La pandemia puso en el foco mediático y social la importancia de los profesionales sanitarios en la lucha contra la pandemia de la Covid-19.

Proliferaron los aplausos durante los primeros meses de la crisis sanitaria y se ensalzó a la profesión calificando a sus trabajadores como héroes y heroínas frente a un enemigo común.

Sin embargo, ese homenaje a la profesión sanitaria no ha frenado las agresiones, que eran un problema antes de la pandemia y lo siguen siendo actualmente.

«Antes del Covid nos agredían, después del Covid nos siguen agrediendo», puntualiza José Antonio Becerra, representante de Atención Primaria del Sindicato Médico de Málaga. «Nada justifica una agresión a nadie».

Además, las dos últimas agresiones más recientes, la ocurrida la semana pasada en las Urgencias del Hospital Regional contra una médico y la del centro de salud de Alhaurín el Grande contra otra facultativa, se produjeron cuando los pacientes ya habían sido atendidos o estaban siéndolo, sin previo aviso.

Denuncias

Aunque las agresiones a sanitarios se redujeron un 33% a nivel andaluz en 2020, Málaga siguió a la cabeza de los ataques contra los profesionales, con 26 denuncias interpuestas, seguida de Sevilla, con 16. 

En el 51% de los casos, la agredida es una mujer y, en el caso del agresor, suele ser un varón, que es el acompañante del paciente, según datos del Balance de Actividad de la Policía Nacional para «prevenir la agresión a profesionales de la salud».

«Antes se producían agresiones y los profesionales no lo denunciaban, se lo tragaban. Ahora cada vez que ocurre algo, nosotros animamos a que los profesionales denuncien todas las agresiones tanto a la Policía como al distrito o su hospital», destaca Becerra. 

El caso de el centro de salud de Las Lagunas de Mijas, el Sindicato Médico y 29 profesionales sanitarios denunciaron las amenazas lanzadas a través de una ristra de comentarios en Facebook en los que incluso se hablaba de «matar» y «linchar» a todo el personal del ambulatorio.

Cuando las agresiones verbales hacia los profesionales sanitarios se vierten en las redes sociales puede considerarse el agravante de «publicidad» a la hora de interponer una denuncia.