Ocho ediciones lleva, con la actual, el Máster de Creación de Videojuegos, un título propio de la Universidad de Málaga centrado en el Diseño, Arte y Programación. Un título único en Andalucía, «muy especializado, que está enfocado a la industria. Los profesores son profesionales activos del sector» explica Antonio José Fernández Leiva, director de este Máster que cuenta con alumnado de todas partes, y que incluso tiene lista de espera.

Lo más interesante del Máster de Creación de Videojuegos es que proporciona una titulación propia con reconocimiento universitario, una formación que responde a una demanda de la sociedad, puesto que de momento no hay un grado universitario de creación de videojuegos en Andalucia. «Es cuestión de tiempo y recursos. Hay que esperar que haya más profesionales para que puedan ser profesores universitarios», avanza Fernández, que calcula que dentro de unos cinco o siete años la Universidad de Málaga ya tendrá un grado sobre creación de videojuegos.

Antonio Fernández, experto en la aplicación de técnicas de Inteligencia Artificial al mundo de los videojuegos, explica que dentro del sector existe lo que se conoce como el ‘caso Málaga’. «Es una combinación de fuerzas a nivel institucional y privado» relata Fernández. Entre otros puntos, destaca la ayuda del Ayuntamiento («de hecho, damos las clases en el Polo de Contenidos Digitales»), eventos como Gamepolis, que la red española de Excelencia de I+D+i en videojuegos -que él mismo preside- también esté en Málaga, y la apuesta de la universidad. «La UMA aporta un Máster profesional con profesores que hoy día crean videojuegos y una Cátedra de videojuegos, gamificación y juegos serios. Por todas estas razones, Málaga es un referente nacional, y ayuda a convertir a Andalucía en el tercer nodo mas importante de desarrollo de videojuegos de España tras Madrid y Barcelona».

Uno de los objetivos transversales del Máster es potenciar el talento y que este se quede en Málaga, aunque son inevitables los fichajes de los alumnos por parte de las grandes empresas. «En la web del Máster tenemos el Salón de la fama, y repasamos la trayectoria de algunos alumnos que han llegado muy lejos», reconoce con orgullo. «El Máster tiene un grado muy elevado de empleabilidad, sobre todo los programadores. Es la figura más demandada con diferencia. Muchos alumnos empiezan a trabajar antes de terminar el Máster», matiza.

Aparte del entretenimiento, la industria del videojuego ha crecido significativamente a raíz de nuevos conceptos como la gamificación y los juegos serios. «Eso hace que la industria rompa la barrera del ocio, que ya por sí es importante» asegura, y destaca cómo el Ministerio de Deportes y Cultura trabaja para «convertir el desarrollo de videojuegos en España como una línea prioritaria, y que pueda recibir ayudas similares a las del cine».

Fernández señala que hay un ‘boom’ que viene dado porque el videojuego «penetra en la sociedad en cualquier sector. Más allá del entretenimiento, la gamificación y los videojuegos serios se introducen en temas como la propiedad intelectual, el derecho, la enseñanza, el marketing, la política, la salud o la economía».

Una cosa que Fernández sí ve necesaria es la incorporación de la mujer en el desarrollo, diseño y programación de videojuegos. «Hay que buscar la forma de atraerlas» reconoce el director del Máster, que detalla que en otros ámbitos de la misma industria, como marketing, sí que hay muchas mujeres trabajando. Se trata de un problema global, pues «en las escuelas de Informática solo el 17% del alumnado son mujeres y se tiene que notar. Hay que atraer a las mujeres a la Ingeniería».

«La visión que tienen las mujeres en el ámbito del desarrollo es muy diferente al de los desarrolladores masculinos y estamos deseando que entren», añade, valorando la riqueza que da la diversidad en cualquier ámbito. «Necesitamos que haya mujeres, personas de otras razas, países, religiones, de todo tipo de orientación sexual. La diversidad, la diferenciación, es lo que hace que la creatividad despunte”, finaliza.