El segmento de los puertos deportivos de Málaga y la Costa de Sol espera superar en este ejercicio, arrancada ya la temporada estival, una ocupación media superior al 75% precisamente en una época, la del coronavirus, donde se han convertido en una de las actividades turísticas que mejor ha aguantando la crisis. La clave de que el turismo náutico se haya posicionado durante la pandemia como refugio vacacional es la seguridad sanitaria que ofrece al viajero: es una práctica al aire libre y en la embarcación se restringe el contacto social a un círculo muy determinado.

La prueba de la confianza y el creciente interés que está despertando como alternativa vacacional es que la venta de embarcaciones se ha duplicado en España en lo que llevamos de este 2021, con 2.857 matriculaciones a cierre del mes de mayo. Andalucía, con más de 500 compras de embarcaciones en estos primeros cinco meses de año presenta un incremento del 60% y en el caso de la provincia de Málaga, el aumento se va al 67%, con 164.

Es cierto que la comparativa es con un 2020 en el que, debido al confinamiento y el estado de alarma, el mercado estuvo por debajo de lo normal, pero las cifras del presente ejercicio superan también en un 15% el nivel de 2019, cuando la actividad sí era la habitual. En el caso de Málaga, cabe recordar también que en 2020, y al impacto de la pandemia, las ventas subieron un 17%.

«Estamos ante una temporada muy satisfactoria para el sector náutico, con datos que superan los de 2019, lo que refleja que la sociedad ha incorporado la náutica entre sus preferencias para disfrutar de sus vacaciones. Sin duda, la seguridad que ha demostrado ofrecer la navegación de recreo en tiempos de pandemia ha influido claramente en muchos turistas nacionales que han conocido la experiencia de disfrutar del mar en un barco y que este año quieren repetir. Las empresas del sector están recibiendo también más peticiones de navegantes internacionales conforme avanza el verano y la vacunación», señala el secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN), Carlos Sanlorenzo.

Del total de matriculaciones hasta mayo, el 70% corresponde a barcos destinados a uso privativo (es decir, comprados por particulares), mientras que el otro 30% pertenecen a embarcaciones destinadas al chárter náutico (alquiler). Esta última opción, con modalidades como el time sharing (tiempo compartido) está creciendo mucho últimamente en los puertos de Málaga y ya está muy extendida en Baleares o Cataluña.

«Es una tendencia alza entre la demanda. Hay gente que no quiere tener un barco, sino usarlo. Por ejemplo, puedes hacer una reserva para disfrutar de cinco o diez salidas durante tus vacaciones en un destino», comentan en el sector.

Buenas expectativas

Con este panorama favorable de mercado, los puertos tienen como objetivo repetir y superar este verano el valioso nivel de ocupación que ya registraron el pasado año cuando, tras una primavera durísima en la que la afluencia cayó en picado por el estado de alarma, los resultados mejoraron durante el verano, con un 75%.

«Las compraventas de barcos no ha parado en este tiempo. Muchos clientes probaron por primera vez la náutica el pasado año y se han aficionado. Y en cuanto se inició el desconfinamiento, también el aficionado de siempre volvió a navegar como loco. Fue un buen verano, sólo un poco por debajo de años anteriores, que registraron ocupaciones excelentes del 80%-90%», recuerda Manuel Jiménez, presidente de la Asociación Marinas de Andalucía (que reúne a la mayoría de los puertos privados malagueños) y gerente del puerto de Benalmádena.

El 2020 estuvo caracterizado también por una reducida afluencia de navegantes extranjeros, debido a que nadie quiso arriesgarse a que un recrudecimiento de las medidas sanitarias le impidiesen volver a su país o le obligasen a pasar cuarentena. Esa ausencia, se palió en parte con el cliente nacional (que, siguiendo la misma lógica, tampoco salió fuera a navegar y se quedó en aguas españolas) y con los nuevos usuarios que siempre había tenido el interés por navegar pero que hasta ese momento no se habían decidido.

«Probaron, disfrutaron de la experiencia, y el reto ahora de fidelizarlos», señala Jiménez.

En todo caso, los puertos deportivos están pendientes de lo que suceda este verano con los turistas británicos, después del revés que ha supuesto la decisión de Boris Johnson de seguir dejando fuera por ahora a España de la lista de países seguros para viajar. Y es que son, con franceses y alemanes, los visitantes náuticos más numerosos de la Costa del Sol.

«El tema británico es algo que nos afecta, aunque quizá no tanto como a los hoteles. Hay muchos clientes náuticos del Reino Unido que pasan por los puertos de Málaga en tránsito durante su navegación. Pero mientras se mantenga esta decisión pueden pensárselo mucho antes de venir», admite Jiménez.

Reconoce también que la incertidumbre económica puede afectar a algún cliente, aunque en la náutica hay segmentos claros. «Hay usuarios de alto poder adquisitivo y con barcos de 12 metros de eslora en adelante a quienes las crisis les suelen afectar poco. Sí podría afectar más el cliente de embarcación pequeña, de siete y ocho metros. Los puertos hicimos ya un esfuerzo de recorte de cuotas hasta el 50% para echar una mano», dice.

Reservas internacionales

De momento, la temporada alta estival está arrancando (si el clima lo permite, se alargará hasta octubre) y se nota un importante movimiento de entradas y salidas de barcos, así como un «incremento constante» de demanda de presupuestos de largas y medias estancias, según explica Manuel Raigón, director gerente de los puertos deportivos de Estepona y de La Duquesa, en Manilva, ambos gestionados por la empresa Marinas del Mediterráneo. Las reservas internacionales ya empiezan a hacerse efectivas, confirmando sus fechas exactas para venir.

Los principales canales de entrada son las páginas web de los puertos, las recomendaciones de terceros y los usuarios habituales que repiten cada año. Los británicos están a la cabeza, seguidos de belgas, holandeses, franceses y alemanes. Los españoles, por su parte, tienen formalizadas reservas a partir de julio.

«Se nota que la gente tiene ganas de mar y de barco. Vamos bien encaminados y solo falta que las vacunas avancen para recuperar la confianza en nosotros mismos y convertirnos en un destino aún más seguro. La sensación general para el inicio de esta temporada es muy positiva», apunta.

Por otro lado, las empresas de chárter en estos puertos empezaron a operar en abril y ya tienen casi todos sus barcos en el agua. En cuanto a las peticiones de motos de agua, han crecido de forma importante y las plataformas para albergarlas están al 100%.

Una oferta de 4.400 atraques

La temporada alta de los puertos arranca en mayo y se prolonga hasta bien entrado el otoño. Septiembre, por ejemplo, es un mes de mucho navegante de tránsito que pasa por la Costa del Sol con destino al Mediterráneo o, en dirección contraria, al Atlántico y a Canarias. Los puertos suelen dejar un 25%-30% de sus atraques a estos clientes de tránsito (para hacer escalas en su ruta) mientras que el otro 70%-75% son usuarios de base (tienen su embarcación en ese puerto permanentemente para, desde allí, salir a navegar). Los puertos malagueños tienen una oferta global de unos 4.400 atraques.