47.200 jóvenes malagueños no tenían trabajo en 2020 y los que sí lo tenían, en la mayoría de los casos se encontraban en un mercado laboral donde se ausentan los contratos duraderos, los sueldos que sobrepasen los 800 euros y los horarios que fomenten la conciliación. Todo ello provoca que vean imposible dar el paso de emanciparse, comprar una vivienda o formar una familia.

La tasa de paro en Málaga provincia en la población menor de 30 años alcanzó el pasado año, según la Encuesta de Población Activa del INE, un 39,64%, un porcentaje que rompe la tendencia a la baja que se estaba sucediendo desde 2016. La situación en la provincia es reflejo de la situación nacional, ya que España lidera el ránking de paro juvenil de la UE con un 39,9% de desempleo de los menores de 25 años. Estas cifran se sitúan ocho puntos por encima del 2020 y son el dobles de la media total europea.

ISABEL BARRANCO. Almeriense afincada en Málaga, de 22 años, reconoce que ha podido estudiar la carrera de Periodismo gracias al apoyo de sus padres y a encontrar un alquiler decente en la ciudad. A falta de encontrar un trabajo estable, ve imposible emanciparse pronto.

ISABEL BARRANCO. Almeriense afincada en Málaga, de 22 años, reconoce que ha podido estudiar la carrera de Periodismo gracias al apoyo de sus padres y a encontrar un alquiler decente en la ciudad. A falta de encontrar un trabajo estable, ve imposible emanciparse pronto. L. O.

Talento directo al extranjero

Detrás de estas cifras hay rostros, nombres y apellidos. En España, hay jóvenes especialmente formados a los que se les acaba excluyendo del mercado laboral, a veces, por ese exceso de cualificación. Al rechazarlos en España deciden emprender la aventura de emigrar en busca de un futuro mejor. Es el caso de Abigail Hasthorn, de 22 años. Ella está a punto de acabar la carrera de Periodismo en tan solo un par de meses pero reconoce que los únicos trabajos que ha podido realizar han sido repartiendo folletos y limpiando casas y barcos y sin ningún tipo de contrato. Enamorada de su futura profesión, el periodismo, cree que la mejor opción que se le presenta es marcharse al extranjero. «Me he planteado irme de casa muchas veces. Ahora mismo están las cosas muy difíciles pero en julio pretendo marcharme a Suecia a estudiar. Allí, intentaré buscar trabajo de alguna manera y así poder ir haciéndome mis propios ahorros ya que mis padres no me dan paga», explica la joven.

ÁLVARO SUÁREZ. Álvaro Suárez es un malagueño apasionado del deporte y la comunicación. Cree que en España se ha concebido una visión paternalista de los jóvenes y que muchos los ven como unos vagos. «No pedimos un mundo de color de rosa, queremos al menos unas condiciones laborales dignas», cuenta.

ÁLVARO SUÁREZ. Álvaro Suárez es un malagueño apasionado del deporte y la comunicación. Cree que en España se ha concebido una visión paternalista de los jóvenes y que muchos los ven como unos vagos. «No pedimos un mundo de color de rosa, queremos al menos unas condiciones laborales dignas», cuenta. L. O.

ABIGAIL HARSTHORN. Estudiante de Periodismo, cree que su sector es uno de los más precarios y que la mejor salida que tiene es marcharse al extranjero, concretamente a Suecia, donde espera encontrar un trabajo con el que comenzar a tener sus propios ahorros y que sea posible de compaginar con un máster.

ABIGAIL HARSTHORN. Estudiante de Periodismo, cree que su sector es uno de los más precarios y que la mejor salida que tiene es marcharse al extranjero, concretamente a Suecia, donde espera encontrar un trabajo con el que comenzar a tener sus propios ahorros y que sea posible de compaginar con un máster. L. O.

Un trabajo digno, imposible

«Es muy difícil encontrar trabajo en España. O estás sobrecualificado o te falta cualificación», señala Manuel Pérez, psicólogo de 24 años que se encuentra estudiando en Madrid. Tiene tres másteres y el mejor contrato que ha tenido ha sido de 10 meses en un puesto de becario en la Universidad de Málaga donde cobraba 400 euros. Harsthorn, además, coincide en la apreciación del psicólogo, según su experiencia, «me he recorrido Málaga entera repartiendo currículums en todas partes y lo máximo que he conseguido han sido tan solo un par de entrevistas que no me han supuesto ningún contrato». Asimismo, en su sector, la comunicación, que define como «muy precario», ha visto como muchos de sus compañeros trabajaban totalmente gratis por el simple hecho de lograr conseguir experiencia y, los que cobran algo, lo hacen con un sueldo muy bajo.

JESÚS MARTÍNEZ. Estudiante de Relaciones Laborales y Recursos Humanos y apasionado de la política, quiere acabar la carrera y entrar en Derecho ya que siempre ha soñado con ser abogado. Pese a ello, su experiencia laboral nada tiene que ver con ello, su mejor sueldo fue un trabajo de verano como teleoperador. L. O.

La pandemia lo empeora

Todos constatan que con la llegada de la crisis del coronavirus aún es más difícil entrar en el mercado laboral. Samuel Laguna, estudiante de cuarto curso del grado de Química, reconoce que no es el mejor momento para acabar la carrera y salir en la búsqueda de su trabajo soñado. «Si de por sí en España había muy pocas oportunidades, si ahora le sumas la gran crisis que hay ,y loque queda por llegar por la pandemia, peor aú»”, cuenta. En palabras de Laguna, que compagina la carrera de Química con su trabajo temporal como profesor de natación, «no es nada fácil trabajar como cientifico hoy día en España, porque jamás se le ha apoyado económicamente desde los diferentes gobiernos. Para poder competir hoy día mínimo tienes que ser doctor en tu rama, lo que es muy difícil ya que,o tienes suerte con tu grupo de investigación, o recibes alguna de las poquísimas becas que hay, donde tambien hay muchísima competitividad». En este sentido Manuel Pérez señala que la formación de los jóvenes en España es brillante pero que la gestión del Gobierno con los jóvenes es nula. «España está perdiendo diamantes que cuando entraron en la universidad eran piedras a pulir».

MARIVÍ PÉREZ. Mariví Pérez tiene 20 años y también es una amante de la política. Esta joven denuncia la falta de ayudas hacia el emprendimiento. En sus propias palabras, «son muchos los jóvenes que tratan de buscarse la vida y necesitan un empujón económico para emprender y lograr estabilizar su situación».

MARIVÍ PÉREZ. Mariví Pérez tiene 20 años y también es una amante de la política. Esta joven denuncia la falta de ayudas hacia el emprendimiento. En sus propias palabras, «son muchos los jóvenes que tratan de buscarse la vida y necesitan un empujón económico para emprender y lograr estabilizar su situación». L. O.

Respecto a la emancipación, España sigue marcando récords: La Covid-19 ha situado los datos de emancipación de la juventud española a la misma altura que los datos del 2001, con una tasa del 17,3 por ciento y deja a uno de cada tres jóvenes en situación de riesgo de pobreza, según los datos del primer semestre de 2020 del Observatorio del Consejo de la Juventud de España.

La edad con la que los jóvenes siguen viviendo en casa de sus padres aumenta de los 29 años a los 29,5, un dato verdaderamente preocupante que vuelve a dejar a España mal parada a nivel europeo. Manuel Pérez lamenta tener que depender de sus padres para estudiar en Madrid por los altos precios de los alquileres y la ausencia de trabajo. Por su parte, Isabel Barranco, de 22 años, almeriense afincada en Málaga, ve totalmente imposible poder independizarse pronto. «Si vivo fuera tendría que ser compartiendo piso como lo hago ahora, que estoy estudiando en Málaga, donde se puede encontrar algún piso con un alquiler decente pero, de igual forma, puedo permitírmelo gracias al apoyo económico de mis padres», explica la joven.

SAMUEL LAGUNA. Samuel Laguna tiene 21 años y le quedan dos meses para finalizar el grado de Química. Siempre ha sido un verdadero apasionado de la ciencia pero reconoce que el sector de la ciencia está muy castigado en España. El malagueño opina que debido a las pocas plazas que hay en el sector las exigencias para acceder a él son aún más altas. Asimismo destaca que la falta de becas incrementa la competitividad en el sector. Le gustaría trabajar en España, con un trabajo estable, pero sabe que la situación del sector de la ciencia fuera de nuestro país está mejor valorado tanto social como económicamente. Compagina los estudios con un trabajo temporal como monitor de natación, su otra pasión, para ganar algo de dinero. «Contando los gastos de material y transporte como estudiante universitario, me sobra algo de dinero, pero ni de lejos suficiente como para plantearme de momento independizarme», explica. L. O.

MANUEL PÉREZ. Manuel tiene 24 años y está estudiando en Madrid el que es su tercer máster. Es psicológo y, reconoce que quizás en su sector lo tienen más fácil estos meses por lo que ha afectado la pandemia a la salud mental. Pese a ello, cree que aunque tengas muchos estudios, si no tienes experiencia es difícil trabajar. L. O.

Creen que no luchan por ellos

Cuando se les pregunta si creen que las instituciones luchan por los jóvenes y por su emprendimiento la reacción generalizada es una carcajada. Mariví Pérez, de 20 años, destaca que los impuestos de los autónomos y las ayudas para el emprendimiento en España son nulas. «Si quieres buscar salida para trabajar, emprendiendo tu propio negocio, lo que necesitas es un empujón. Si nadie te lo da es imposible que la juventud emprenda», explica. Asimismo, Mariví señala que a los jóvenes se les tiene olvidados desde el instituto. «En la pandemia se ha visto cómo se nos ha tratado a los estudiantes. En Bachillerato se les dice a los jóvenes que estudien mucho pero después no se nos da garantías de qué va a pasar con nosotros en el futuro. Sé que estamos viviendo una situación muy difícil la que estamos viviendo pero creo que se nos tiene muy olvidados», insiste la joven.

En este sentido, Jesús Martínez, de 23 años, estudiante de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, cree que no es que no se haga suficiente por los jóvenes, sino que siguen dejando medidas que les perjudican en la búsqueda de empleo. «Es normal que no podamos independizarnos y hacer nuestras vidas. Estamos en un país donde jóvenes preparados y competentes tienen que irse a otros países para buscarse la vida debido a la incompetencia política que llevamos sufriendo más de una década en España», concluye.