La natalidad parece que empieza a reponerse de las graves caídas que sufrió a finales de 2020 y principios de 2021 pero no remonta.

Ha remontado con respecto a noviembre, diciembre que son los embarazos que se producen en marzo. Ahí había habido una caída brutal, más del 20% de descenso a final de año pero es normal, te meten en casa, te encierran, hay un virus... pues nadie se atreve a quedarse embarazada. En el primer trimestre de 2021 ha habido un ligero repunte, que son los embarazos a partir de a finales de junio, que ya se relajaron las cosas, estábamos de vacaciones, parecía que iba a haber una vacuna en seguida... pero en realidad no ha llegado a compensar lo que se había bajado antes. No solo no se ha compensado sino que lo que dicen los demógrafos es que no se va a recuperar en los próximos meses. A partir de septiembre llegó la segunda ola, estábamos sin vacunas, hubo mucha mortalidad... seguro que volvieron a pararse los embarazos otra vez, lo vamos a notar dentro de unos meses en las estadísticas.

Este descenso de la natalidad puntual, no previsto, en un contexto de envejecimiento de la población , ¿cómo afectan estas caídas, con esa tendencia cada vez más negativa?

En principio que la gente viva más años no debería ser un problema, pero claro, si hay pocos niños, no va a haber nuevas generaciones trabajando en el futuro y, por otro lado, tenemos un mercado laboral donde los empleos son precarios, donde hay mucho mercado laboral negro donde no se cotiza, donde todo eso no va a parar a las arcas públicas para financiar el sistema... ahí sí que se desequilibra todo. No es solo un factor, son muchos a tener en cuenta, y lo del Covid es algo muy puntual. El Covid en sí no creo que tenga tanto efecto, es el efecto acumulado del Covid, que lleva a una incertidumbre económica, a una precarización en el empleo... Lo del Covid es algo puntual, hay un problema estructural importante.

Estamos en un momento de recesión que nos acompañará en los próximos años. Cuando llevemos a la fase de recuperación, ¿habrá un baby boom?

La natalidad en España prácticamente empezó a caer a primeros de los 80. Cuando pase la crisis, las generaciones a los que les toca tener hijos son menos numerosas, luego tampoco podemos esperar que tengan siete hijos cada pareja. Son pocos y si no hacemos cambios en las políticas de conciliación, en el parque de viviendas... va a ser difícil que tengan muchos hijos, como mucho se plantearían tener uno o dos. Volver a niveles de los que teníamos hace 20 o 30 años va a ser muy difícil. No hemos hablado de que cada vez hay más españoles que deciden no tener hijos, porque se ahorran los problemas, saben que es tan difícil conciliar y sale tan caro tener un hijo que prefieren no tenerlo; también hay valores más individualistas en la sociedad que vivimos, más del ocio, del consumo, más hedonista... que no quieren estar sacrificándose y prefieren dedicar su tiempo a otra cosa. Por eso no creo que vayamos a mejorar las tasas de natalidad y que haya un baby boom tremendo. Eso no es bueno ni malo de por sí siempre que la gente pueda cumplir su proyecto vital.

¿Va a facilitar el teletrabajo la decisión de tener hijos?

El teletrabajo no es la panacea. Puede ayudar, por supuesto, cuando tienes jornadas laborales con cierta flexibilidad, además te ahorras el transporte, que en ciudades grandes te puede llevar mucho tiempo ir a un sitio... pero lo que se ha visto durante el confinamiento es que hubo una sobrecarga tremenda de trabajo, de las personas que teletrabajaban, sobre todo las mujeres, y encima había que hacer seguimiento escolar y tareas del cole... No debe ser la única solución o pensar que con eso se acabarán los problemas, entre otras cosas, porque hay muchos empleos que necesitan la presencialidad, desde las tiendas, los comercios, la policía, la sanidad...

En la Encuesta Social 2020 del IECA se vio cómo entre un 50% y un 60% de los casos, las mujeres asumieron las tareas domésticas y el cuidado de los niños y personas dependientes. Los roles se han mantenido.

Lo interesante es estudiar qué pasa cuando los dos están dentro o los dos están fuera, cuando hay homogeneidad. El estudio que yo he hecho es cualitativo y lo que yo he observado es que ha habido parejas donde ha habido bastante igualitarismo pero ya existía bastante igualitarismo antes, los dos se encargaban del reparto de tareas y el confinamiento ha reajustado horarios, pero también ha habido parejas donde ellos no estaban trabajando o trabajaban menos horas por las circunstancias y aún así ellas se encargaban mayoritariamente de todo, ahí sí ha habido un reforzamiento de esas pautas. Ahora el debate teórico está en hasta qué punto pueden ir cambiando esos roles. A raíz de la pandemia nos hemos dado cuenta de lo importante que es cuidar a los demás. Sí que puede haber un cambio de percepción social que nos lleve a un cambio modesto, no de un día para otro.

¿Se prevé en los próximos años cambios significativos en las estructuras familiares relacionados con la pandemia?

Lo que sí podemos prever es que si hay crisis económica se van a retrasar los embarazos lo máximo posible porque eso ha pasado ya en la crisis de 2008. En el teletrabajo influyen mucho las desigualdades económicas, en la pandemia lo que se vio es que normalmente, las personas que podían teletrabajar, no todas, pero sobre todo fueron las profesiones liberales. En cambio los que tienen que salir a la calle a limpiar, o a vender o a transportar esos no podían teletrabajar, con lo cual aumentan las desigualdades dentro de las clases sociales.Esa puede ser una tendencia, que cada vez se vean más familias que tienen que adoptar roles de género más quizás tradicionales porque no les queda otra y otras es que están mejor posicionadas en el mercado laboral donde se puede ser más igualitario y más flexible. Y luego otra cosa que se ha detectado es que durante el confinamiento hubo un aumento de la violencia de género.