Hay distintos tipos de hogares, varias formas de sentirlo tuyo, aunque a veces no lo sea. Hogar es una palabra, e incluso a veces un sentimiento, que no para todos significa lo mismo. A veces tu casa está lejos de los tuyos, en otro país o incluso en otra familia. También hay muchas maneras de ser padres, están los que lo son biológicamente, los que adoptan o bien los que acogen a niños de manera temporal, pero que los quieren y cuidan como si fueran propios. Y este es el caso de las familias de acogida, que son padres, pero de otra manera.

La asociación Infania es una entidad sin ánimo de lucro, creada en 1997 por un equipo de profesionales del ámbito de los Servicios Sociales con el objetivo de promover y defender los derechos de la infancia en Andalucía. Esta asociación sirve como mediación en los programas de acogimiento familiar de menores tutelados por la administración en la provincia de Málaga: «El servicio que desarrollamos se llama Servicio de Atención al Acogimiento Familiar, y es un servicio a través de la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación. Somos un dispositivo que trabaja en coordinación con las delegaciones provinciales de Málaga, y con el servicio de protección de menores de la ciudad, que es quien nos provee a los menores», explica Juan José Casado, presidente de la asociación Infania.

Los padres que quieren ser familias de acogida se dirigen a asociaciones como Infania, donde se les explica el proceso ,y pasan por una serie de filtros y formación. Una vez superado esto, se inicia un proceso de valoración de la idoneidad de la familia, que consiste en un informe psicosocial para establecer el perfil que puede acoger la familia.

Actualmente Málaga es la segunda provincia andaluza con mayor número de menores en acogimiento familiar (461) y es la primera en cuanto a número de menores en familia ajena (188).

El acogimiento no es sinónimo de adopción, ya que su objetivo es totalmente opuesto: «El acogimiento sirve para cubrir las necesidades del niño. Es cierto, si en algún caso se prolonga, y sea más positivo para el menor que se le adopte, ahí sí se valora la adopción», aclara el presidente de la entidad.

Existen tres tipos de acogimiento: el acogimiento familiar de urgencia, que dura seis meses; el acogimiento familiar temporal, cuya duración máxima será de dos años; y el acogimiento familiar permanente, donde no hay probabilidad de que vuelva el menor en un corto periodo de tiempo.

Personas como Toñi Lara, Rebeca Olmedo y José Manuel Herrera, ponen voz y rostro a estas familias de acogida.

Toñi Lara García, madre de acogida. Álex Zea

«Mi peque es uno más en casa», dice Toñi Lara, madre de acogida desde hace más de seis años. Su «peque», como ella le llama, llegó con cuatro años a su casa y lleva con ella desde entonces.

En su caso, todo surgió como idea de su hija, y lo que comenzó como un acogimiento puntual de seis meses se convirtió en permanente: «Cuando empiezas un acogimiento nunca sabes a ciencia cierta cuánto va a durar», afirma.

Para Toñi, el primer acogimiento ha dado para mucho. Desde el inicio lo recibió con mucha alegría e ilusión, pero empezar no fue nada fácil: «Al principio fue difícil, nosotros estábamos encantados con su llegada, pero él preguntaba por su madre y le costó coger confianza. Los técnicos de Infania nos preparan para ello y se lo intentamos explicar, y le dije que yo le iba querer igual que mamá, y que nunca se la iba a quitar. Yo seré tu tata», recuerda Toñi, mientras sus ojos comienzan a humedecerse.

Aunque el vínculo de los niños de acogida y de sus familias, sea fuerte, los padres de acogida tienen claro una cosa: «Se les quiere igual que a un hijo, de hecho para mí lo es. Pero no es tu hijo, eso hay que tenerlo claro porque ellos tienen una familia y pueden volver con ella», aclaran.

El «peque» de Toñi se integró en la familia, pero mantiene también buena relación con la suya: «Nosotros tenemos contacto con la familia biológica y eso es lo mejor para ambas familias, sobre todo para él. Nos vemos todos los meses dos horitas, su familia colabora y siempre tienen palabras agradecimiento; eso te crea cierta confianza. Es importante darle naturalidad, y es positivo para mi peque, porque la incertidumbre de encontrarte con ella y no saber qué hacer siempre la tienes. Por eso mantener contacto te da confianza, y ahora mi niño dice que tiene una familia grande», dice Toñi.

En el caso de los contactos de los niños con sus familias , en los momentos iniciales del acogimiento no se dan, «para evitar interferencias no controladas»: «A partir de cierto punto ya sí se dan, con el objetivo de buscar la naturalización de la relación, que favorece la integración del niño a la familia», asegura Casado.

Málaga cuenta con 367 familias acogedoras que atienden a menores bajo una medida de protección acordada por la Entidad Pública de la provincia (153 familias ajenas y 214 familias extensas). Un dato que muestra el carácter solidario y comprometido, así como la concienciación respecto a la importancia del acogimiento familiar de estos menores por parte de la población de Málaga.

José Manuel Herrera y Rebeca Olmedo, padres de acogida. Álex Zea

Otra de esas familias son Rebeca Olmedo y José Manuel Herrera, un matrimonio que lleva cuatro años siendo padres de acogida. Su interés comenzó de manera fortuita, cuando en una red social vieron el anuncio de la Asociación Infania, cuyo lema rezaba: «¿Me puedo ir contigo?». Desde aquel momento, Rebeca se interesó por el funcionamiento de la entidad y decidió junto a su marido comenzar esta aventura.

Su primera vez, como padres de acogida la recuerdan con incertidumbre y nervios, pero con mucha ilusión: «Tuvimos a una niña de tres años, por poco tiempo, y la experiencia fue buena y repetimos», dice Olmedo. La segunda experiencia fue con un acogimiento de urgencia de un bebé de cuatro meses, que se quedó con ellos durante un año: «Tras esa experiencia tuvimos que darnos un tiempo para buscar un poco el equilibrio y coger fuerzas, porque se creó un vínculo más fuerte por el tiempo y experiencia vivida, y costó un poco más», recuerda. Luego llegó otro niño, que estuvo con ellos seis meses y ahora se encuentran esperando «la guardia» de la cuarta niña de acogida.

«Este tipo de acogimiento consiste en la atención inmediata de menores a los largo de las 24 horas del día. Se trata de menores que han sido retirados por parte de la policía. El 70% son retiradas programadas, pero hay algunas que acontecen», agrega el presidente de la asociación.

Durante 2020, la Delegación Territorial de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de Málaga invirtió 2.100.000 de euros en retribuir acogimientos familiares de menores bajo una medida de protección. En la actualidad, la totalidad de los acogimientos de menores son retribuidos con una mensualidad dedicada a sufragar los gastos del menor.

«La finalidad del acogimiento es integrarlo en una vida familiar, por parte de la Dirección de la Infancia financiamos campañas de difusión para fomentar y visibilizar el acogimiento. Tenemos convenios con Hogar abierto e Infania, aparte de campañas de sensibilización que colaboran con reclutamiento familiar, seguimiento del acogimiento, etc», declara María Dolores Fernández Trinidad, delegada de Igualdad de la Junta en Málaga.

Y reivindica la labor que ejerce la asociación Infania, que califica como «muy importante porque ayudan a visibilizar la importancia del acogimiento familiar, resuelven dudas y hacen de nexo de unión entre el servicio de protección al menor y las familias acogedoras», apoya la delegada de Igualdad.

Tanto Toñi como José Manuel y Rebeca no dudan cuando le preguntas si volverían a acoger a un niño: «Desde luego que sí, además mi niño si vuelve, con su familia siempre tendrá la llave de mi casa con él», asegura Toñi. «Esto no se trata de ti, se trata del menor, tienes que pensar en que ya es feliz y puede volver bien con su familia. Es difícil porque tu sabes que tiene fecha de caducidad, pero compensa», reitera Rebeca.

«Todos los casos son parecidos, pero no hay dos casos iguales, nuestro objetivo principal es buscar la felicidad del menor, su estabilidad y que se recupere su familia», aclara Toñi.

También lanzan un mensaje para todo aquel que quiera ser familia de acogida: «Que den el paso, la ayuda está más cerca de lo que creemos, en nuestra propia ciudad, sin salir de ella», afirma José Manuel. Y reconocen que es una labor «muy gratificante»: «Nosotros somos familias normales, no somos héroes. Esto se trata de compartir tu tiempo, el cariño, tu hogar, tu familia y sobre todo tu amor», insiste Toñi.