El gran stock de viviendas que Málaga acumuló como herencia de la crisis económica y financiera de 2008 se ha situado ya en niveles propios de una coyuntura normalizada, tras continuar su descenso el pasado año incluso a pesar del impacto de la pandemia en la actividad inmobiliaria. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha publicado estos días que el volumen de viviendas nuevas pendientes de venta en la provincia es, a cierre de 2020, de 6.149 unidades, con una bajada del 2,5% en relación al ejercicio anterior.

Lo más importante es que esta nueva caída, la octava anual consecutiva, muestra la continuidad de una dinámica que deja ya muy atrás el volumen alcanzado en los años más duros de la crisis inmobiliaria. En 2011, el stock contabilizado por el Ministerio en la provincia malagueña alcanzaba las 19.013 viviendas, con lo que la reducción es ya del 68,7% en relación a aquellas cifras. Además, hay que tener en cuenta que en estos últimos años han empezado a llegar por fin al mercado promociones de nueva construcción (sobre todo en Málaga capital y Marbella) que, por lo que se deduce, están teniendo una venta prácticamente inmediata. El bajo stock es así, de entrada, un indicador de que el mercado sigue reclamando la construcción de nuevas viviendas, lo que asegura la actividad promotora e inmobiliaria a corto y medio plazo.

En España, el stock de vivienda nueva se redujo hasta las 456.918 unidades en 2020, prácticamente al mismo nivel del año anterior. En el año 2009, justo después del reventón de la burbuja inmobiliaria y la paralización de las ventas de viviendas, el stock en España rozaba las 650.000 (no hay datos por provincias de ese ejercicio) y en 2011 se contabilizaban 626.670. A partir de entonces, en estos últimos siete años se han comercializado cerca de 167.000, con lo que el stock ha bajado un 27%. De esta forma, Málaga presenta un ritmo de ventas muy superior a la media nacional.

Un stock equilibrado

Los mayores remanentes de viviendas, heredados en su mayor gran parte de la época de la crisis, se concentran a nivel provincial, sobre todo en Madrid (45.071 unidades), Barcelona (43.000) y Alicante (36.864), que reúnen cada una de ellas entre un 8% y un 10% del stock total español. Le siguen enclaves como Castellón (24.800), Valencia (21.596), Toledo (20.700) y Murcia (cerca de 20.000). A nivel andaluz, Málaga también se sitúa con un stock muy contenido, ya que Almería acumula casi 17.000 casas sin vender, Sevilla 15.882 y Cádiz 10.067. La provincia malagueña concentra sólo un 1,35% del stock nacional.

Otra muestra del equilibrio que ha alcanzado el mercado inmobiliario malagueño es que su remanente tan sólo supone un 0,67% de su parque total de viviendas, una tasa muy por debajo de la media nacional (1,77%). Madrid y Barcelona presentan una proporción del 1,4% y el 1,62% respectivamente, lo que indica que aunque reúnen un gran volumen en comparación con otras provincias, el stock es adecuado. Lo mismo ocurre con Valencia (1,47%). En cambio, provincias como Castellón, Toledo, Almería, Ciudad Real, Lleida, Santa Cruz de Tenerife o la comunidad uniprovincial de La Rioja se mueven entre el 3% y el 5,8%. En estas zonas, la salida del producto acumulado sigue siendo muy lenta.