiones orgánicas solo se les prestará atención cuando llegue el momento. Este ‘pacifismo’ contrasta con los movimientos ya realizados por alcaldes socialistas de diferentes comarcas o importantes agrupaciones como la de Carretera de Cádiz para posicionarse a favor de una renovación regional cada vez más vinculada a la figura del alcalde de Sevilla, Juan Espadas. No son pocos quienes sostienen que al cada vez más menguado ‘susanismo’ solo lo salvaría un adelanto electoral inminente en Andalucía. De ahí las prisas con las que Ferraz convocará para finales de noviembre o principios de diciembre las primarias andaluzas. Antes, a mediados de octubre se celebrará en Valencia un Congreso Federal en el que Susana Díaz y el secretario general del PSOE malagueño, José Luis Ruiz Espejo, apoyarán a Pedro Sánchez rodeados de compañeros que desearán ponerles la zancadilla en los cónclaves territoriales. La duda, para unos y para otros, sigue siendo si ella soportará hasta entonces el ‘plan estratégico de presiones’ urdido por el aparato nacional de Pedro Sánchez para que se aparte de su anhelo de repetir como candidata socialista a la presidencia de la Junta de Andalucía. Si sigue en su empeño el próximo otoño, a Susana Díaz no le quedará otra para subsistir que hacerse ‘un Sánchez’ y convencer a la militancia a contracorriente.

Guillermo Díaz, contrario a la alianza electoral de Cs y PP. Álex Zea

Ciudadanos. Su escasa pero decisiva representación en el Ayuntamiento de la capital y la Diputación puso, enseguida, el foco sobre la formación naranja tras el terremoto político murciano. La actual ejecutiva malagueña es afín a la presidenta del partido, Inés Arrimadas, y tanto el coordinador provincial, Guillermo Díaz, como la portavoz municipal, Noelia Losada, se sintieron autorizados para garantizar el mantenimiento del apoyo como socio de gobierno al PP. Sobre todo, en la Casona del Parque, donde las cuentas para una moción de censura saldrían y el ambiente había sido caldeado por las invitaciones que formulaba el PSOE. Precisamente, el diputado Guillermo Díaz fue aupado al liderazgo provincial por Arrimadas y -tras las últimas convulsiones y deserciones- su presencia en el núcleo duro nacional es cada vez más incontestable. Díaz -como Arrimadas- en ningún momento ha sido partidario de las alianzas electorales o la integración en el PP a las que antes de la ‘traición’ de Fran Hervías no le hacía ascos el vicepresidente de la Junta y líder regional, Juan Marín. Ahora, las batallas internas que dividían en dos a Cs en Andalucía se están disimulando y han sido aparcadas en un segundo plano tras el ‘reseteo’ que ha supuesto el nuevo acuerdo de estabilidad en el Gobierno andaluz. También ha ayudado el apoyo mostrado por Marín a Arrimadas en la Ejecutiva ‘urgente’ de hace una semana, que se saldó con la marcha de Toni Cantó. Aunque tras la renovación de hace unos meses ya no forma parte de la dirección provincial, en Cs Málaga existe un sector crítico ‘marinista’ que cuenta con los parlamentarios andaluces Carlos Hernández White y Teresa Pardo como principales eslabones.

Vox. Lo acontecido en los últimos días ha despertado, de nuevo, la faceta más agresiva de Vox. De hecho, ha convertido a Andalucía en uno de los principales tableros en los que Santiago Abascal juega su partida desestabilizadora mientras -con el pin parental como recurrente guadaña- reitera la necesidad de un adelanto electoral. En Málaga, el resultado del ‘10-N’ -que casi situó a Vox como segunda fuerza en la provincia en los últimos comicios generales- marcó un antes y un después. Desde entonces, la formación trabaja para poner fin a la paradójica ausencia de representación en el Ayuntamiento de Málaga y la Diputación, sin perder de vista -entre otras hipótesis- que en estas instituciones y en la propia Junta de Andalucía podría acabar teniendo el mismo rol de principal socio de gobierno del PP que ahora mismo desempeña Cs. A nivel orgánico, Vox Málaga se encuentra en pleno proceso de saneamiento de un avispero que se antojaba irresoluble. El ‘espectáculo’ dado en las primarias terminó con una gestora provincial presidida por el edil torremolinense Antonio Sevilla, que se encuentra inmersa en la consiguiente renovación y ampliación de sus estructuras en las distintas comarcas y principales ciudades malagueñas. El partido sigue en época de crecimiento y ‘fichajes’. Que a Patricia Rueda le tocase pacificar Vox Málaga con un aparente aire continuista -tras la efímera victoria de Enrique de Vivero contra José Enrique Lara- dice mucho. El peso adquirido por la diputada ante los ojos de Santiago Abascal la ha convertido en el indiscutible referente malagueño para la dirección nacional. Está por ver en qué se traduce el protagonismo de Rueda en futuras convocatorias electorales. Su destino podría estar cercano tanto a la aventura andaluza de Macarena Olona como a la candidatura a la alcaldía de Málaga. Rueda es incluida, de un tiempo a esta parte, en todas las quinielas.

Unidas Podemos. La reciente puesta de largo de la versión andaluza de Unidas Podemos ha supuesto un paso más en ese ‘matrimonio’ de IU y la formación morada que incluye en el pack los pactos de gobierno con el PSOE que vayan surgiendo. En la provincia de Málaga, la sintonía entre ambas organizaciones se escenifica a diario en el Ayuntamiento capitalino y la Diputación. Aunque a veces parezcan un todo, de momento IU se ha garantizado la supervivencia de su propio espacio con el proyecto continuista a nivel federal de Alberto Garzón. Más allá del ‘ascenso’ en el Parlamento andaluz del coordinador provincial, Guzmán Ahumada, el peso a esta provincia le viene dado por Garzón y por la condición de coordinador regional que atesora el malagueño Toni Valero. Por su lado, Podemos estrenó recientemente como nueva líder malagueña a la diputada provincial Maribel González Badía, aunque su poder es -cuando menos- compartido con los ediles capitalinos Paqui Macías y Nico Sguiglia. Ambos son los enlaces con la dirección nacional y regional, respectivamente.

Adelante Andalucía. El nuevo partido andalucista de Teresa Rodríguez lo tiene todo preparado para presentarse a los próximos comicios andaluces. Y en las diferentes comarcas malagueñas ya ha dado sus primeros pasos para gozar de cierta estructura, con vistas también a la presentación de listas a las elecciones municipales, las generales y las europeas en un futuro. El uso de la marca que compartió con IU y Podemos antes de la traumática ruptura será, a modo de órdago, uno de sus puntos de partida en una trayectoria que tampoco ocultará sus ‘fobias’ hacia el PSOE. El excoordinador provincial de Podemos Alejandro Serrato y la parlamentaria andaluza Vanessa García son los principales embajadores del ‘teresismo’ en tierras malagueñas.

Más País. La irrupción del nuevo partido ‘teresista’ deja en un rol aún más testimonial a la extensión malagueña de la formación errejonista Más País. Su cabeza visible es la exconcejal morada en Estepona Rosario Luque, quien además goza de cierto protagonismo en la ejecutiva regional que lidera la sevillana Esperanza Gómez. Más allá de las dificultades para obtener representación, el rol que puede jugar en listas compartidas con otros sujetos de la izquierda quizás sea el papel más determinante que le aguarda a Más País por estos lares.