La falta de rutina y relaciones sociales, el freno a las actividades de ocio, la enseñanza online o el desconocimiento en la gestión del tiempo libre. Las demandas de citas en Salud Mental han experimentado un crecimiento exponencial en menores de entre 12 y 18 años. Las terapias psicológicas sufrieron un repunte generalizado tras el confinamiento. Ahora, el aumento más significativo se está dando en jóvenes adolescentes, y preocupa especialmente a los psiquiatras infantiles.

«Se está observando un aumento generalizado de jóvenes que acuden con crisis de ansiedad y episodios depresivos sin desencadenantes claros», señala Mariena Hurtado, psicóloga clínica en la Unidad de Salud Mental Comunitaria Málaga-Centro. Los desórdenes alimentarios, sobre todo los de tipo restrictivo, son otros de los trastornos que más se están advirtiendo entre la población juvenil.

Preocupan, además, los casos de adolescentes que recurren a las autolesiones para afrontar el malestar emocional: «Están recurriendo a estrategias insanas, como realizarse pequeños cortes en la piel, con el objetivo de calmarse», explica Hurtado. Las distintas restricciones en varios de los ámbitos de la vida social adolescente es uno de los motivos que objetan los profesionales para justificar este tipo de conductas. Antes de la pandemia, explica esta experta en salud mental, la angustia la gestionaban mediante alguna actividad relajante como ir al gimnasio o hacer algún tipo de manualidades. «Tras la pandemia, estas estrategias más sanas han sido restringidas y han provocado el aumento de estrategias más destructivas», argumenta.

Los psiquiatras advierten, también, del incremento en el uso y el tiempo que la población juvenil dedica a los dispositivos móviles y las redes sociales. «Está habiendo un abuso que podría catalogarse dentro de las adicciones», informa Eva Flordelis, coordinadora de psiquiatría dentro de la Unidad de Neurociencia del Hospital Quirón. Esta tendencia podría llegar a convertirse en un problema patológico, explica esta profesional, ya que muchos adolescentes no están siendo capaces de distinguir cuando dejan de hacer un uso racional de estos dispositivos.

La franja de edad en la que más están aumentando este tipo de trastornos es la que comprende a los jóvenes de entre 12-13 años hasta los 18, exponen los expertos. A tan temprana edad, la personalidad de los jóvenes no se encuentra forjada totalmente, por lo que cualquier factor externo les afectaría más de lo que podría llegar a afectar a un adulto, exponen los expertos.

Por su parte, los pacientes con antecedentes en salud mental han visto agravada su situación durante estos últimos meses. El confinamiento paralizó el tratamiento de patologías previas, por lo que pacientes que ya se encontraban estabilizados y estaban siendo tratados en sus domicilios, se han visto obligados a volver a las consultas. «Está habiendo mucha rehabilitación de patologías que ya estaban bien llevadas en casa», señala Flordelis.

Las causas

La pandemia ha hecho tambalear los cimientos sobre los que se regía la vida diaria de los adolescentes. «Se han visto obligados a intensificar la convivencia con la familia y a restringir durante meses los contactos con sus amistades. Además de la reclusión en su casa o la realización de sus actividades principales de manera online», explica Rafael San Román, psicólogo de la plataforma IFeel.

Todo ello se ha traducido en un mal manejo del tiempo libre, aumento de las situaciones de tensión o ansiedad en casa. «Además, en la adolescencia son muy importantes la presencia de referentes sólidos y las relaciones con iguales. Quizás por estos motivos los jóvenes de esta edad están viéndose más afectados a nivel psicológico», considera Hurtado.

Las consultas online repuntan aún después del confinamiento

El número de consultas online se disparó durante y después del confinamiento. La irrupción del formato digital en esferas tan cotidianas de la vida como el trabajo abrió la puerta hacia otro tipo de actividades en línea, la terapia. El 60% de los usuarios que acuden a consulta por primera vez se habría decantado por hacerlo a través de dispositivos móviles, en detrimento de la terapia presencial. Así se desprende del informe ‘Psicología y terapia online en la era del Covid-19’, elaborado por la plataforma Ifeel. El perfil de los usuarios que más se decanta por la terapia online es el personas de entre 25 y 35 años, generalmente mujeres, señalan desde Ifeel. Entre las ventajas que encuentran los pacientes de este tipo de consultas se encuentran el ahorro de tiempo o la comodidad. Además, esta práctica acerca la terapia a personas que no puedan salir de sus domicilios, no tengan tiempo, no dispongan de un psicólogo adaptado a sus necesidades o vivan en un país diferente al de su lengua natal, enumera Rafael San Román, psicólogo y responsable de contenidos de Ifeel. La plataforma, que a día de hoy atiende a cientos de pacientes repartidos por todo el territorio nacional, señala un aumento de hasta el 168,6% en consultas por cuadros de ansiedad y una subida del 80,94% por depresión. Con el fin de tratar este tipo de patologías, la plataforma ofrece consultas enfocadas a desarrollar actividades sociales -como la asertividad, comunicación, empatía, escucha activa, negociación o capacidad de comunicar sentimientos- que han aumentado un 93,4%.