Ni en los momentos más crudos de la pandemia, los centros de salud han cerrado al público. Han seguido atendiendo a la población malagueña mediante consultas telefónicas, reduciendo la actividad presencial a la mínima expresión y, además, asumiendo tareas extraordinarias propias de la crisis sanitaria como, por ejemplo, la realización de las pruebas serológicas o la vacunación contra la Covid-19.

Esto ha provocado situaciones de saturación y colapso de los profesionales sanitarios debido a los déficits en las plantillas y los recursos sanitarios cronificados en el tiempo, mucho antes de que el Sars-Cov-2 se propagara.

No obstante, Málaga, como el resto del país, está ya en una fase nueva de la pandemia, con el 52% de la población en prima dosis y casi el 30% inmunizado, una cobertura donde está incluido la totalidad de los profesionales más expuestos al virus, entre ellos, los sanitarios. 

Por ello, los facultativos de Atención Primaria quieren devolver la presencialidad a los centros de salud, eso sí, con filtros en el acceso de los pacientes a los recursos disponibles, agendas flexibles y mejores condiciones laborales y contractuales que han trasladado esta mañana al delegado de Salud en Málaga, Carlos Bautista.

La Atención Primaria en Málaga durante la pandemia Ana I. Montañez

“Los médicos de Atención Primaria y los pediatras nos encontramos encerrados en las consultas, nada más que haciendo llamadas por teléfono”, expone José Antonio Becerra, vocal de Atención Primaria del Sindicato Médico de Málaga, que habla de una situación “crítica” de este nivel asistencial.

Los facultativos pueden hacer entre 60 y 70 llamadas diarias que suelen durar entre 7 y 10 minutos, aunque pueden extenderse hasta la media hora según cada caso concreto. En muchos casos, la dificultad de los ciudadanos para contactar con el centro de salud o con la propia línea de Salud Responde supone que la consulta telefónica en Atención Primaria sea la única vía de acceso al sistema sanitario, sobrecargando las agendas de los médicos -unos listados que ellos no pueden gestionar ni modificar- y reduciendo el tiempo de atención para el resto de consultas.

Irremediablemente las consultas presenciales ocupan solo el 10% o el 20% de los médicos de Atención Primaria en Málaga, que deben hacer un hueco en los listines telefónicos para atender a los pacientes que necesitan ser auscultados y explorados en persona.

“La consulta presencial prácticamente no tiene demora, yo puedo citar prácticamente para el día o para el día siguiente. En los centros de salud, la demora está ahora fundamentalmente en la atención telefónica”, explica Carmen González, presidenta de la plataforma Basta Ya. “Si estoy enfermo y la cita telefónica es para una semana y sé que ni siquiera me van a poder explorar ni me van a poder dar un diagnóstico más o menos de certeza, pues yo me puedo desesperar e irme a las Urgencias o aparecer allí [en el centro de salud] sin cita”.

Los facultativos quieren poder organizar sus propias agendas “con todas las medidas de seguridad que merece la situación”, controlando, junto al personal de seguridad de los ambulatorios, la llegada de los pacientes para que accedan a la hora exacta y no haya aglomeraciones en el interior de los centros, y reservando un pequeño porcentaje del trabajo diario a la atención telefónica para cuestiones como la renovación de las bajas laborales, recetas, consultas de pacientes crónicos… “Necesitamos que el Gobierno de Andalucía se implique, esto rebasa ya al SAS”, añade Becerra, tras la reunión con Carlos Bautista, un encuentro que ha calificado como “correcto y amable”.

Por su parte, el delegado de Salud en Málaga, Carlos Bautista, por su experiencia como médico de familia, ha entendido ese encuentro como una "reunión de amigos" y trasladará las propuestas del Sindicato Médico a la Consejería de Salud.

"Coincido con ellos en el 100% de las apreciaciones y coincido en que tenemos que trabajar mucho. La pandemia nos ha obligado a redistribuir los recursos; podíamos haber avanzado mucho en temas profesionales pero vamos a retomarlo. Nosotros necesitamos que el sindicato médico nos ayude y vemos un aliado fortísimo y magnífico; son compañeros que están a pie de calle y ese feedback es fundamental para nosotros", ha compartido con este periódico.

Vuelta a los centros de salud

La situación provocada por la Covid-19 en los centros de salud debe convertirse en una oportunidad para cerrar todos los agujeros que la Atención Primaria ya arrastraba desde mucho antes. La vuelta a la actividad presencial en los centros de salud tiene que ir acompañada de una serie de cambios que mejoren la asistencia a los pacientes y alivien la carga de trabajo a los profesionales sanitarios.

Entre las propuestas presentadas a Carlos Bautista se encuentra la necesidad de mejorar las plantillas, con un cupo máximo de 1.300 pacientes para médicos de familia y 1.000 pacientes para pediatras; la solución a los contratos temporales -los últimos con una duración de seis meses hasta el 31 de diciembre, otros con opción a ampliar-, que la dirección del centro de salud recaiga en el médico; agendas flexibles, con un máximo de 20 a 25 pacientes diarios;la reducción de las tareas burocráticas y administrativas y el refuerzo de la seguridad sanitaria en los centros de salud.

Otra demanda clave es la necesidad de crear “filtros” en los ciudadanos que llegan pidiendo una cita con el médico de Atención Primaria o el Pediatra, un triaje que permita derivar a consulta únicamente a los pacientes que necesitan esa atención médica y, por otro lado, resolver el resto de dudas o cuestiones que no competen al facultativo. 

En este sentido, el SMM defiende la “consulta de acogida”, llevada por un enfermero que haría esa selección, por lo que los pacientes que tienen cita con el facultativo realmente necesitan esa asistencia médica. “Eso está protocolizado por la gerencia del SAS, luego desde las direcciones de distrito esas órdenes las tienen mandadas a los directores de los centros de salud y tienen que poner la consulta de acogida. Luego tienes la libertad de ver, según las características de tu centro, cómo puede funcionar mejor”, añade José Antonio Becerra.

Los médicos residentes rechazan las plazas en Atención Primaria

La difícil situación de la Atención Primaria malagueña ha provocado que los médicos residentes que este año terminaban sus cuatro años de Formación Sanitaria Especializada (FSE) rechacen una plaza en este nivel asistencial.

“La mayoría o bien repite residencia porque ven atractiva más otra especialidad, se presentan al año 2022, otros se han ido a las urgencias de los hospitales porque, a parte de que están mejor pagados están viendo pacientes que es para lo que ellos han estudiado y otros se han ido a la privada. Hay mucha oferta de trabajo y se van”, lamenta el vocal de Atención Primaria del SMM.

Las malas condiciones laborales también afecta a la Pediatría de Atención Primaria en Málaga, que soporta un 40% de las plazas de esta especialidad sin cubrir. “En cada centro de salud somos de dos a cuatro pediatras, estamos muy poco considerados, la administración no nos contempla para nada, ni las vacaciones, ni las bajas… por esos siempre estamos muy sobrecargados. Esa desmotivación, la escasa expectativas de proyección profesional y ese estrés al que se nos somete con las consultas masificadas han llevado a que el pediatra busque otra salida”, añade Paloma Chinarro, delegada del Sindicato Médico de Málaga.