La pandemia disparó el pasado año un 51% el número de personas que acudieron a Cáritas en Málaga en busca de ayuda, acogida o acompañamiento (13.387) y situó el volumen en niveles prácticamente similares al de 2013 o 2104, cuando se atravesaban los momentos finales y más duros de la anterior crisis económica. La acción de Cáritas permitió así auxiliar a más de 41.300 personas, incluyendo ámbitos familiares, lo que supuso un incremento del 30% en relación al año anterior, según la Memoria 2020 de esta institución, que sido presentada este jueves por la Diócesis de Málaga.

"La crisis sanitaria ha tenido una consecuencias sociales importantes, y los más débiles son los que más los han sufrido. Porque el virus de la pobreza y de la desigualdad ya estaba entre nosotros antes de la irrupción de la pandemia", ha comentado el director de Cáritas, Francisco José Sánchez, acompañado del delegado epsicopal, Antonio Collado.

Quizá el dato más revelador es que el 40% de las personas que recurrieron a Cáritas el pasado año lo hicieron por primera vez. Muchos de ellos eran personas con trabajos normalizados (comercio, hostelería, autónomos...) que no recibieron a tiempo las ayudas al desempleo, y otros que, desarrollando su actividad en la economía sumergida o de forma extremadamente inestable, no tenían ningún derecho a prestación. En años anteriores, el peso de los que se acercaban a Cáritas por primera vez era del 30%.

"En nuestra sociedad hay muchas personas que, aún teniendo empleo, viven en una gran precariedad y, aunque aparentemente están integradas, corren el riesgo de caer en la pobreza o la exclusión social ante cualquier pérdida de actividad o cambio vital como el generado por la pandemia", ha comentado. "Nadie debería elegir entre comer y pagar la luz, pero desgraciadamente hemos visto muchas más situaciones de este tipo el pasado año", ha añadido.

Cáritas ha recordado que el importante repunte de atenciones en 2020 ha roto una tendencia a la baja que se venía observando desde 2017, cuando la economía comenzó a mejorar claramente, y ha insistido en que la alta precariedad en los contratos de muchos trabajadores lo deja mucho más expuestos a situaciones imprevistas como la pandemia. "La situación económica de muchas familias en Málaga es una herida social que no termina de cicatrizar. Es la segunda crisis que vivimos en 12 años, y en este caso ha golpeado más a quien ya estaba cerca de la pobreza", ha afirmado. También se ha referido a la situación de migrantes sin documentación, personas solas sin red familiar o gente que vive en la calle.

Sánchez y Collado han incidido en que la pandemia ha desvelado la "fragilidad" como sociedad, para responder con suficientes recursos y medios de protección social y ven con preocupación "la cronificación e incorporación de nuevas familias a la pobreza".

La memoria de Cáritas refleja que en los meses de confinamiento estricto se duplicaron las atenciones. "La capital y algunos municipios costeros fueron las zonas más afectadas en este periodo. Una vez superada esta primera etapa, desde el mes de mayo, en las Cáritas Parroquiales la situación se fue normalizando, sin producirse aumentos significativos", apunta. En las zonas rurales hubo menos necesidades, quizá debido, según Sánchez, a que las redes familiares son más fuertes en esas zonas.

En este "difícil contexto", solo el 5,6% de las personas atendidas ha logrado mejorar su situación, mientras que el 23,6% de las personas llevan acudiendo a Cáritas durante más de tres años.

Respecto al sexo, siguen siendo las mujeres quienes mayoritariamente acuden a Cáritas en busca de ayuda. "La pobreza continúa teniendo rostro de mujer. En un 73% de los casos, son ellas las que toman las riendas de la situación para salir adelante, generalmente con cargas familiares", han comentado los responsables de Cáritas. Además, el 51,4% de todos los demandantes de 2020 eran de nacionalidad española.

Los principales problemas detectados entre las personas que acudieron a Cáritas fueron revelan unos perfiles generalizados. El 90% presenta  dificultad de acceso a las necesidades básicas, el 82% sufría falta de empleo, paro de larga duración, inestabilidad precariedad laboral; el 69% presentaba escasa protección social, sin prestaciones sociales o con prestaciones insuficientes; el 62,8% tenía falta de formación académica y profesional; y el 62% adolecía de dificultad de acceso a una vivienda digna. Otro factor relevante entre los atendidos es una red de apoyo familiar o social insuficiente (54,9%).

Las principales ayudas ofrecidas por Cáritas a estas personas han sido para alimentación (85,2% de los casos), orientación para la solicitud online de prestaciones y ayudas públicas (37,2%), ropa y calzado (26,8%), suministros (21,8%), salud (15,2%) y vivienda (13,5%). El total de recursos aplicados en acogida y atención directa fue de 3,19 millones de euros.

La principal fuente de financiación de Cáritas son los socios y donantes. El 69% de los ingresos corresponde a recursos propios y el otro 31% a convenios, conciertos y subvenciones. El total de recursos aplicados en 2020 fue de 8,3 millones de euros, incluyendo también los programas, proyectos y centros sociosantiarios como el centro gerontológico El Buen Samaritano, el Hogar Pozo Dulce, la casa de acogida Virgen Madre de Marbella, la casa de acogida Colichet o Nuestra Señora de la Merced. Este año se han puesto también en marcha el Hogar San Carlos y la Casa de Emaús.

El 90,35% de los recursos se han destinado a acción social directa: acogida y atención social en las Cáritas Parroquiales, programas y proyectos, centros sociosanitarios y cooperación internacional.

El 9,65% restante se destina a las demás áreas y programas: Animación Comunitaria, Formación y Voluntariado, Comunicación y Sensibilización, Secretaría, Administración y gestión de inmuebles.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de la colecta de las misas de este domingo con motivo de la celebración del Corpus Christi, Día de la Caridad, mediante Bizum con el código 38047 o bien por medio de cualquiera de las vías que aparecen en la sección "Colabora" de la página web de Cáritas Diocesana de Málaga.

Los responsables de Cáritas han agradecido la colaboración de particulares y empresas en este año tan complicado. "Málaga es tierra muy solidaria y generosa. Las empresas se han volcado ofreciendo servicios y colaboración económica, pese a que también eran tiempos duros para ellas. Y el mundo las cofradías también ha tenido un papel muy importante", ha apuntado Sánchez. De cara a este 2021, las necesidades de ayuda continúan siendo grandes, ha recordado.

Sólo un 16% tiene el Ingreso Mínimo Vital

Cáritas también ha lamentado, en todo este contexto, las dificultades que están teniendo muchas personas a la hora de que se les conceda el Ingreso Mínimo Vital (IMV), puesto en marcha hace ahora un año. "Es un instrumento muy potente, pero necesita un desarrollo en condiciones. Desgraciadamente, muy pocas personas de las que vienen a Cáritas lo están recibiendo, sólo un 16%, y a algunos se les ha denegado de forma, para nosotros, incomprensible", han afirmado los representantes de esta institución

El 60% de los solicitantes del IMV que acuden a Cáritas ha visto denegada su petición, afirma Sánchez, que recuerda que las distintas modificaciones que se han aplicado al decreto, las complicaciones burocráticas y las situaciones de silencio administrativo están demorando mucho el acceso a este recurso. "Ha habido mucho postureo", ha apuntado Sánchez en referencia a la puesta en marcha del IMV.