Un buen susto de salud que le ha hecho pasar dos veces por el quirófano no le ha quitado fuelle al responsable del principal sindicato de la Policía Nacional en Málaga. Tras una recuperación en la que su principal motivación fue volver cuanto antes a patrullar las calles de Málaga y defender los intereses de los policías, la vitalidad y el optimismo de Miguel Millán están de vuelta.

Este mes de junio se cumplen dos años de la llegada de Jupol al Consejo de Policía...

Un camino difícil, sin duda. Con muchos obstáculos de la Administración y de algunos jefes que no están acostumbrados a que defendamos los derechos de los agentes y el sentido común, pero seguimos avanzando. La ausencia de una labor sindical seria en el cuerpo durante décadas no pone las cosas fáciles, pero por eso estamos aquí. Por eso nació Jupol.

¿Es más difícil conseguir objetivos de lo que creían antes de entrar en el consejo?

Sabíamos que no iba a ser fácil. Contábamos con que la inactividad de los sindicatos tradicionales durante tantos años nos haría chocar contra un muro. Pero esta lucha por la institución merece la pena.

¿Qué cambios han logrado?

Sólo llevamos dos años, pero un poco de todo. Y mucho más de lo que los sindicatos tradicionales reconocerán nunca. Desde ser escuchados, porque al principio los jefes no querían ni recibirnos, hasta que pongan duchas en comisarías que no las han tenido durante 25 años. Fíjese, duchas. Para un mando que trabaja cómodamente en un despacho no tiene importancia, pero para los compañeros que se dejan la piel en la calle todos los días es una necesidad. En Málaga también hemos conseguido que la Dirección General anule dos comisiones de servicios (cambios de destino) irregulares que previamente había autorizado. Una para la pareja de un representante sindical y otra para la de un alto mando. Sinceramente, nos resulta desagradable que estas compañeras tengan que volver a sus destinos iniciales, pero la realidad es que hay miles de policías que piden cambios de destino cumpliendo con los requisitos y no tienen esa suerte. Se trata de justicia y de legalidad. Estamos analizando la viabilidad de la vía penal, porque entendemos que no se ha procedido bien.

¿Cómo encajan esa combatividad en el cuerpo?

Creo que algunos mandos piensan que somos extremistas, pero suelen ser los mismos que actúan como si las comisarías fueran cortijos. Rechazar una injusticia no es extremismo. Si algo nos parece injusto o irregular no sólo lo decimos, lo denunciamos y vamos hasta el final. Siempre empezamos con el diálogo y si hacen oídos sordos, actuamos. La llegada de Jupol ha puesto fin a la sumisión sindical en la Policía. Ahora nos respetan bastante más. Somos policías del siglo XXI, aunque más de uno sigue en el XX. Parece que están más interesados en su evolución personal que en la del colectivo.

El termómetro de un sindicato son los afiliados. ¿En qué punto se encuentran?

Nunca llegué a pensar que estaríamos cerca del número de votantes, que en la provincia de Málaga fueron 1.710. Ahora estamos en algo más de 1.600 afiliados, una cifra de la que estamos muy orgullosos, pero somos conscientes de la responsabilidad que supone. El objetivo de la ejecutiva provincial es responder ante ellos y creo que lo estamos consiguiendo gracias al equipo de representantes sindicales que tenemos en las comisarías malagueñas.

¿Han tocado techo a nivel de afiliados?

Para nada. Hay muchos compañeros y compañeras que no están afiliados a ningún sindicato. También luchamos por ellos, incluso por los que votan a otras organizaciones. Mire, esta semana Jupol Málaga ha conseguido que el pleno del Ayuntamiento pida por unanimidad la Medalla al Mérito Policial con Distintivo Blanco para la Policía Nacional y la Guardia Civil de toda España por el comportamiento que ambos cuerpos han tenido durante la pandemia. Lo que luchamos, lo que conseguimos es para todos, sin distinciones.

Las elecciones al Consejo de 2023 ya están en el horizonte. ¿Cómo las plantean?

Como hasta ahora. Con el compromiso que merecen nuestros afiliados y el resto de policías del cuerpo. Y esto se consigue cumpliendo lo prometido, que es seguir luchando por una mejor Policía Nacional, con mejores medios para poder dar más protección al ciudadano.

¿No habrá un reclamo?

Algo estamos preparando. No puedo avanzar mucho, pero en Jupol Málaga estamos desarrollando un estudio con la idea de que los policías puedan tener su papel como agente y como trabajador. Creo que esto daría un giro a la institución, sería una revolución. Lo inimaginable.

Han luchado por la condecoración de Plamen Pavlov, el empresario de Fuengirola que ha donado al cuerpo decenas de miles de geles hidroalcohólicos durante la pandemia. ¿Cree que se la otorgarán finalmente?

Estamos en ello, pero será muy difícil. Tenemos la oposición del comisario provincial y del Jefe Superior de Andalucía Oriental. Nos argumentan que ya le han agradecido sus donaciones a través de un correo electrónico. Nos parece ofensivo. Tampoco nos apoyan el resto de sindicatos y no lo entendemos. Este señor ha entregado más de 75.000 botes de geles a policías nacionales y guardias civiles de toda España. Un sindicato incluso llegó a mentir en una reunión con el alto mando diciendo que los botes no se repartieron entre todos los funcionarios y el comisario provincial le corrigió, algo que le agradecemos. Seguimos sin entender que muchas medallas que concedan todos los años a civiles que no mueven un dedo por el cuerpo y no haya una para el señor Plamen.

Jupol Nacional se está enfrentando a su primera gran crisis con el cese de su secretario general y la creación de una gestora.

Jupol ha crecido muchísimo en muy poco tiempo y es cierto que se ha abierto una pequeña fisura, pero no tiene nada que ver con el dinero. Los gastos y las cuentas del secretario general y del Comité Ejecutivo Nacional parecen que son adecuados, pero hay personas que quieren aprovechar este momento para desestabilizar a Jupol. Sinceramente, no creo que esté pasando nada que no se pueda arreglar de forma democrática. Serán las bases y la justicia quienes den la respuesta adecuada, y no ciertas personas que buscan la desaparición de este sindicato.

¿Qué personas?

Sólo tenemos que tirar de hemeroteca y ver cómo representantes de otras organizaciones han sido investigados por presuntos delitos penales y no han sido capaces de dimitir o de poner su cargo a disposición de sus bases. En Jupol somos diferentes. Cuando se abre una pequeña brecha, llamamos a las bases para reparar, pues es el máximo órgano de un sindicato. Sólo buscamos el equilibrio y la equidad.

Pero esta crisis es interna. ¿Hay fractura en Jupol?

Más que fractura es posicionamiento sobre lo ocurrido internamente. Es cierto que hay compañeros que piensan que no se ha hecho bien por parte de la Comisión Transitoria, pero también hay otros que sí. Esto se traduce en un ambiente de trabajo enrarecido en el Comité Ejecutivo Nacional. Y para evitar que afecte al movimiento, tomaron una decisión. Si está mal lo dirá un juez. Y el próximo día 2 de junio se hará la Asamblea y serán las bases las que decidan para que el movimiento siga rodando al 1.000%.