Málaga ha entrado esta misma madrugada en la llamada fase de estabilización, la primera de las tres fases que el Gobierno andaluz ha planteado para hacer frente al fin del estado de alarma. Con esta nueva situación se abre la puerta a nuevas medidas diseñadas para encaminar a la provincia hacia la normalidad, en la que el Ejecutivo de Juanma Moreno espera adentrarse tras la fase de normalización, el próximo 21 de junio.

El 25 de octubre de 2020, el Gobierno volvió a declarar el estado de alarma para contener el avance de la Covid-19. El 3 de noviembre de ese mismo año, el Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobó una prórroga con una duración de 6 meses, que se prolongaría hasta el 9 de mayo. Con el anuncio, el pasado 6 de abril, de que el Gobierno de la nación descartaba prolongar una vez más el estado de alarma se presentaron un sinfín de incógnitas.

El fin del estado de alarma supone que las comunidades autónomas pierdan la herramienta jurídica que hasta ahora les permitía establecer restricciones que afectase a los derechos fundamentales de la población. En este nuevo escenario, medidas restrictivas como el toque de queda o las limitaciones territoriales quedarán suspendidas desde esta misma madrugada. De este modo, a partir de mañana lunes Andalucía no podrá limitar la circulación de personas en horario nocturno, la entrada y salida de la comunidad, el número de personas reunidas o el aforo en los lugares de culto. Estas son las cuatro grandes medidas que decaen junto al estado de alarma.

Desde esta madrugada, las comunidades solo podrán limitar derechos fundamentales en situaciones de extrema gravedad y amparándose en la Ley Orgánica de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública de 1986, que establece que se podrá llevar a cabo la toma de «medidas necesarias para luchar contra una enfermedad transmisible cuando así lo exijan razones sanitarias de urgencia o necesidad». Este tipo de restricciones, no obstante, deberán contar siempre con un aval judicial.

El campo de actuación de las comunidades autónomas se limita así y las únicas medidas que podrán adoptar serán las referidas a horarios, aforos, suspensión de actividades o cierre de locales. En este contexto, la Junta de Andalucía ha planteado un plan de desescalada en tres fases con el fin de seguir conteniendo el avance del coronavirus y emprender el camino hacia la normalidad.

No habrá limitaciones horarias en las playas. Imagen de bañistas este sábado Gregorio Marrero

El presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, dio a conocer el pasado jueves las fases que componen esta nueva desescalada. La primera fase será la de estabilización, que se prolongará hasta el 31 de mayo y cuyas medidas comenzarán a regir a partir de mañana mismo. La segunda fase se ha denominado de avance y tendrá lugar del 31 de mayo al 21 de junio. Por último, la fase de normalización, prevista del 21 de junio en adelante.

Fase de estabilización

Málaga encara una situación similar a la vivida el pasado verano, en el que las limitaciones adoptadas por las administraciones autonómicas afectaban, sobre todo, a comercios y hostelería. De este modo, las medidas que acompañan a la fase de estabilización suponen una relajación de las restricciones que han acompañado a la población durante más de seis meses. Las más esperadas, el fin del toque de queda y las limitaciones de movilidad. A partir de mañana, no existirá ningún argumento legal que prohíba el tránsito de personas por las calles en horario nocturno. Como tampoco lo habrá para impedir la movilidad más allá de la región, por lo que no solo se podrá entrar y salir de la comunidad sino que también se podrá viajar a nivel internacional. A excepción de los municipios que cuenten con una incidencia superior a los 500 y los 1.000 contagios por cada 100.000 habitantes.

Esta nueva fase trae consigo, también, medidas relacionadas con el horario y el aforo de la hostelería, las discotecas, las celebraciones de eventos, el ocio cultural o las playas y piscinas.

Los bares y restaurantes podrán abrir, desde mañana, hasta las 0.00 horas y aumentar el número de comensales a ocho en el interior del local y a diez en terrazas y exteriores. Esta medida ha sido bien recibida por el sector hostelero, uno de los más perjudicados por la pandemia. «Estas medidas van muy en la línea de las peticiones que hemos realizado a la Junta en las últimas reuniones que hemos mantenido, entendemos que es un primer paso», argumenta Javier Frutos, presidente de la Asociación Malagueña de Hosteleros (Mahos). Para Frutos, el mes de mayo supondrá un punto de inflexión: «Es un paso bastante bueno para la hostelería a día de hoy. El poder abrir hasta las doce de la noche y poder dar un servicio de cenas es para nosotros un alivio bastante importante».

En lo referente a la celebración de eventos, el aforo ha sido ampliado a 300 personas en el interior de los recintos y a 500 en el exterior. El presidente de Mahos indica que «es un primer paso que también ayuda al sector del catering, que ha sido uno de los más castigados». Por su parte, en los espectáculos, cines, teatros, eventos deportivos o las plazas de toros se podrá dejar una butaca libre entre grupos de espectadores en los municipios con niveles de alerta 1 y 2. En el resto de niveles, la separación tendrá que ser de 1,5 metros. La misma distancia que se deberá guardar en las playas y piscinas, que no contarán con ningún tipo de limitación horaria.

Una de las grandes novedades de esta fase será la apertura de discotecas y bares de copas hasta las dos de la madrugada. Con las mismas restricciones que los locales de hostelería, el baile se verá limitado a las zonas al aire libre y siempre con mascarilla. «Es un primer paso para recuperar la normalidad pero con ese horario es muy complicado. Necesitamos más horario y más normalidad», señala Juan Rambla, presidente del colectivo de empresarios ‘Málaga Noche’. Rambla denuncia que esta medida fomentará las fiestas privadas y los botellones: «No tiene sentido que haya un horario de cierre cuando la gente va a poder estar en la calle hasta la hora que quiera. Mejor que estén en un sitio controlado que en uno en el que no haya ningún tipo de control», defiende.

En este sentido, la eficacia de este plan de desescalada dependerá de la responsabilidad individual de cada ciudadano, recalcan los expertos. «A partir de ahora llegamos a un punto en el que el compromiso por parte de la población en el cumplimiento de las medidas debe ser muy elevado», advierte Rafael Martínez, presidente de la Sociedad Andaluza de Medicina Preventiva y Salud pública.